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miércoles, 19 de febrero de 2014

10 reflexiones sobre "Casi Normales", de Brian Yorkey y Tom Kitt

Categoría: OBRA MUSICAL

10 reflexiones sobre Casi Normales
Título original: Next to normal
Libro y letras: Brian Yorkey. Música: Tom Kitt.

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2012 (Teatros Liceo, Apolo y El Nacional) – 2013 (Teatro El Nacional) – 2014 (Teatro Tabarís) – 2015 (Teatro Metropolitan Citi)

Calificación: 10 /10

¿De qué se trata?: Uno de esos poquísimos musicales perfectos, admirable desde el libro y la música. Lo recomiendo para cualquier persona, y sugiero que vayan sin haber averiguado demasiado sobre la obra y su trama (con saber que es sobre una familia con una madre bipolar que lucha por ser normal basta). Logra emocionar y generar identificación. Interpretaciones de primer nivel (sobre todo, de Laura Conforte) y una puesta que no da respiro (trabajada en distintos planos). De lo mejor que se ha hecho en materia de musicales en Argentina.

Teniendo en cuenta que Casi Normales llegó ya a su 5º temporada, habiendo pasado por 4 teatros (más la presencia del elenco en un concierto en Broadway) y cosechado muchos fanáticos (que la vieron una y otra vez, y vuelven a verla), me pareció que no resultaría interesante encarar esta nota con el formato de la tradicional reseña. En vez de una crítica, decidí discutir algunos de los puntos que me parecen centrales de la obra, y que exponen la brillantez con la que está aplicado a la historia el género de teatro musical. Además, los aspectos que seleccioné pueden ser útiles para aquellos que quiera interpretar una de las canciones (ya sea en una muestra o en una audición o en el living de su casa), porque dejan al descubierto algunas pautas actorales que pueden servir para meterse más en los personajes. Al final, dejé otros puntos planteados, para el que quiera seguir profundizando por su cuenta. Probablemente sean cosas que parecen elementales, pero es interesante tenerlas en cuenta.

Más información:
Dirección: Luis “El Indio” Romero
Dirección musical: Francisco Varela
Elenco: Laura Conforte, Martín Ruiz, Manuela del Campo, Matías Mayer,
Fernando Dente y Mariano Chiesa
Teatro: Tabarís (Av. Corrientes 831) 2015 (6º temporada): Teatro Metropolitan Citi
Duración: 2 horas y media (incluyendo intervalo de 10 min.)
Funciones: miércoles a sábados a las 21 hs. y domingos a las 20 hs. 2015: miércoles a las 21:30 hs., jueves a las 22:30 hs., viernes a las 22 hs., sábados a las 22:45 hs. y domingos a las 21:45 hs.
Precio de las entradas: $200 y $220 2015: $280 a $350
Promociones: 2x1 con Club La Nación (cupos limitados) y 30% de descuento con Cablevisión y Swiss Medical Consultar en Plateanet
CD: se obtiene comprando 2 entradas de $220 por Plateanet (NO se vende en el teatro)

ATENCIÓN: SI NO VISTE CASI NORMALES, POR FAVOR, NO SIGAS LEYENDO, PORQUE SE DISCUTIRÁN PARTES CLAVE DE LA OBRA
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

(1)
---¿Cuál es el fundamento para las “Promesas” de Dan?---

Cuando Dan canta “Promesas”, está demostrando que nunca va a traicionar lo que prometió (renovando sus “votos de amor”). Pero hay más que eso. La canción tiene dos etapas. La primera habla de la juventud de Dan (Un pacto entre dos / que un niño hace tiempo juró). Esta parte está llena de la entrega ciega del amor (Y se lo digo a la chica más dulce y radiante…), y recuerda el comienzo de esas promesas cargadas de significado. La segunda parte nos lleva de vuelta al presente: Aunque el hombre olvidó sus razones nunca olvida lo que prometió. Sobre el final, Dan no es el mismo. Ya no se acuerda por qué prometió estar siempre al lado de Diana, pero asegura que nunca la dejará. Ya sea por costumbre o por lealtad o por honestidad o por virilidad o por sus votos matrimoniales o por cualquier otra cosa, pero no porque le encuentre sentido, sino porque está obligado por su pasado. Esta renovación de las promesas lo muestra mucho más cansado y con menos amor para dar, y es por esto que quien quiera cantar esta canción debe reflejar esta transición, esta dicotomía entre el pasado y el presente. En un punto de la obra, Dan se pregunta si el loco no es aquel que se sienta en la sala de espera de un hospital. No entiende cómo, habiendo estado él siempre presente y atento, las cosas no se solucionan (“Yo estoy”).

(2)
---¿Por qué Diana no puede vivir “Sin las montañas”?---

“Sin las montañas” es una canción muy sutil, y a algunas personas se les escapa su verdadero significado. En realidad, Diana no extraña ningunas montañas, sino que estas se usan como metáfora. Lo que realmente extraña es su vida antes de la medicación (esto explica por qué termina el cuadro deshaciéndose de las pastillas). Las montañas grafican los picos emocionales que Diana experimentaba. Versos como Esa euforia al subir / y la angustia al bajar reflejan la tendencia a los cambios de humor radicales propios del trastorno bipolar (las “subidas” y “bajadas”). Contenida por los fármacos, no puede sentirse libre (Nada es real). Vista así, es una canción bastante oscura. Si traducimos la letra original de la canción, sin preocuparnos por la rima ni la métrica, nos encontramos con un comienzo como este:
Había un tiempo cuando yo volaba más alto
Había un tiempo cuando la chica salvaje que corría en libertad era yo
Ahora la veo sentir el fuego
Ahora sé que me necesita para compartir
Yo no estoy

¿De quién habla cuando dice Ahora la veo sentir el fuego? De Natalie, para quien Diana “no está”. Por temas de adaptación, esto no aparece tan claro en la versión local (Hoy la veo y siento el fuego). Así, Diana anticipa lo que le dirá a su hija en la canción “Casi Normales”: Me veo en vos. Recordemos que “Sin las montañas” aparece después de que Diana se entera del noviazgo de Natalie, y eso le remite a su juventud, cuando quedó embarazada de Dan. En cierto punto, Diana quiere volver a experimentar ese desenfreno, porque está cansada de los controles constantes que, como “paciente estable”, recibe del Dr. Fine. La canción original termina Extraño las montañas / Extraño mi vida. La canción empieza más tranquila, evocando recuerdos, pero gana más fuerza a partir de la determinación de Diana, que se da cuenta de que puede “volver a vivir”, según su consideración.

(3)
---¿Por qué Natalie toma medicamentos?---

Sabemos que Natalie se siente muy presionada, porque nos lo demuestra al decirnos que “Todo lo malo se va” cuando toca una melodía de Mozart. Además, nos habla del juego de las apariencias: cuando uno escucha una pieza de Mozart, no se imagina su desequilibrio. Ella tiene que imitarlo y hacer de cuenta que todo está bien pese a la inestabilidad emocional que le provocan los conflictos familiares. Si vemos la letra en inglés de la canción, nos enteramos de que tiene que dar un concierto (que luego se muestra en la obra), en el que su actuación debe ser perfecta, para poder entrar becada a la universidad Yale. Como dice la canción original, sabe que todo está “a una sonata de distancia”. No obstante, no creo que Natalie empiece a tomar las pastillas de su madre por estrés, sino que tiene más que ver con lo que expresa durante “Superboy y la chica invisible”. Está cansada de quedar siempre al margen de toda atención. No la recibe de Diana, que nunca olvida a Gabriel (ni siquiera pudo sostenerla cuando nació), y tampoco de Dan, que siempre está ocupándose de Diana. ¿Cuál es su solución? Imitar a Diana, para ser notada por los demás y que se preocupen por ella igual que como hacen por su madre. Probablemente se trate de un mecanismo inconsciente. Sin embargo, en la fiesta formal a la que va con Henry, se da cuenta de que está siguiendo los pasos de su mamá.

(4)
---¿Cuál es la importancia de la “Luz”?---

Es sugestivo el contraste de “Luz en la oscuridad” (final del primer acto) con “Luz” (fin del segundo). La primera canción transmite una mezcla confianza, desesperación e incertidumbre (todo a la vez), y la segunda es un estallido de esperanza. En “Luz en la oscuridad”, Dan dice que hay algo de luz en su casa, pero al final de la obra, se queda a oscuras, cuando que Diana se va. La conclusión es que Diana representaba la luz en la vida de Dan, pero Dan no lograba que ella se sintiera como luz (se sentía una carga), y tampoco podía complementarla lo suficientemente bien. Es más, Diana sentía que su luz se apagaba, y que ya no podía brillar por sí sola, porque había alguien que se ocupaba de reavivarla todo el tiempo (Dan). De esta forma, nunca podría afrontar la vida sola. Su decisión es alejarse para poner a prueba su capacidad de brillar. Pero Dan, que ha dedicado 18 años a cuidarla, se siente descolocado; a oscuras. Es entonces cuando entra en escena Natalie, que tiene la oportunidad de, por primera vez, ser luz para su padre (que declara no saber estar solo). Nunca podría haber ganado esa fuerza si no fuera por la partida de Diana (y la charla previa madre-hija). Por lo tanto, enciende el primer foco de una cadena de luces de la que forman parte todos los personajes (esto se aprecia, desde lo musical, en el manejo de las armonías). Esto es un cambio con respecto a “Otro día más”, donde las armonías subrayan el “dolor”. De la determinación individual de prender luces se desprende el resultado final: una luz mucho más intensa; la suma de todas las demás. Pero, para encender luces individuales, los personajes tuvieron que atravesar un crecimiento personal, y así lograr que brille lo que antes se apagaba ante los obstáculos. A lo largo de la obra, está presente el fantasma del suicidio, pero siempre se supera. Si, de vuelta, vamos a la traducción del original, vemos lo siguiente:
Día tras día,
Dame nubes, y lluvia, y color gris
Dame dolor, si es lo que es real
Es el precio que pagamos por sentir
El precio del amor es la pérdida
Pero aún así pagamos
Amamos de todas formas
(…)
Sabiendo que los cielos más oscuros algún día verán el sol
(…)
Cuando abrimos nuestra luz
Hijos e hijas, maridos, mujeres
Pueden pelear esa pelea
Habrá luz

Es una luz madura, que entiende que debe nutrirse de las malas experiencias para poder sobrevivir y ser más fuerte. Es mejor poder sentir tanto alegría como tristeza que no sentir nada, porque esos instantes de amor lo compensan todo.

(5)
---¿Por qué Dan ve a Gabriel al final?---

Dan recién puede ver a Gabriel y asimilar su dolor cuando Diana se va de la casa. Antes de eso, ni siquiera pronunciaba el nombre de su hijo (Hasta que no me nombres, no me podés domar). ¿Por qué antes se mostraba indiferente? Porque, con Diana en el mismo hogar, no podía reconocerse débil, sino que su función era siempre mostrarse fuerte para poder lidiar con los problemas de su mujer. Además, a raíz de las alucinaciones de Diana, trataba de negar todo lo referido a ese pasado, y esa angustia contenida por tantos años ya no puede aguantar más dentro de su cuerpo, y hace catarsis apenas Diana se va a la casa de sus padres. Puede que esa negación (para proteger a Diana) le haya servido como mecanismo de defensa personal ante el dolor. Sé que le dijiste que yo no valgo nada / pero sé que sabés quién soy yo, dice Gabriel en la versión original. Luego, empieza a cantar con la melodía de “Soy yo”, la misma con la que Dan mostraba su incondicionalidad ante Diana. Esto remarca que el recuerdo de Gabriel siempre estuvo igual de firme que la determinación de Dan por ocultarlo, a pesar de que no era algo para pasar por alto tan fácilmente, sino un hecho trascendente.


Algunas cuestiones sobre las que se puede seguir profundizando…

6- ¿Hay uno, varios o ningún villano en esta historia? ¿Podría ser Gabriel, Dan o el Dr. Madden? Se puede buscar evidencia para cada uno. Por ejemplo, Gabriel se muestra macabro en “Un lugar”, una canción con dos lecturas al mismo tiempo (la de Diana y al del espectador).

7- La relación entre Diana y Dan es distinta de la de Natalie y Henry. Mientras que Dan se esfuerza por mantener a Diana al margen del triste pasado y poder decir frenéticamente “Está todo bien”, Henry acepta las debilidades humanas, y consuela a Natalie: Podés estar loca / o que estemos locos los dos.

8- ¿Cuál es el mensaje de la obra? La decisión de Diana de dejar el tratamiento psiquiátrico (aunque se sugiere que después lo retoma) puede parecer un poco controversial. Sobre todo, por su pregunta angustiante: ¿Y si lo que en mi mente usted buscó / no estaba en mi razón / y estaba en mi corazón? (acompañada de la imagen de aun médico que enyesa el pie incorrecto). Puede ser visto como una crítica a la preocupación desenfrenada de este siglo, donde la gente busca un diagnóstico rápido. A mí, me gusta más ver el mensaje como un recordatorio de que no hay que dejarse atropellar por los problemas, y que hay que buscar la solución siendo conscientes de nuestra fragilidad.

9- En “Atrapada y sin salida”, Diana cuenta que se siente oprimida, como si no la dejaran vivir su propia vida y la obligaran a seguir un guión (procedimientos psiquiátricos) y las indicaciones de un director (el Dr. Madden); como si fuera una actriz. Esto anticipa la decisión que tomará al final, donde tomará las riendas de su vida (como Nora del clásico Casa de muñecas, pero por situaciones distintas y en un contexto moderno). Entonces, no sólo se muda por la culpa que le produce ser una carga para su familia.

10- La música de Tom Kitt juega un papel fundamental para transmitir emociones, y es bastante bipolar. Hay, por ejemplo, canciones que no tienen cierre, melodías que se acoplan en distintos registros y silencios repentinos (por ejemplo, luego de ¿Hablan de sus depresiones / o del hijo que murió?), además de mucha potencia rockera que oscurece la atmósfera y música instrumental tétrica que acompaña escenas de texto (como cuando el Dr. Madden revela que quiere probar con la terapia de electroshock). Pero, para mí, uno de los momentos más logrados es el contraste entre la acusación de Diana a Dan con “No sabés” y su respuesta certera: “Yo soy”. A esto se suma la interferencia de Gabriel luchando por hacerse notar (“Soy real”). El resultado es un número poderosísimo.
-.-.-.El Espectador Crítico de Musicales.-.-.-

Fotos: facebook.com/casinormalesok

domingo, 22 de diciembre de 2013

Crítica de "Primeras Damas del Musical, Vol. 3", de Ricky Pashkus y Pablo Gorlero

Categoría: CONCIERTO

Crítica de Primeras Damas del Musical, Vol. 3 

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro Gran Rex).

Calificación: 9.5 /10 

 En primer lugar, tengo que decir que gran parte del suceso de Primeras Damas se debe a su impresionante orquesta. Los 18 músicos se comprometieron con el proyecto y estuvieron brillantes. Así, cada instrumento se convertía en una “Primera Dama” más.
Esta gran calidad pudo ser alcanzada gracias a la ejemplar dirección musical del omnipresente Gaby Goldman. De todas formas, lo que más me llamó la atención fueron las orquestaciones que Goldman concibió junto con Edgar Ferrer. Este trabajo sumamente artesanal tuvo un resultado perfecto durante el concierto. Las orquestaciones dotaron al acompañamiento de matices, enriquecieron las canciones y se convirtieron en un soporte enorme donde las intérpretes se apoyaron para poder elevar cada actuación.
Además de Goldman, hubo otros directores musicales de lujo, invitados para intervenir en algunas piezas: el propio Edgar Ferrer, Gerardo Gardelín (que dirigió “Un nuevo camino”), Alberto Favero (durante el medley de Eva que interpretó Karina K) y Ángel Mahler (que participó de un medley de dos de sus musicales: David, el rey y Drácula). Los últimos dos se sentaron en el piano, que fue el único acompañamiento para sus respectivos números. Me fascinó verlos tocar esas canciones que tanto conocen con tanta pasión.

Otra de las grandes contribuciones que tiene Primeras Damas es la impecable adaptación de letras al castellano de Marcelo Kotliar. Destaco lo que hizo con “Love changes everything” y “Let’s do it, let’s fall in love”, dos canciones difíciles de traducir. Sin embargo, las adaptaciones que más me gustaron fueron las de “As if we never said goodbye” y “Gimme, gimme”, junto con la de “Don’t rain on my parade”, que fue hecha por Manuel Victoria.

Me encontré con una de las sorpresas apenas abrí el programa: el repertorio elegido (para determinarlo, Gaby Goldman y cada “Primera Dama” tienen mucho que ver).
La lista de canciones planteó un interesante recorrido por lindas melodías, combinando algunas conocidas pero no tan transitadas con otras más populares y un par de hits.
Reproduzco, a continuación, el listado de temas musicales, en el orden en que se cantaron en el show. Agrego, además, una estrellita verde para los grandes momentos de la noche y una dorada para lo mejor de lo mejor. Tengo que admitir que, cuando estaba viendo por primera vez a qué canciones le ponía estrellitas, seleccioné la mitad del concierto. Pero, para que no sea confuso, decidí restringir un poco las opciones. Sin embargo, soy consciente de que quedaron afuera muy buenos momentos, dado que todo el espectáculo tuvo un nivel altísimo. Por esto, no creo que quienes no recibieron estrellita hayan hecho algo mal. Por supuesto, influyó la elección de las canciones, si bien dejé afuera algunas que me gustan mucho (así como intérpretes que están entre mis favoritas). Son pocas las canciones que pasaron sin pena ni gloria.

Repertorio:
1. Obertura

2. “Palabras, palabras” (“Parole, parole”), de Mina... che cosa sei?Laura Oliva
3. “Sólo puedo pensar en vos” (“I only have eyes for you”), de Calle 42 – Déborah Turza
4. “Él es cruel” (“He’s not good”), de The LifeLaura Conforte
5. “Buenos tiempos” (“Hey there, good times!”), de Yo quiero a mi mujerAna Acosta
6. “El amor cambia” (“Love changes everything”), de Aspects of LoveLuna Pérez Lening
7. “Qué fácil será” (“Easy as life”), de AídaLaura Silva
8. “Vamos” (“Let’s do it, let’s fall in love”), de Paris y Wake Up and DreamMelania Lenoir
9. “Alguien por fin” (“Someone like you”), de Jekyll & HydeMarisol Otero
10. “Es como si jamás hubiera dicho adiós” (“As if we never said goodbye”), de Sunset BoulevardAlejandra Perlusky
11. “Quiero eso llamado amor” (“Gimme, gimme”), de Thoroughly Modern MillieNatalia Cociuffo
12. “Nadie va a arruinar mi festival” (“Don’t rain on my parade”), de Funny Girl Florencia Otero

13. “Canción de Mijal”, de David, el reyAlejandra Perlusky
14. “¿Tus sueños dónde han ido?”, de DráculaMarisol Otero
15. “Madre tan sólo una vez”, de DráculaLaura Silva

16. “De-Lovely”, de Vale Todo (Anything Goes) – Claribel Medina
17. “La historia de otra vida” (“Someone else’s story”), de ChessNatalie Pérez
18. “Un nuevo camino” (“Pulled”), de Los Locos AddamsLaura Esquivel

19. “Soy lo que soy”, de La jaula de las locas (La cage aux folles) – Julia Calvo

20. “La llegada a Buenos Aires”, de EvaKarina K
21. “No me pegue, señora, no me pegue”, de EvaKarina K
22. “Si yo fuera como ellas”, de EvaKarina K

23. “El pasto es más verde siempre en otro jardín” (“The grass is always greener”), de La mujer del añoClaribel Medina y Laura Oliva
24. “Urbanidad”, de ChicagoAlejandra Perlusky, Melania Lenoir y Julia Calvo
25. “Canción de la Commére”, de Houdini – María Concepción César

26. “Fuimos”, de Manzi, la vida en orsaiJulia Calvo
27. “¿Por qué si brilla el sol yo tengo frío?”, de Frankenstein, el musical de un alma perdida Florencia Otero
28. “¿Quién eres tú?”/“Alicia en realidad”, de Alicia en FrikilandLuna Pérez Pening
29. “Cuatro paredes”, de El hijo del fin del mundoKarina K
30. “Dime”, de Camila, nuestra historia de amorNatalie Pérez
31. “A vos, ciudad”, de Aquí no podemos hacerloAna Acosta

32. “Aceptame o dejame” (“Take me or leave me”), de RENT – Laura Conforte y Déborah Turza
33. “Déjenme triunfar” (“Let me be your star”), de la serie SmashFlorencia Otero, Laura Esquivel, Luna Pérez Lening y Natalie Pérez
34. “Io vivro senza te”, de Mina… che cosa sei?Elena Roger

35. “Primeras Damas” – Todas

Para mí, lo mejor de la noche fue el medley de Eva que interpretó Karina K, una artista integral enorme que transmite mucho y tiene un gran talento para manejar su voz. Con la intensidad de su interpretación, hizo emocionar a un gran porcentaje del teatro, que la ovacionó y aplaudió de pie. En mi fila, un desubicado gritó “¡Que vuela Nacha!”. Me parece una falta de respeto a alguien que puso todo en escena, y que hizo una versión dignísima de las canciones, acompañada por Favero, quien compuso esas fantásticas melodías. A lo que me refiero es que tanto la versión de Karina K como la de Nacha Guevara son más que respetables (sólo que Nacha no quiere estar en Primeras Damas por problemas de cartel, y Karina K sigue firme año tras año).
Considero que el otro mejor momento del show (la medalla de plata, podría decirse) fue cuando el dúo Conforte-Turza rememoró “Aceptame o dejame”, de RENT, una canción magistral, no sólo por su melodía, sino por cómo hace dialogar seriamente (o enfrentarse) a los dos personajes femeninos que la interpretan, y poner las cosas en claro. Las voces se acoplaron muy bien, y la canción tuvo toda la potencia necesaria. Conforte y Turza demostraron tener química (aún para pelearse en escena). Además, sus solos (después de la obertura) pusieron de manifiesto su talento interpretativo y su técnica, con dos baladas fabulosas, llenas de sentimiento. Si no se hubieran superado luego, les hubiera puesto estrellitas sin dudarlo a ambas canciones.

Por otro lado, quiero destacar la interpretación que Luna Pérez Lening hizo de “El amor cambia”. Originariamente compuesta para un hombre, esta pieza de Andrew Lloyd Webber ha sido cantada por grandes artistas. Es por esto que es un mérito mayor que Pérez Lening (nueva en el ciclo Primeras Damas y, junto con Laura Esquivel, la más joven) se haya animado a interpretarla, y que su versión no haya pasado desapercibida. Sostuvo mi atención todo el tiempo, y salió airosa cuando tuvo que enfrentar las notas altas que acercan la canción a lo lírico.
Con respecto a Laura Esquivel, fue otra grata incorporación. Aunque me hubiera gustado que cantara algo nuevo para su solo, “Un nuevo camino” es un número que le queda sensacionalmente bien. Como ya había comentado, junto con Dolores Ocampo, Esquivel era uno de los pilares de Los Locos Addams, y tenía el mejor momento musical de la obra, gracias a su dominio escénico y energía.
Otra que debutó en Primeras Damas fue la genial Laura Silva, que conmovió otra vez con “Madre tan sólo una vez”, además de una nueva canción (con un gran final).

Alejandra Perlusky pudo encarnar convincentemente a un personaje que es un ícono del musical: Norma Desmond. Natalia Cociuffo cantó con gracia el “11’ o clock number” (como dicen en Boradway a estos grandes números pegadizos) de la divertida Thoroughly Modern Millie. Florencia Otero recordó con simpatía un clásico de Funny Girl, popularizado nada más y nada menos que por Barbra Streisand. Estuvo a la altura de las exigencias de la partitura sobre el final.

Elena Roger mostró intacta su arrolladora presencia escénica. Marisol Otero fue tan efectiva como siempre, y se destacó con “Mis sueños dónde han ido”. Melania Lenoir entretuvo con un número dinámico (con una canción de Cole Porter que me encanta), y pudo cantar sin trabas, pese a los desplazamientos.

Julia Calvo fue una vez más reconocida como una actriz que puede cantar, y con su número de Manzi (recordando a la recientemente fallecida Nelly Omar) dejó en claro por qué ganó varios premios por ese papel. María Concepción César, una leyenda del teatro, recibió una respuesta favorable del público, y se mostró contenta por estar en escena. Cantó con fluidez.

Ana Acosta aportó una cuota de comicidad y bailó. Natalie Pérez pudo explorar un musical como Chess, distinto de lo que venía haciendo. Claribel Medina impostó la voz al cantar para buscar un mejor resultado, y buscó al público como cómplice.
Me hubiera gustado que la canción “Primeras Damas” se cantara entera, para escuchar todas las voces juntas por más tiempo.

Laura Oliva interpretó dos canciones, pero poniendo más acento en el humor que en trabajo vocal.
Como conductora, tiene oficio para sortear alguna equivocación, si bien quiero aclarar que “medley” se pronuncia “medli”, y no “midlei”. Es un error común, pero quería señalarlo, porque Oliva lo pronunció bien la primera vez, pero después optó por la pronunciación equivocada.
Luciano Cáceres (nuevo en la conducción del evento) sostuvo un papel de baboso durante todo el espectáculo, pero se mostró interesado en lo que sucedía.

El coro, dirigido por Santiago Otero Ramos, tuvo bastante menos personas que en las ediciones anteriores, pero no hizo falta más (eran 5 hombres y 5 mujeres). Me gusta que su papel no sea demasiado invasivo, y sus intervenciones reavivaron algunos tramos.
También fue correctamente dosificado el trabajo del experimentado cuerpo de baile (Milagros Michael, Daniela Pantano, Florencia Viterbo, Augusto Fraga y Pedro Velásquez), dirigido con elegancia por el coreógrafo Alejandro Ibarra.

Hablando de sutilezas, gracias a la labor de Ana Sans (encargada de la puesta en escena), esta entrega de Primeras Damas resultó ser la más prolija hasta la fecha. Además, las artistas tenían la posibilidad de transitar por una pasarela y una escalera, de manera que la puesta se pudo desestructurar un poco.
El diseño de luces de Tito Romero aseguró que las transiciones fueran armónicas, y se ajustó a la perfección a las flores blancas que se había ubicado para la puesta.
Entonces, una conjunción de diversos factores (la puesta, el coro, la coreografía y la iluminación), junto con la elección del repertorio, evitó que el show cayera en la monotonía y superara a la edición del año pasado.

Es muy difícil coordinar el sonido de tantos instrumentos y voces, pero Osvaldo Mahler se las arregló para que pudiéramos disfrutar del espectáculo sin inconvenientes.
Los peinados y el maquillaje estuvieron a cargo de Fabián Sigona y Pao Dessaner, respectivamente. Junto con el asesoramiento de vestuario de Pablo Battaglia, lograron salir un poco de los parámetros convencionales y darle un toque especial a la noche.
Ricky Pashkus y Pablo Gorlero, los directores generales, fueron quienes se ocuparon de ensamblar todas las piezas de este concierto.

En resumen: Imponente edición de Primeras Damas del Musical, que superó ampliamente a su predecesora. Perfecto trabajo de Gaby Goldman y Edgar Ferrer para las orquestaciones, que permitieron el lucimiento de la espectacular orquesta. El repertorio fue excelentemente elegido. Ana Sans, Alejandro Ibarra y Santiago Otero Ramos trabajaron desde la sutileza para amenizar el show.
Los mejores momentos: el medley de Eva, por Karina K, y “Aceptame o dejame”, por Laura Conforte y Déborah Turza.

Más información:
Idea y dirección general: Ricky Pashkus y Pablo Gorlero.
Dirección musical: Gaby Goldman.
Teatro: Gran Rex (Av. Corrientes 857).
Duración: 2 horas y 25 minutos. (Hubo 19 minutos de demora por un corte en la Av. 9 de julio).
Fecha de la función: 19 de diciembre de 2013.
Precio de las entradas: desde $120 a $380.