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lunes, 30 de noviembre de 2015

Crítica de "Los Monstruos", de Emiliano Dionisi y Martín Rodríguez

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Los Monstruos
Proyecto ganador de la Bienal de Arte Joven en la categoría de musical

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2015 (Teatro Picadero)

Nivel: 7.5 /8


¿De qué se trata?: Claudio y Sandra son dos padres que no se conocen, pero sus hijos tienen algo en común: acaban de entrar al mismo colegio y sufren de ciertos problemas de adaptación.


Todos tuvimos padres en algún momento. Sin embargo, en nuestra infancia probablemente no tomábamos dimensión de lo que implicaba asumir ese rol, lleno de miedos y responsabilidades. A este universo nos quiere llevar Los Monstruos, para repensar cómo repercuten las acciones de los padres sobre una etapa tan frágil como la niñez. Todo esto, a través de la historia de Claudio y Sandra, quienes se conocen fortuitamente y descubren que sus respectivos hijos acaban de ser admitidos en el mismo colegio. Los chicos tienen algunas dificultades para adaptarse a la institución, y la obra irá siguiendo los esfuerzos de los protagonistas por afrontar esta realidad.

Emiliano Dionisi, director y dramaturgo de la propuesta, decidió exponer a estos dos personajes durante todo el espectáculo, dado que los actores nunca salen del cuadrilátero que delimita la escenografía. En definitiva, nadie puede escapar del rol de padre o madre, y de la dependencia que genera el tener a otra persona completamente a cargo. Por eso, Dionisi acertó al considerar que no necesitamos ver a los hijos en escena para saber que están presentes. Entonces, el libro se convierte en un ejercicio interesante para los intérpretes: deben construir vínculos profundos a través del diálogo con chicos que tanto ellos como el público tienen que imaginar.

En ese sentido, tanto Natalia Cociuffo como Mariano Chiesa brindan los mejores trabajos de sus carreras. Desde la soltura para la comedia hasta el compromiso para la entrega visceral, estas criaturas los hacen atravesar matices muy atractivos. Además, el texto los tiñe de verosimilitud, porque aborda situaciones cotidianas fácilmente identificables y sentimientos universales, y lo hace sin recurrir a demasiado lirismo. Gracias al manejo de las inflexiones vocales y de la expresión corporal, los actores delinean el contexto en el que se ven inmiscuidos (y, ocasionalmente, representan a los personajes infantiles con notable ductilidad). También es crucial para marcar las transiciones el diseño de iluminación de Claudio del Bianco. A Claudio y a Sandra los vemos siempre muy cerca, pero pocas veces interactúan, sino que sus historias se desarrollan en forma paralela. Tal vez sean incapaces de ver lo que sucede a su alrededor, encerrados en su propia visión sobre sus hijos. Con el correr de escenas que muestran charlas con la directora del colegio, berrinches o un cumpleaños en un pelotero, se va revelando la personalidad de los padres, junto con monólogos que nos transportan a su mente.

Pero cuando la obra realmente quiere penetrar en la esencia y las sombras de estos seres es cuando surge la música de Martín Rodríguez. Las melodías, cambiantes y bellas, encajan perfectamente con las letras y con los sentimientos que se quiere transmitir, enriqueciendo la composición de los personajes. Los músicos en vivo acompañan sincrónicamente el vigor de los intérpretes y sus idas y vueltas emocionales. El resultado de esta mixtura son momentos musicales de pura pasión y vuelo estético. Solos como “Equipo ganador” y “¿Por qué a mamá?” resultan desgarradores.

Algunos espectadores objetarán que hay situaciones hacia el final que atentan levemente contra la verosimilitud precedente, pero lo central es el contundente simbolismo que conllevan. En definitiva, es difícil no empatizar con esta obra surgida de la Bienal de Arte Joven, que prueba las nuevas generaciones pueden realizar trabajos de gran calidad.


Más información:
Teatro: El Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857)
Funciones: quedan 3 funciones (miércoles 2/12 y 9/12 a las 20:30 hs. y, como función especial, el domingo 6/12 a las 20:30 hs.)
Precio de las entradas: $120
Duración: 1 hora y 40 minutos

Dirección general y dramaturgia: Emiliano Dionisi
Dirección musical: Martín Rodríguez
Intérpretes: Natalia Cociuffo y Mariano Chiesa
Músicos en vivo: Juan Pablo Schapira (teclado y guitarra electroacústica), Matías Menárguez (batería), Martín Rodríguez (guitarra) y Gianluca Bonfanti Mele (bajo)
Directores asistentes: Juan José Barocelli y Julia Gárriz
Diseño de iluminación: Claudio del Bianco
Producción ejecutiva: Sebastián Ezcurra y Compañía Criolla
Fotografía Akira Patiño
Vestuario: Marisol Castañeda
Escenografía: Compañía Criolla
Asesor de arte en fotos y vestuario: Ezequiel Galeano
Asistencia de iluminación: Martín Fernández Paponi
Agencia de prensa: Bienal de Arte Joven / Tommy Pashkus
Fotos: www.fb.com/Los-Monstruos-117571068588835/

miércoles, 2 de julio de 2014

Crítica de "WOOW", de Mariano Chiesa, Joaquín Bonet y Eduardo Frigerio

Categoría: MUSICAL INFANTIL

Crítica de WOOW

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro Metropolita Citi).

Nivel: 7.5 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo)
  
¿De qué se trata?: Conoceremos el edificio de Mariano, sus vecinos (la Sr. Gossip y Noriaam), sus amigos (Luchi y Chiko) y, sobre todo, su laboratorio secreto, donde prepara los juegos para su programa de televisión. Surgirá un problema inesperado, y todos participaremos para intentar solucionarlo. Un espectáculo con juegos y canciones.

El punto fuerte de la obra: el protagónico de Mariano Chiesa.

Hace algunas semanas iba en un auto y, de casualidad, escuché un fragmento de una entrevista radial que le estaban haciendo a Chiesa. En ella, habló de su vínculo con el público infantil y mencionaba su experiencia en un grupo de ‘infancia misionera’, que había sido un aprendizaje importante. Después de haberlo visto en el escenario, puedo asegurar que se nota la marca de aquella época. Creo haber mencionado anteriormente que fue la práctica de esa misma actividad la que me enseñó a relacionarme con los chicos y me abrió completamente el panorama. El mundo de los chicos es muy frágil, pero también muy receptivo. No es novedad que demandan un trato especial y afectuoso y que hay muchas cosas de las que hay que protegerlos. El hecho de que los padres “te confíen a sus hijos”, como dice Chiesa al final de la obra, es una responsabilidad enorme, y él cumple con creces.

Empecemos por el hecho de que no subestima a nadie (ni a los niños ni a los adultos). Lamentablemente, el mundo está lleno de animadores de cumpleaños que, por la forma en que tratan a los chicos, parecen creer que tienen una inteligencia menor a la de una jauría de perros. Y ni que hablar de los espectáculos infantiles promedio (más adelante voy a volver a hablar de ellos). Por suerte, Chiesa entiende que los pequeños están ávidos de algo nuevo e interesante, y quieren que los respeten como espectadores. Gracias a la dirección de Ariel del Mastro, que rompe constantemente la cuarta pared e involucra a la platea a lo largo de toda la obra, Chiesa puede fortalecer la conexión con ellos y los mantiene atentos. También ayuda el componente participativo: el público tiene paletas de colores para responder preguntas con opciones múltiples.

Por otra parte, Chiesa tiene carisma para dirigirse a los adultos. Así, por ejemplo, se ríe de sus equivocaciones o bromea sobre su uso del español neutro, que se le pega a los chicos (“Después se les pasa, ¿o ustedes entran al trabajo cantando ‘XU-XU-XU-XA-XA-XA’?”). Además, se permite algunos ‘guiños’, como la breve referencia a la AFIP y los dólares en pleno conflicto con los fondos buitre.

Otra decisión de Ariel del Mastro fue imprimirle algo del vertiginoso ritmo televisivo al show. Por supuesto, es un claro pariente del programa VelozMente, que Mariano conduce hace tres años por la pantalla de Discovery Kids. Los chicos agradecen encontrarse con él en carne y hueso, y le gritan desde sus butacas (o en la cara, cuando Chiesa baja del escenario). Algunos, inscriptos a través de la fanpage de Mariano en Facebook, suben al escenario a participar de juegos.

En definitiva, estamos frente a un espectáculo creativo, que es un adjetivo que el 96% de las obras infantiles parece desconocer (y esto, siendo generoso). Es más, a otro gran porcentaje de musicales para adultos les vendría muy bien ese espíritu imaginativo.
Luciano Levington es uno de los responsables de que WOOW sea un producto de tanta jerarquía. Estuvo encargado del diseño de juegos y de escenografía (con una ágil y divertida transición se pasa del departamento pop art de Mariano y la pulcra morada de la Sra. Gossip al colorido laboratorio de juegos). Hay una gran inversión, es cierto, pero también hubo un planteo escrupuloso.

El guión de Joaquín Bonet (que adapta una historia de Chiesa) es dinámico porque alterna el relato con los mencionados juegos y, por supuesto, con la música. El experimentado Eduardo Frigerio aporta sus melodías pegadizas para hacer bailar al público (“¿Quién dice que no puede haber un boliche en una obra para chicos?”, se pregunta Chiesa). Y, claro, nunca está de más reforzar las palabras “Gracias, por favor, permiso, perdón”.

El resto del elenco (Florencia Cappiello como Luchi, Mariela Passeri como la Sra. Gossip, Manuel Victoria como Chiko y Rafael Walger como el ruso Noriaam) adopta un registro caricaturesco, reforzado por el vestuario de Alejandra Robotti. Los chicos responden con risas ante las intervenciones de Chiko, un títere del estilo de los de Avenida Q (que Chiesa protagonizó), manejado por Manuel Victoria (que también estuvo en esa obra). De hecho, hay otra referencia a Avenida Q por medio de las cajas  de cartón que cantan.

Los personajes saltan al ritmo de las coreografías de Nina Iraolagoitia (nótese que el jopo de Chiesa, que sería la envidia de Silvio Soldán, permanece intacto). Las luces de Gaspar Potocnik los acompañan, y además participan de la referida transición escenográfica y ponen en primer plano el interior del edificio o su exterior, según corresponda.
El simpático video de Maxi Vecco utiliza la técnica stop motion e introduce rápidamente la historia y el espíritu de la obra.
Por último, este es un espectáculo que puede ser disfrutado tanto por chicos que están en jardín de infantes como por otros más grandes. Doy por descontado que los adultos van a agradecer haber ido a ver WOOW antes que los otros consabidos espectáculos infantiles a los que hacía referencia más arriba. Chiesa puede ir haciendo un espacio en su casa para el premio Hugo a la mejor actuación masculina en infantil.

Más información:
Dirección general: Ariel del Mastro
Dirección musical: Eduardo Frigerio
Asistente de dirección y Stage Manager: Pablo Drutman
Jefes técnicos: Esteban Glascher y Patricio Moore
Sound FX: José María Lassaga y Tomás Tyrrell
Electricista: Gustavo Sequeira
Operador de juegos y video: Darwin Flores
Prensa: Sandra Beerbrayer
Comunicación: Jimena Montaña y Agustina Cabo
Diseño gráfico: Francisco Capuzzi
Producción ejecutiva: Magalí Altman y Luciana López
Asistentes de producción: Lucas Touriño y Gabriel Asdourian
Producción general: MP Producciones; Ozono Producciones

Teatro: Metropolitan Citi (Av. Corrientes 1343)
Precio de las entradas: $150 a $250 (los menores de 2 años sólo abonan un seguro de $25)
Funciones: miércoles, sábado y domingo 15 hs. A partir del sáb. 19 de julio y durante las vacaciones de invierno: martes a jueves 15 hs.; viernes a domingo 15 hs. y 17 hs.
Entradas en venta en el teatro y a través de www.plateanet.com
Promoción: 25% de descuento con tarjeta Citi
Duración: 1 hora y 25 minutos


Me pareció oportuno terminar la nota con la foto que se ve a la derecha, en la que reproduzco el gesto WOOW y aparecen tanto el programa de mano de la obra como un CD de Xuxa que tengo hace bastantes años.

miércoles, 19 de febrero de 2014

10 reflexiones sobre "Casi Normales", de Brian Yorkey y Tom Kitt

Categoría: OBRA MUSICAL

10 reflexiones sobre Casi Normales
Título original: Next to normal
Libro y letras: Brian Yorkey. Música: Tom Kitt.

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2012 (Teatros Liceo, Apolo y El Nacional) – 2013 (Teatro El Nacional) – 2014 (Teatro Tabarís) – 2015 (Teatro Metropolitan Citi)

Calificación: 10 /10

¿De qué se trata?: Uno de esos poquísimos musicales perfectos, admirable desde el libro y la música. Lo recomiendo para cualquier persona, y sugiero que vayan sin haber averiguado demasiado sobre la obra y su trama (con saber que es sobre una familia con una madre bipolar que lucha por ser normal basta). Logra emocionar y generar identificación. Interpretaciones de primer nivel (sobre todo, de Laura Conforte) y una puesta que no da respiro (trabajada en distintos planos). De lo mejor que se ha hecho en materia de musicales en Argentina.

Teniendo en cuenta que Casi Normales llegó ya a su 5º temporada, habiendo pasado por 4 teatros (más la presencia del elenco en un concierto en Broadway) y cosechado muchos fanáticos (que la vieron una y otra vez, y vuelven a verla), me pareció que no resultaría interesante encarar esta nota con el formato de la tradicional reseña. En vez de una crítica, decidí discutir algunos de los puntos que me parecen centrales de la obra, y que exponen la brillantez con la que está aplicado a la historia el género de teatro musical. Además, los aspectos que seleccioné pueden ser útiles para aquellos que quiera interpretar una de las canciones (ya sea en una muestra o en una audición o en el living de su casa), porque dejan al descubierto algunas pautas actorales que pueden servir para meterse más en los personajes. Al final, dejé otros puntos planteados, para el que quiera seguir profundizando por su cuenta. Probablemente sean cosas que parecen elementales, pero es interesante tenerlas en cuenta.

Más información:
Dirección: Luis “El Indio” Romero
Dirección musical: Francisco Varela
Elenco: Laura Conforte, Martín Ruiz, Manuela del Campo, Matías Mayer,
Fernando Dente y Mariano Chiesa
Teatro: Tabarís (Av. Corrientes 831) 2015 (6º temporada): Teatro Metropolitan Citi
Duración: 2 horas y media (incluyendo intervalo de 10 min.)
Funciones: miércoles a sábados a las 21 hs. y domingos a las 20 hs. 2015: miércoles a las 21:30 hs., jueves a las 22:30 hs., viernes a las 22 hs., sábados a las 22:45 hs. y domingos a las 21:45 hs.
Precio de las entradas: $200 y $220 2015: $280 a $350
Promociones: 2x1 con Club La Nación (cupos limitados) y 30% de descuento con Cablevisión y Swiss Medical Consultar en Plateanet
CD: se obtiene comprando 2 entradas de $220 por Plateanet (NO se vende en el teatro)

ATENCIÓN: SI NO VISTE CASI NORMALES, POR FAVOR, NO SIGAS LEYENDO, PORQUE SE DISCUTIRÁN PARTES CLAVE DE LA OBRA
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(1)
---¿Cuál es el fundamento para las “Promesas” de Dan?---

Cuando Dan canta “Promesas”, está demostrando que nunca va a traicionar lo que prometió (renovando sus “votos de amor”). Pero hay más que eso. La canción tiene dos etapas. La primera habla de la juventud de Dan (Un pacto entre dos / que un niño hace tiempo juró). Esta parte está llena de la entrega ciega del amor (Y se lo digo a la chica más dulce y radiante…), y recuerda el comienzo de esas promesas cargadas de significado. La segunda parte nos lleva de vuelta al presente: Aunque el hombre olvidó sus razones nunca olvida lo que prometió. Sobre el final, Dan no es el mismo. Ya no se acuerda por qué prometió estar siempre al lado de Diana, pero asegura que nunca la dejará. Ya sea por costumbre o por lealtad o por honestidad o por virilidad o por sus votos matrimoniales o por cualquier otra cosa, pero no porque le encuentre sentido, sino porque está obligado por su pasado. Esta renovación de las promesas lo muestra mucho más cansado y con menos amor para dar, y es por esto que quien quiera cantar esta canción debe reflejar esta transición, esta dicotomía entre el pasado y el presente. En un punto de la obra, Dan se pregunta si el loco no es aquel que se sienta en la sala de espera de un hospital. No entiende cómo, habiendo estado él siempre presente y atento, las cosas no se solucionan (“Yo estoy”).

(2)
---¿Por qué Diana no puede vivir “Sin las montañas”?---

“Sin las montañas” es una canción muy sutil, y a algunas personas se les escapa su verdadero significado. En realidad, Diana no extraña ningunas montañas, sino que estas se usan como metáfora. Lo que realmente extraña es su vida antes de la medicación (esto explica por qué termina el cuadro deshaciéndose de las pastillas). Las montañas grafican los picos emocionales que Diana experimentaba. Versos como Esa euforia al subir / y la angustia al bajar reflejan la tendencia a los cambios de humor radicales propios del trastorno bipolar (las “subidas” y “bajadas”). Contenida por los fármacos, no puede sentirse libre (Nada es real). Vista así, es una canción bastante oscura. Si traducimos la letra original de la canción, sin preocuparnos por la rima ni la métrica, nos encontramos con un comienzo como este:
Había un tiempo cuando yo volaba más alto
Había un tiempo cuando la chica salvaje que corría en libertad era yo
Ahora la veo sentir el fuego
Ahora sé que me necesita para compartir
Yo no estoy

¿De quién habla cuando dice Ahora la veo sentir el fuego? De Natalie, para quien Diana “no está”. Por temas de adaptación, esto no aparece tan claro en la versión local (Hoy la veo y siento el fuego). Así, Diana anticipa lo que le dirá a su hija en la canción “Casi Normales”: Me veo en vos. Recordemos que “Sin las montañas” aparece después de que Diana se entera del noviazgo de Natalie, y eso le remite a su juventud, cuando quedó embarazada de Dan. En cierto punto, Diana quiere volver a experimentar ese desenfreno, porque está cansada de los controles constantes que, como “paciente estable”, recibe del Dr. Fine. La canción original termina Extraño las montañas / Extraño mi vida. La canción empieza más tranquila, evocando recuerdos, pero gana más fuerza a partir de la determinación de Diana, que se da cuenta de que puede “volver a vivir”, según su consideración.

(3)
---¿Por qué Natalie toma medicamentos?---

Sabemos que Natalie se siente muy presionada, porque nos lo demuestra al decirnos que “Todo lo malo se va” cuando toca una melodía de Mozart. Además, nos habla del juego de las apariencias: cuando uno escucha una pieza de Mozart, no se imagina su desequilibrio. Ella tiene que imitarlo y hacer de cuenta que todo está bien pese a la inestabilidad emocional que le provocan los conflictos familiares. Si vemos la letra en inglés de la canción, nos enteramos de que tiene que dar un concierto (que luego se muestra en la obra), en el que su actuación debe ser perfecta, para poder entrar becada a la universidad Yale. Como dice la canción original, sabe que todo está “a una sonata de distancia”. No obstante, no creo que Natalie empiece a tomar las pastillas de su madre por estrés, sino que tiene más que ver con lo que expresa durante “Superboy y la chica invisible”. Está cansada de quedar siempre al margen de toda atención. No la recibe de Diana, que nunca olvida a Gabriel (ni siquiera pudo sostenerla cuando nació), y tampoco de Dan, que siempre está ocupándose de Diana. ¿Cuál es su solución? Imitar a Diana, para ser notada por los demás y que se preocupen por ella igual que como hacen por su madre. Probablemente se trate de un mecanismo inconsciente. Sin embargo, en la fiesta formal a la que va con Henry, se da cuenta de que está siguiendo los pasos de su mamá.

(4)
---¿Cuál es la importancia de la “Luz”?---

Es sugestivo el contraste de “Luz en la oscuridad” (final del primer acto) con “Luz” (fin del segundo). La primera canción transmite una mezcla confianza, desesperación e incertidumbre (todo a la vez), y la segunda es un estallido de esperanza. En “Luz en la oscuridad”, Dan dice que hay algo de luz en su casa, pero al final de la obra, se queda a oscuras, cuando que Diana se va. La conclusión es que Diana representaba la luz en la vida de Dan, pero Dan no lograba que ella se sintiera como luz (se sentía una carga), y tampoco podía complementarla lo suficientemente bien. Es más, Diana sentía que su luz se apagaba, y que ya no podía brillar por sí sola, porque había alguien que se ocupaba de reavivarla todo el tiempo (Dan). De esta forma, nunca podría afrontar la vida sola. Su decisión es alejarse para poner a prueba su capacidad de brillar. Pero Dan, que ha dedicado 18 años a cuidarla, se siente descolocado; a oscuras. Es entonces cuando entra en escena Natalie, que tiene la oportunidad de, por primera vez, ser luz para su padre (que declara no saber estar solo). Nunca podría haber ganado esa fuerza si no fuera por la partida de Diana (y la charla previa madre-hija). Por lo tanto, enciende el primer foco de una cadena de luces de la que forman parte todos los personajes (esto se aprecia, desde lo musical, en el manejo de las armonías). Esto es un cambio con respecto a “Otro día más”, donde las armonías subrayan el “dolor”. De la determinación individual de prender luces se desprende el resultado final: una luz mucho más intensa; la suma de todas las demás. Pero, para encender luces individuales, los personajes tuvieron que atravesar un crecimiento personal, y así lograr que brille lo que antes se apagaba ante los obstáculos. A lo largo de la obra, está presente el fantasma del suicidio, pero siempre se supera. Si, de vuelta, vamos a la traducción del original, vemos lo siguiente:
Día tras día,
Dame nubes, y lluvia, y color gris
Dame dolor, si es lo que es real
Es el precio que pagamos por sentir
El precio del amor es la pérdida
Pero aún así pagamos
Amamos de todas formas
(…)
Sabiendo que los cielos más oscuros algún día verán el sol
(…)
Cuando abrimos nuestra luz
Hijos e hijas, maridos, mujeres
Pueden pelear esa pelea
Habrá luz

Es una luz madura, que entiende que debe nutrirse de las malas experiencias para poder sobrevivir y ser más fuerte. Es mejor poder sentir tanto alegría como tristeza que no sentir nada, porque esos instantes de amor lo compensan todo.

(5)
---¿Por qué Dan ve a Gabriel al final?---

Dan recién puede ver a Gabriel y asimilar su dolor cuando Diana se va de la casa. Antes de eso, ni siquiera pronunciaba el nombre de su hijo (Hasta que no me nombres, no me podés domar). ¿Por qué antes se mostraba indiferente? Porque, con Diana en el mismo hogar, no podía reconocerse débil, sino que su función era siempre mostrarse fuerte para poder lidiar con los problemas de su mujer. Además, a raíz de las alucinaciones de Diana, trataba de negar todo lo referido a ese pasado, y esa angustia contenida por tantos años ya no puede aguantar más dentro de su cuerpo, y hace catarsis apenas Diana se va a la casa de sus padres. Puede que esa negación (para proteger a Diana) le haya servido como mecanismo de defensa personal ante el dolor. Sé que le dijiste que yo no valgo nada / pero sé que sabés quién soy yo, dice Gabriel en la versión original. Luego, empieza a cantar con la melodía de “Soy yo”, la misma con la que Dan mostraba su incondicionalidad ante Diana. Esto remarca que el recuerdo de Gabriel siempre estuvo igual de firme que la determinación de Dan por ocultarlo, a pesar de que no era algo para pasar por alto tan fácilmente, sino un hecho trascendente.


Algunas cuestiones sobre las que se puede seguir profundizando…

6- ¿Hay uno, varios o ningún villano en esta historia? ¿Podría ser Gabriel, Dan o el Dr. Madden? Se puede buscar evidencia para cada uno. Por ejemplo, Gabriel se muestra macabro en “Un lugar”, una canción con dos lecturas al mismo tiempo (la de Diana y al del espectador).

7- La relación entre Diana y Dan es distinta de la de Natalie y Henry. Mientras que Dan se esfuerza por mantener a Diana al margen del triste pasado y poder decir frenéticamente “Está todo bien”, Henry acepta las debilidades humanas, y consuela a Natalie: Podés estar loca / o que estemos locos los dos.

8- ¿Cuál es el mensaje de la obra? La decisión de Diana de dejar el tratamiento psiquiátrico (aunque se sugiere que después lo retoma) puede parecer un poco controversial. Sobre todo, por su pregunta angustiante: ¿Y si lo que en mi mente usted buscó / no estaba en mi razón / y estaba en mi corazón? (acompañada de la imagen de aun médico que enyesa el pie incorrecto). Puede ser visto como una crítica a la preocupación desenfrenada de este siglo, donde la gente busca un diagnóstico rápido. A mí, me gusta más ver el mensaje como un recordatorio de que no hay que dejarse atropellar por los problemas, y que hay que buscar la solución siendo conscientes de nuestra fragilidad.

9- En “Atrapada y sin salida”, Diana cuenta que se siente oprimida, como si no la dejaran vivir su propia vida y la obligaran a seguir un guión (procedimientos psiquiátricos) y las indicaciones de un director (el Dr. Madden); como si fuera una actriz. Esto anticipa la decisión que tomará al final, donde tomará las riendas de su vida (como Nora del clásico Casa de muñecas, pero por situaciones distintas y en un contexto moderno). Entonces, no sólo se muda por la culpa que le produce ser una carga para su familia.

10- La música de Tom Kitt juega un papel fundamental para transmitir emociones, y es bastante bipolar. Hay, por ejemplo, canciones que no tienen cierre, melodías que se acoplan en distintos registros y silencios repentinos (por ejemplo, luego de ¿Hablan de sus depresiones / o del hijo que murió?), además de mucha potencia rockera que oscurece la atmósfera y música instrumental tétrica que acompaña escenas de texto (como cuando el Dr. Madden revela que quiere probar con la terapia de electroshock). Pero, para mí, uno de los momentos más logrados es el contraste entre la acusación de Diana a Dan con “No sabés” y su respuesta certera: “Yo soy”. A esto se suma la interferencia de Gabriel luchando por hacerse notar (“Soy real”). El resultado es un número poderosísimo.
-.-.-.El Espectador Crítico de Musicales.-.-.-

Fotos: facebook.com/casinormalesok