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viernes, 30 de agosto de 2013

Entrevista a dos actrices de "Esgarabal" - Parte 2: musicales en general


Esgarabal se presentará los sábados de septiembre, a las 16 hs., en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525). Las entradas van desde los $60 hasta los $80, y se pueden conseguir en el teatro o en http://www.plateanet.com/Obras/esgarabal.


E.C.M.: ¿Qué musical vieron últimamente en Buenos Aires que les haya gustado?
Ailu: De gira en la Farruka y Destinados. Si bien me encanta lo comercial, me parece que el under es el mejor lugar para que se destaquen los artistas. Ahí ponen y transmiten todo. Hay mucho esfuerzo y cada uno busca contribuir. En, De gira en la Farruka, las luces y el maquillaje son importantes, y ayudan a los actores a meterse en personaje. Yo pensaba en lo difícil que debe ser ensayar sin eso.

E.C.M.: Además, los actores del off trabajan de otra manera porque no lo hacen principalmente por la plata, sino por el gusto por su arte.
Cami: El proceso es diferente. Si lo necesita, un actor barre el piso. A mí me gustaron mucho Más de 100 mentiras, Código de silencio, El Principito, Casi Normales, Mágico Rock y Tango Feroz.
Ailu: Tango Feroz me encantó. Recomiendo también Con Nombre Propio III [miércoles, a las 20:30, en La Oreja Negra]. Son artistas de comedia musical desnudos porque ya no están en el marco de una obra, sino entregando su canción, lo que piensan y lo que sienten.
Cami: En el teatro comercial, juega mucho la imagen del artista, más allá de la obra. Por ejemplo, en Tango Feroz, había nenas de 11 años que la iban a ver porque estaba Fernando Dente y se encontraban con desnudos [integrales]. Fuera de lo musical, me encantó Chicos católicos, que escribió Nicolás Maiques. La remaron para alcanzar el éxito que tienen.
Ailu: También vale la pena recomendar Insomnio Recargado [dirigida por Ricky Pashkus y presentada en el Centro Cultural Borges, los domingos a las 16:30], con una compañía con chicos talentosos de 8 a 20 años, y renovada con respecto a la versión del año pasado.

E.C.M.: Además, van a salir la película. ¿A qué famoso que no sea del ambiente del palo lo ven trabajando en un musical y haciendo un muy buen papel? Por ejemplo, ¿a Adriana Aguirre? (Risas)
Ailu: A Nicolás Vásquez, que de hecho va a hacer Sobre el arcoiris, con Karina K, dirigidos por Ricky Pashkus. Va a ser un musicalazo. Me gustaría destacar a Pablo Martínez y a Flor Benítez [ambos en Borracho, un after musical], un gran talento, en esa línea. Natalie Pérez la rompió en Camila. El contacto con la gente cambia todo [para los actores televisivos].
Cami: Otro ejemplo es Daniela Pantano, que canta y baila muy bien, y estuvo en bailando en la tele, en un programa de Ideas del Sur.

E.C.M.: Sería interesante que se de también la transición de artistas del teatro a la televisión (sin que abandonen la actividad teatral). En algunos casos, sucede, pero no es muy frecuente.
Cami: Son dos técnicas totalmente diferentes. Por ejemplo, Francella es un actorazo con distintas facetas, como mostró en El joven Frankenstein y El secreto de sus ojos.
Ailu: Laura Esquivel sufrió muchos prejuicios por “Patito Feo”, y sin embargo hoy la rompe en Los Locos Addams.

E.C.M.: ¿Cuál es el peor musical que vieron, en el teatro o en película, local o extranjero? Por ejemplo, a mí no me gusta ni Grease 2 ni Xanadu (me refiero a la película; no a la versión teatral; igual la música es buena).
Ailu: Algunos musicales de Disney para T.V., que tienen coreos increíbles pero una historia muy infantil.
Cami: High School Musical era mala, pero cuando la hicieron en Argentina la mejoraron un montón y fue muy buena.

E.C.M.: ¿Cuáles son algunos de sus musicales favoritos?
Ailu: Chicago, All That Jazz y Hairspray (para mí, la versión argentina fue de las mejores obras que se hicieron acá).
Cami: Casi normales, Los miserables, Hairspray (un antes y un después para que me decidiera a querer trabajar en comedias musicales).

E.C.M.: Para mí, la puesta de Hairspray local mejoró la de Broadway en varios aspectos.
Ailu: Según vi en videos, la puesta de Despertar de Primavera de acá fue también mejor a la original, por la fuerza argentina.
Cami: Otro ejemplo es el de Casi normales. Creo que el elenco argentino no tiene nada que envidiarle al de Broadway.

E.C.M.: Coincido con que, en esos dos casos, hay cosas que se trabajaron en forma más interesante en Argentina. De hecho, algunos criticaron a Alice Ripley (la Diana original de Next to Normal) porque se comentaba que había bajado la calidad de su interpretación y dicción con el correr de las funciones. La verdad, no sé si es verdad.
Ailu: Tengo entendido que ellos [en Broadway] hacen el ensayo como una pasada más, mientras en la Argentina se vive al palo.
Cami: Para mí, sólo se debería marcar en los primeros ensayos. Si no, es muy difícil medir la energía cuando uno está en el escenario.
Ailu: Ricky siempre dice que el artista tiene que aprovechar el tiempo. Si lo tenés, ¿por qué estás marcando?

E.C.M.: ¿Qué piensan de los libretos con indicaciones directas de la puesta de Broadway, que deben respetarse a rajatabla para mantener la calidad global del espectáculo, como sucedió con El Fantasma de la Ópera?
Cami: Debe ser muy difícil preocuparse por ser exactos a lo que se pide, además de cantar, bailar y actuar.
Ailu: Yo fui a la audición de La novicia rebelde. Estaba audicionando para el papel de una chica de 12, y cumplía 13 ese día. Yo soy alta, entonces, apenas me midieron, me dijeron que no, porque estaban buscando tal cual la misma medida que la chica que lo había hecho en Broadway. No llegué a terminar de cantar ni una frase. Pero, por otra parte, cuando vi La Bella y la Bestia, no podía creer el despliegue.

E.C.M.: ¿Qué canciones les gustaría interpretar en un escenario?
Cami: “El tango del pabellón” (Chicago), “Cabaret”, “Superboy y la chica invisible”, “Luz”, “Sin las montañas” (estas tres últimas son de Casi Normales) y “Tócame” (Despertar de Primavera).
Ailu: “Cabaret”, “Todo lo malo se va” (Casi Normales), “La oscura verdad”, “Esta puta vida” y “Tócame” (Despertar de Primavera). Me gustan las canciones con mucha fuerza.

E.C.M.: Además, la fuerza bien usada expresa mucho. En cuanto a “Cabaret”, no sé como lo trabajaron en el estudio, pero es una canción muy interesante desde lo interpretativo. Juega constantemente con lo que se dice y lo que se sugiere, y la contradicción entre estas dos cosas. Muestra la miseria detrás de la aparente felicidad y el tono modula (sutilmente, según la interpretación) sobre el final de la canción (hay una especia de quiebre en Sally).
Cami: Sí, es muy difícil. Hay mucha gente que la canta “linda”. Por ejemplo, no es lo mismo cuando Liza Minelli la canta que cuando la canta y la actúa. Veamos, por ejemplo, la versión de Karina K. La rompe.
Ailu: Te das cuenta [de lo importante de cantar actuando] cuando los artistas desafinan y, sin embargo transmiten.
Cami: Como cuando Alejandro Paker seguía cantando en Casi normales, aunque se le cayeran los mocos. Explicame eso. O Marisol Otero en Mamma Mia! ¡Lloraba! ¿Cómo cantás así? Tenés que cantar desde el personaje y no siempre desde la técnica. Lo importante es sentirlo.

E.C.M.: ¿Qué musical les gustaría que se hiciera en Argentina?
Cami y Ailu: Wicked, Newsies y Billy Elliot.

E.C.M.: ¿Cuáles son sus referentes del ambiente?
Cami: Karina K, como intérprete, y Déborah Turza. También, Elena Roger.
Ailu: Va a sonar raro, pero Florencia Peña, porque no es una cantante, y yo tampoco. Veo que busca el canto y el baile desde lo actoral. Está buenísimo que uno sepa hacer las tres cosas, pero a veces uno tiene que ir buscando.
Cami: Como Julia Calvo.
Ailu: Me encanta Cecilia Milone. Tiene su estilo propio. ¡Su “mambo propio”! Su voz es grande y se la banca, y te la canta como una HDP. También, Josefina Scaglione, pero no es un referente porque sería apuntar demasiado alto.

Entrevista a dos actrices de "Esgarabal" - Parte 1: la obra


Esta es la transcripción de una entrevista que mantuve con dos de las integrantes del nuevo proyecto musical de Ricky Pashkus y Gaby Goldman, con dirección de Leandro Bassano: Esgarabal. Las actrices Camila Martin (18 años) y Ailén Kazakevich (16) debutan en el teatro comercial, y expresaron todo su entusiasmo por el proyecto en una charla muy divertida. Como la nota fue extensa, decidí dividirla en dos partes (por suerte en un blog se puede hacer esto, mientras que un diario habría seguir editando): una con las preguntas que tienen que ver con la obra y otra con lo referido al teatro musical en general. Quiero agradecerles a las chicas por su buena predisposición, y a Leandro Bassano por hacer posible esta entrevista.


Esgarabal se presentará los sábados de septiembre, a las 16 hs., en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525). Las entradas van desde los $60 hasta los $80, y se pueden conseguir en el teatro o en http://www.plateanet.com/Obras/esgarabal.


E.C.M.: ¿Qué es eso de tener “un mambo propio”, que es uno de los slogans de Esgarabal?
Cami: El mambo propio serían las diferentes energías de cada uno. Esos mambos se van juntando y se hacen uno, que hace que Esgarabal sea una especie de locura.
Ailu: Cada uno de nosotros tiene una característica, y cuando nos juntamos todos se genera “una sensación distinta” (el otro slogan de la obra). Todos somos diferentes, pero unidos podemos hacer algo más grande.
Cami: Claro, es el conjunto de las energías de cada uno. Por ejemplo, yo ya soy un mambo, y mi mambo propio es jugármela en la profesión, entrenar, estar a mil por hora todo el tiempo, y eso después ponerlo en la obra.

E.C.M: ¿Cómo compusieron a los personajes? ¿Tienen mucho de ustedes? Sé que mantienen sus nombres.
Ailu: Nosotros empezamos a jugar con los personajes desde lo nuestro. No fue que dijimos “quiero ser esa” de entrada. Somos nosotros, y a muchos nos cuesta decir “yo soy así”, porque es difícil reconocerlo. Llevamos nuestras características al extremo para que se entienda mejor. Uno adentro tiene un montón de cosas, y en la vida no anda transmitiendo todo. En el escenario, en cambio, se puede mostrar todo lo que uno es.
Cami: Es extremar lo que socialmente no está tan bien visto.

E.C.M.: ¿Cual es tu mambo propio, Ailu?
Ailu: Para mí, tiene que ver con que no paro un segundo, voy al colegio, y enseguida voy a ensayar… También, hay algo mío que es bastante oscuro.
Cami: Sos selectiva.
Ailu: Sí. Me puedo reír de todo, pero también puedo enojarme y no hablarte más. Yo creo que son las dos cosas. Uno es el mambo de no parar un minuto, aunque estoy en un grupo donde somos todos así. Nos juntamos a ensayar y pasamos de una cosa a la otra. Y el otro es lo relacionado con mi persona: tal vez socialmente todo es una sonrisa pero adentro te quiero matar, ¿entendés?
Cami: Cabe destacar que igualmente es una compañía donde la mayoría son adolescentes, y es una etapa donde también todo es un mambo, así que no todo se puede describir al 100%. Por ejemplo, yo tengo 18, y Ailu tiene 16, y la mayoría ronda esa edad. Después está Triana, que tiene 13. Entonces, vos le podés preguntar a Triana “¿Cuál es tu mambo propio?”, y es totalmente distinto al que puedo llegar a tener yo. Esas son las diferentes energías que se ven. Al ser una compañía juvenil, el quilombo, la excitación, la ansiedad y la adrenalina están siempre presentes.
Ailu: Y la energía adolescente que uno siempre busca a esta edad.
Cami: Frescura.

E.C.M.: ¿Vos vas a la universidad, Cami?
Cami: Sí, estudio, aparte de comedia musical, en una facultad para ingresar a la carrera de locución.

E.C.M.: ¿Cómo compatibilizan el estudio con el trabajo en la obra?
Cami: Para mí, todo lleva más o menos al mismo lugar. Yo creo que el objetivo principal que tiene un locutor es transmitir. Para el artista, lo mismo. Estudio estas dos carreras porque siento que necesito expresarme, comunicar, dar a entender y poder expresar lo que siento. A lo mejor me cuesta hablarlo o no, pero siento que de esa forma me libero mucho más. Digamos que mis facetas están bastante ligadas; son del mismo ambiente. Trato de hacerme un lugar para todo, porque curso a la mañana y ahora voy a cursar a la noche para no perderme las clases. Pero estamos a full, de domingo a domingo, y sin feriados.
Ailu: Yo no estoy todavía estudiando una carrera. Voy al colegio, donde tengo la careta de la vida social, en la que no tenés que transmitir nada. Uno no puede entrar al colegio con la locura con la que entra al estudio de danza. Yo entro al estudio de danza y me libero. Parece como cuando sueltan a las vacas, que van corriendo. En el colegio tengo que mostrarme más tranquila, si bien no soy de las que estudian.
Cami: Uno tiene que seguir una línea. No como una falsedad, pero para pertenecer a un grupo. Los temas de conversación que podemos llegar a tener nosotros, no los podés tirar en un lugar que es nada que ver.
Ailu: Aparte, vivimos en una sociedad (va a ser raro lo que voy a decir), y uno se tiene que adaptar a las personas que están alrededor. Por eso, a mí me encanta la Sociología, para ver cómo las personas se fueron adaptando, y me gustaría poder pasar eso al escenario.

E.C.M.: En musicales como All That Jazz y Calle 42 se ve a los artistas sufriendo en los ensayos. ¿Esto es así en su compañía?
Ailu: Y, últimamente… (Risas)
Cami: Nunca la pasamos mal, pero sí es difícil, porque al ser muchos adolescentes es un quilombo, y hay que tener límites. Y los más grandes también nos sumamos.
Ailu: Aparte no hay mucha diferencia de edades.
Cami: Ensayamos a full sábado, domingo y lunes. Sábado y domingo a la mañana.
Ailu: O sea, ninguno sale, y eso que somos adolescentes.
Cami: Digamos que te tiene que gustar, porque es un sacrificio. Para llegar este fin de semana al Borges a las 9 a.m. me tengo que levantar a las 6 a.m., porque vivo a dos horas de viaje y soy relenta una vez que me levanto. No tenemos feriados, no salimos los viernes, ni los sábados, ni los domingos. Y en los ensayos, a veces nos retan.
Ailu: Hay mucho que no paran de hacer chistes.
Cami: Aparte el espectáculo tiene que salir bien, y está en juego el nombre de un montón de personas del ambiente.

E.C.M.: Por supuesto. No es una muestra.
Cami: Claro, si en una muestra vos tocás el charango mal, tus papá te van a aplaudir igual, pero acá es otra cosa. Tenemos un público que no nos conoce, y pesa la responsabilidad de saber que, si uno lo hace mal, no lo van a ir a ver o va a quedar mal o se va a dedicar a otra cosa.
Ailu: El director [Leandro Bassano] siempre puso límites cuando los tenía que poner, y también supo dejar momentos para dispersarnos y crear, porque estamos creando todo el tiempo. Aunque, sí, en estos últimos momentos estamos todos casi llorando en los ensayos.
Cami: Ansiosos.
Ailu: Pero lloramos por la locura de la perfección, diciendo “¡No puedo creer que esto no me salga!”.
Cami: Nos tocó trabajar con coreógrafos invitados muy profesionales, y tenés que poner cara de que te las sabés todas. Por ejemplo, no puedo estar jodiendo con  el tiempo de Mariano Botindari.
Ailu: Además, viene a darnos una mano.
Cami: Creo que no se les pagó, son amigos del equipo creativo, igual que Milagros Michael, Diego Hodara, Lucila De Stéfano. ¡Y el maestro Gaby Goldman! Vino a un montón de ensayos y es la palabra suprema: es SU música.

E.C.M.: Entonces ustedes están haciendo un workshop, adecuando el material y explorándolo.
Cami: Sí, totalmente. El Esgarabal de 2013 es una versión siglo XXI. No tiene nada que ver con el original. Hasta la música tiene arreglos nuevos que Gaby adecuó para nosotros. Leandro [Bassano, el director] lo modificó todo. Originalmente, “Esgarabal” se hizo en la materia “Composición coreográfica” del IUNA, así que fue casi una excusa, y se le dio la mayor importancia a la danza. El vestuario era muy negro…
Ailu: Salvo dos o tres, eran bailarines que cantaban. Lo que se trató de hacer en la nueva versión fue buscar quienes tienen más facilidad para el canto y quiénes para el baile, y complementarlos.
Cami: Aparte, al hacerlo con un elenco más joven, se le da otro sentido a las temáticas que se tocan. A la altura a la que estamos, no diría que son fuertes, pero se trata, por ejemplo, la temática del gay y el prejuicio de que las bailarinas son todas putas. No es un infantil.
Ailu: Pero está bueno porque transmitimos lo que nos pasa.

E.C.M.: Además, me imagino que buscan la comprensión de los padres que asistan, como pasó en su momento con Despertar de Primavera.
Ailu: Totalmente. Hay muchos varones que tratan de mostrar que esto es lo que les gusta y no jugar a la pelota.
Cami: Es difícil decirle a tu papá que querés estudiar arte. Depende de vos que te lo tomes en serio. Yo en la secundaria era recontra traga. Era abanderada y me enojaba cuando me sacaba 7. Vos esperás que se siga una línea, y que una persona con ese rendimiento estudie una carrera universitaria: medicina, abogacía… Por suerte mis papás siempre me apoyaron. Paralelamente, al gustarme la locución, yo sentía que tenía que seguir con eso, que es una carrera terciaria. Pero es muy difícil trabajar en este medio. Uno de los temas de la obra es la competencia, y la mirada del otro.
Ailu: En realidad, eso te pasa en todos los ámbitos. Uno siempre quiere conseguir el trabajo.

E.C.M.: Teniendo coreógrafos tan importantes, me imagino que el baile no estará puesto al azar dentro de la historia, y que aparecerá con sutilezas. Para mí, el musical que mejor integró el baile a la historia fue Amor sin Barreras (West Side Story), frente a muchos otros donde los bailes eran arbitrarios. ¿Ustedes también tratan de expresarse con el cuerpo al bailar?
Ailu: No hay parte de la obra que no tenga música, prácticamente. Hasta el texto tiene música de fondo. Bailar es siempre una excusa. Hay veces que estamos parados y no te vas a dar cuenta de cuándo cantamos, cuándo bailamos y cuándo actuamos. Y transmitimos con la coreografía.
Cami: La obra tiene un símbolo [que se puede ver en la foto que acompaña a esta nota], que es parte de una coreo, y el paso expresa lo que es Esgarabal. Quiere decir: “Tomá todo. ¿Qué más querés?”. La entrega viene directo del corazón, aunque parezca que es el símbolo de una secta. (Risas) La letra va acompañada de la coreografía. Es, además, una obra muy comprometida vocalmente. Es todo cantado a voces. Hay coritos, vocecitas, contracantos… de todo.

E.C.M.: ¿Vocalizan y elongan con rigurosidad en los ensayos?
Cami: Cada uno tiene que llegar vocalizado al ensayo.
Ailu: Y elongado, también. Para no perder una hora.

E.C.M: ¿Cómo fue el proceso de audiciones?
Ailu: Nosotras fuimos alumnas de Leandro Bassano, el año pasado, en el estrudio de Ricky [Pashkus]. Hicimos una muestra muy chica, y se vio una energía especial, y ahí Leandro dijo que quería hacer algo con nosotros.
Cami: Siempre estuvo en los planes armar una compañía, pero implica un gasto muy grande.
Ailu: Era difícil. Es más, es el debut de Leandro y de Fernanda Martínez, la directora vocal. Y apareció Ricky, que nos sostuvo para hacer la compañía. Además, hubo que ver el tema legal por los ensayos, porque somos menores.

E.C.M.: Aparte, el elenco es numeroso: 19 actores.
Cami: Seis de nosotros ya estábamos preseleccionados, y un día se hizo la audición con 168 personas.
Ailu: Y había tanto talento y tanta “hambre”, como nosotros llamamos, que se amplió el elenco (iban a ser sólo 15 integrantes, en un principio).

E.C.M.: ¿Tienen alguna anécdota que muestre la locura de los ensayos?
Ailu: En uno quiso entrar Graciela Alfano. Dijo “Yo soy Graciela Alfano”, pero le tuvieron que decir que era un ensayo. Otra locura es que entramos todos gritando y, como no podemos salir a la noche (eso sí, llegamos todos media hora antes), ponemos reggaeton y las luces de colores a las 10 a.m.
Cami: Tenemos frases locas, como “Acá nadie gusta de nadie” (de Leandro Bassano) y nuestra coach vocal nos tira los “Fer tips”: pautas con cosas de la vida cotidiana.

E.C.M.: ¿Por ejemplo, cuál sería un “Fer tip”?
Ailu: “Si la tenés que remar en dulce de leche, que los palitos sean de plástico. Si son de madera, absorben el dulce de leche y te hundís”. Otra de sus frases es “Chicos, estudien o no llegamos ni en moto”.

E.C.M.: ¿Qué es “Esgarabal”? ¿Un idioma inventado?
Cami: Cuando nosotros le preguntamos qué quería decir a Ricky, dijo “Es Chorus Line, es Chorus Line, Esgarabal”. Es su imaginario de lo que vendría a ser A Chorus Line.
Ailu: Exacto, llevado a lo argentino.
Cami: En Esgarabal también se transita el ensayo y el estreno, mientras que A Chorus Line se queda en el casting. Pero sí, Esgarabal es un idioma inventado. Para mí, viene de “garabato”, es como un mamarracho, algo sin estructura.
Ailu: Está bueno que vayan los artistas, para ver reflejado lo que ellos sienten y piensan, y también gente que no es artista, para que se de cuenta de que no todo es como cree, y se saque los prejuicios y pueda ver a los artistas con otra mirada.

E.C.M.: ¿Para qué público es la obra, en cuanto a edades?
Cami: Adolescentes y adultos, pero sin límites. En el siglo XXI, un nene de 11 años sabe de qué hablamos.
Ailu: Aparte, cada uno lo va a ver de una forma diferente.

E.C.M.: ¿Cómo reaccionaron sus amigos cuando se enteraron de que iba a actuar en una obra?
Cami: Mis amigas no lo pueden creer y me re agrandan. Me dicen: “Yo quiero tener tu vida”. Yo pienso “Me duele todo”. La mayoría estudia medicina.
Ailu: Mis amigas son del colegio, y me dicen “Vas a conocer a Peter Lanzani. Te va a llamar Cris Morena”. Pero ven que yo no duermo y voy al colegio con ojeras porque el día anterior tuve ensayo hasta tarde.
Cami: Van más a lo social; a la fama.

E.C.M.: ¿Cómo es trabajar con Ricky Pashkus y su equipo creativo?
Cami: Es un honor que el primer trabajo sea con ellos. Me demuestran humildad ante todo. Ofrecen todo y apuestan mucho a nosotros.
Ailu: No se quedan en que el artista ponga la pierna donde la tiene que poner, sino que se fijan en la persona. Ricky y Lean se interesan mucho por saber qué es de tu vida.
Cami: Son también muy sinceros. Van a marcarte responsabilidad, y la rigurosidad de un buen entrenamiento. Te van a acompañar en tus angustias, y decirte la verdad para que puedas crecer. Son padres educativos y padrinos del arte.
Ailu: Si un proyecto no te conviene, Ricky te aconseja. A lo mejor en el momento te lo tomás mal, ¡pero después te das cuenta de que tenía razón! Y después te da tu propio espacio.
Cami: Siempre se dice que representar es una doble presentación, donde se presenta al personaje y a uno mismo. Es muy difícil, y hay que buscar no sobreactuar, sino mostrar esta doble presentación.
Ailu: Siempre es difícil entrar en uno mismo y sacarlo. Es más fácil ver lo de afuera, y así se malinterpretan algunas cosas y se llega a conclusiones erradas como “El que va al psicólogo está loco”.

E.C.M.: ¿Y qué piensan de Gaby Goldman, que se hace tiempo para estar en prácticamente todos lados?
Ailu: Es un dios de la música.
Cami: No hay nada que él haga que puedas decir que es malo. Viene a los ensayos. Una vez agarró un teclado chiquito a pila, de nuestra directora vocal (como esos de juguete, para bebés), tocó el acorde de Casi Normales, y después tocó Esgarabal, marcando nota por nota lo que quería transmitir con esa canción. Se tomó el tiempo para hacer pistas nuevas y montar cosas, siendo que está en todos los musicales.

E.C.M.: ¿Cómo es Leandro Bassano como director?
Cami: Es un compañero.
Ailu: A veces dice que le cuesta ponerse en el papel de director, pero lo maneja rebien. Si uno está muy arriba, después nunca baja. Por eso me gusta su humildad.
Cami: Yo tuve problemas de salud el año pasado, y Leandro estuvo en todo (desde llamarme hasta ir a visitarme), junto con Fernanda [Martínez, la coah vocal], y lo mismo con otros dos chicos. Siempre te protegen y te educan, y te aconsejan en todo.
Ailu: Siempre preguntan “¿Te pasa algo? ¿Necesitás algo?”. Nosotros les decimos Papá Esgarabal y Mamá Esgarabal.
Cami: Esgarabal es como una familia y una escuela.
Ailu. Y todos aprendemos de todos.
Cami: Nos llevan a visitas con gente del ambiente y nos presentan. Si a mí me preguntaran “¿con quién querés debutar?”, yo diría “con ellos” sin dudarlo.
Ailu: El otro día con Maxi [Bartfeld, el productor] tuvimos una charla con Francisco Ruiz Barlett, Sofía González Gil y Stella Maris Faggiano, y nos contaron sus experiencias. Maxi realiza un trabajo muy humano. Cuida hasta el último detalle. Hasta nos recomienda que no tomemos alcohol.
Cami: También, tenemos vestuario de Pablo Battaglia, que es un lujo tremendo.
Ailu: Lo único que puedo hacer es agradecer.

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Elenco: Delfina Arrizabalaga, Juan José Araya, Rocío Caldés, Celeste Dondero, Vicky Goldstein, Luca Calaterra, Celeste Condoleo, Nicolás Di Pace, Federico Ferreyra, Ezequiel Giannoni, Ailén Kazakevich, Franco Rau, Anabella Reggi, Gala Schneider, Facundo Ullúa, Max Romero, Camila Martin, Jeremías Sapire y Triana Pena.
Dirección: Leandro Bassano
Libro: Ricky Pashkus
Letras: Gonzalo De María
Música: Gaby Goldman
Dirección Vocal: Fernanda Martínez Mina
Coreografía: Mariano Botindari, Lucila De Stéfano, Millie Michael, Diego Hodara, Leandro Bassano
Vestuario: Pablo Battaglia

Diseño de Luces: David Seldes

sábado, 24 de agosto de 2013

Crítica de "Manzi, la vida en orsai", de Betty Gambartes, Diego Vila y Bernardo Carey, con letras de Homero Manzi

Crítica de Manzi, la vida en orsai

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 - 2014 (Teatro La Comedia).

Calificación: 8/10



¿De qué se trata?: Este musical ahonda en aspectos de la vida del autor de tangos y milongas Homero Manzi, para descubrir al hombre detrás de la poesía nostálgica. Sobre todo, se centra en su relación prohibida y turbulenta con la cantante Nelly Omar, y cómo su pasión lo llevó a vivir con el alma “en orsai”.

El punto fuerte de la obra: la impresionante dupla Jorge Suárez - Julia Calvo, dos grandes actores que transmiten la intensidad necesaria, y se animan al musical. En el caso de Suárez, por primera vez (para mí, es el claro favorito en la categoría de revelación de los Premios Hugo), y con muchísimo profesionalismo.
Su voz es perfecta para encarnar a Manzi durante el canto. Si bien no soy un experto en tango (ni un fanático), yo siempre pensé que este estilo musical tenía mucho que ver con expresarse a través de los contrastes. Los cantantes de tango atacan algunas notas con una potencia arrolladora, y luego pasan inmediatamente a otras en un tono de voz más bajo (a veces, recitado o en un susurro), incluso variando el ritmo y la estridencia del acompañamiento instrumental. Me gusta imaginarme que esto refleja, en cierto modo, parte de la idiosincrasia argentina, que tiene que ver con estar siempre en los extremos (por ejemplo, para el argentino promedio, siempre hace demasiado calor o demasiado frío) y con un sentimiento apasionado, que puede ser muy blanco y cambiar a muy negro. Tal vez todo esto sea toda una fantasía, pero lo importante es la teatralidad que le imprime Suárez a su Manzi cuando canta con vigor sin abusar de este recurso, contrastándolo con pasajes musicales más calmos, llenos de nostalgia, romance y dulzura. En las escenas de texto, su tono arrabalero y sus gestos son vitales para componer un Manzi consistente.

La orquesta en vivo (con Diego Vila en el piano, en un gran trabajo, junto a Gabriel Rivano tocando el bandoneón y Damián Bolotin o Mariana Atamas el violín) acompaña a la perfección los tangos que se cantan, y reflejan la fuerza repentina que estos poseen (como comenté anteriormente), que toma por sorpresa a quien los escucha (y por eso pueden variar tanto según quien lo cante y lo que sienta en ese momento, cuando son interpretados por buenos cantantes). Los músicos alcanzan también vuelo propio durante las transiciones musicales.

Lo interesante de este musical es que, como toda buena biografía (así como el espectacular musical de Frida Kahlo que comenté hace unas semanas), explora cómo la vida de un artista influye en sus creaciones. Y los “exabruptos” del tango a los que me referí y su tono melancólico definen en esta obra a un cantante que vive con el alma “en orsai”, como el título de la obra nos adelanta. Y el Homero Manzi que se nos presenta es un hombre intenso, lleno de pasión (sobre todo durante la segunda mitad de la obra) y reflexivo. Ya sea por su militancia (tanto en el radicalismo como en el peronismo), por su vida laboral (fue director de cine, letrista y poeta) o su relación con su amante, la cantante Nelly Omar. Ese amor, como dice el programa de mano, puede considerarse “torturado”, por estar vedado y ser, sin embargo, muy verdadero. Ese amor le da vida al poeta, pero también lo hace sufrir y lo desconcierta; lo hace desdoblarse.
Ese sentimiento de estar “en orsai” se encara por el lado de la nostalgia, del alma que sufre por amor, y desnuda su corazón en un tango, como muestra la canción “Che, bandoneón”:

Y esas ganas tremendas de llorar
que a veces nos inundan sin razón,
y el trago de licor que obliga a recordar
si el alma está en "orsai", che bandoneón.

Betty Gambartes, Diego Vila y Bernardo Carey, responsables del libro, quisieron hacer un musical donde lo central fuera reflejar de dónde salía esta amargura que se canalizaba en los versos, en vez de una biografía rigurosa, y fue una decisión acertada, porque hace a esta obra más interesante. De hecho, disponen de sólo cinco personajes, si bien lo principal es, durante la mayor parte, la relación de Manzi y su amante. El texto contiene también momentos donde evoca la poesía de Manzi, para integrarla a su vida. Además, hace bien en recordar que el letrista escribió “florando” en vez de “flotando”, en su canción “Sur”, e invita a reflexionar sobre sus canciones. Por ejemplo, nos revela que, también en “Sur” (musicalizada por Aníbal Troilo), en una nota, estaba puesto todo el recuerdo. Las canciones les permiten expresarse tanto a Manzi como a Nelly, y sin este uso la obra perdería firmeza y expresividad.

Betty Gambartes es también la directora de la puesta. En cuanto al entrelazamiento del lenguaje teatral con el musical, tuvo algunas marcaciones muy buenas, como la de cantar acostado o interpretar melodías distintas en simultáneo. También, trabajó lo estrictamente actoral, sobre todo desde la emotividad (como la escena de Mazi con su hijo), la desesperación y el enojo.

Julia Calvo regala una actuación brillante, así como varios ejemplos de cómo sentir un tango (tal como su compañero Suárez). Prueba que es una actriz sumamente versátil. Su escena en ropa de cama es fantástica desde lo actoral y vocal.

Néstor Caniglia asume tres personajes (Cátulo Castillo, el Correligionario Santoro y Aníbal Troilo) con notable ductilidad. Sin dudas, Troilo es el más entrañable, y eso se nota en la respuesta del público.

La despojada escenografía de Gonzalo Córdoba invita al sentimiento de evocación de un mito, puesto que los personajes surgen bajando una escalera, como si se los trajera al mismísimo espíritu de Manzi y a quienes se vincularon con él directamente del pasado o de un lugar onírico. Unos pocos elementos bastan para marcar el espacio. La iluminación (de Córdoba) no tiene un rol protagónico, pero ayuda a marcar algunos climas al cambiar los colores de la pantalla de fondo o con sutilezas (por ejemplo, cuando Manzi se mira repentinamente al espejo).
El vestuario de Mini Zuccheri es tanto adecuado como variado, y ayuda a situarse en la época.

Lo único que me queda por decir es que varias personas se sienten movidas a cantar partes de los tangos desde sus butacas y lo hacen (cuando me iba del teatro, incluso escuché a una señora diciendo que le habían dado ganas de bailar en plena función). Esto demuestra que un amplio sector del público que queda indudablemente cautivo (sobre todo, aquel que disfruta del tango). Pero, sin embargo, en esta obra hay una historia más allá del tango: la historia de una pasión y de un creador.

En resumen: Llevado adelante por dos grandes y comprometidos actores (Jorge Suárez y Julia Calvo) este musical indaga en la intensa vida de Homero Manzi, y le muestra al espectador cómo vivir con el alma “en orsai” influyó en su exitosa carrera como autor de tangos y milongas. Él mismo lo dijo: “Sólo puedo escribir sobre las cosas que me han pasado”.


Más información:
Dirección: Betty Gambartes.
Teatro: La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Duración: 1 hora y 24 minutos.
Funciones: jueves y viernes a las 20 hs., sábado a las 20 y a las 22:30 hs. y domingo a las 20 hs.
Precio de las entradas: $180.

Promoción: 2x1 con Club La Nación; 30% de descuento con Banco Nación.

Prensa: Duche-Zarate (www.duchezarate.com.ar)

NOTA: Especificaciones 2014
Funciones: jueves y viernes a las 21 hs., sábado a las 20:30 y 22:45 hs. y domingo a las 20:30 hs.
Precio de las entradas: $200.
https://www.plateanet.com/Obras/manzi--la-vida-en-orsai

Un último contraste de Manzi, de la canción “Sur” (percibimos primero la nostalgia de un amor subyugante y luego la desesperanza absoluta):

La esquina del herrero barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.
(...)
Las calles y las lunas suburbanas
y mi amor en tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé.