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miércoles, 19 de febrero de 2014

10 reflexiones sobre "Casi Normales", de Brian Yorkey y Tom Kitt

Categoría: OBRA MUSICAL

10 reflexiones sobre Casi Normales
Título original: Next to normal
Libro y letras: Brian Yorkey. Música: Tom Kitt.

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2012 (Teatros Liceo, Apolo y El Nacional) – 2013 (Teatro El Nacional) – 2014 (Teatro Tabarís) – 2015 (Teatro Metropolitan Citi)

Calificación: 10 /10

¿De qué se trata?: Uno de esos poquísimos musicales perfectos, admirable desde el libro y la música. Lo recomiendo para cualquier persona, y sugiero que vayan sin haber averiguado demasiado sobre la obra y su trama (con saber que es sobre una familia con una madre bipolar que lucha por ser normal basta). Logra emocionar y generar identificación. Interpretaciones de primer nivel (sobre todo, de Laura Conforte) y una puesta que no da respiro (trabajada en distintos planos). De lo mejor que se ha hecho en materia de musicales en Argentina.

Teniendo en cuenta que Casi Normales llegó ya a su 5º temporada, habiendo pasado por 4 teatros (más la presencia del elenco en un concierto en Broadway) y cosechado muchos fanáticos (que la vieron una y otra vez, y vuelven a verla), me pareció que no resultaría interesante encarar esta nota con el formato de la tradicional reseña. En vez de una crítica, decidí discutir algunos de los puntos que me parecen centrales de la obra, y que exponen la brillantez con la que está aplicado a la historia el género de teatro musical. Además, los aspectos que seleccioné pueden ser útiles para aquellos que quiera interpretar una de las canciones (ya sea en una muestra o en una audición o en el living de su casa), porque dejan al descubierto algunas pautas actorales que pueden servir para meterse más en los personajes. Al final, dejé otros puntos planteados, para el que quiera seguir profundizando por su cuenta. Probablemente sean cosas que parecen elementales, pero es interesante tenerlas en cuenta.

Más información:
Dirección: Luis “El Indio” Romero
Dirección musical: Francisco Varela
Elenco: Laura Conforte, Martín Ruiz, Manuela del Campo, Matías Mayer,
Fernando Dente y Mariano Chiesa
Teatro: Tabarís (Av. Corrientes 831) 2015 (6º temporada): Teatro Metropolitan Citi
Duración: 2 horas y media (incluyendo intervalo de 10 min.)
Funciones: miércoles a sábados a las 21 hs. y domingos a las 20 hs. 2015: miércoles a las 21:30 hs., jueves a las 22:30 hs., viernes a las 22 hs., sábados a las 22:45 hs. y domingos a las 21:45 hs.
Precio de las entradas: $200 y $220 2015: $280 a $350
Promociones: 2x1 con Club La Nación (cupos limitados) y 30% de descuento con Cablevisión y Swiss Medical Consultar en Plateanet
CD: se obtiene comprando 2 entradas de $220 por Plateanet (NO se vende en el teatro)

ATENCIÓN: SI NO VISTE CASI NORMALES, POR FAVOR, NO SIGAS LEYENDO, PORQUE SE DISCUTIRÁN PARTES CLAVE DE LA OBRA
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(1)
---¿Cuál es el fundamento para las “Promesas” de Dan?---

Cuando Dan canta “Promesas”, está demostrando que nunca va a traicionar lo que prometió (renovando sus “votos de amor”). Pero hay más que eso. La canción tiene dos etapas. La primera habla de la juventud de Dan (Un pacto entre dos / que un niño hace tiempo juró). Esta parte está llena de la entrega ciega del amor (Y se lo digo a la chica más dulce y radiante…), y recuerda el comienzo de esas promesas cargadas de significado. La segunda parte nos lleva de vuelta al presente: Aunque el hombre olvidó sus razones nunca olvida lo que prometió. Sobre el final, Dan no es el mismo. Ya no se acuerda por qué prometió estar siempre al lado de Diana, pero asegura que nunca la dejará. Ya sea por costumbre o por lealtad o por honestidad o por virilidad o por sus votos matrimoniales o por cualquier otra cosa, pero no porque le encuentre sentido, sino porque está obligado por su pasado. Esta renovación de las promesas lo muestra mucho más cansado y con menos amor para dar, y es por esto que quien quiera cantar esta canción debe reflejar esta transición, esta dicotomía entre el pasado y el presente. En un punto de la obra, Dan se pregunta si el loco no es aquel que se sienta en la sala de espera de un hospital. No entiende cómo, habiendo estado él siempre presente y atento, las cosas no se solucionan (“Yo estoy”).

(2)
---¿Por qué Diana no puede vivir “Sin las montañas”?---

“Sin las montañas” es una canción muy sutil, y a algunas personas se les escapa su verdadero significado. En realidad, Diana no extraña ningunas montañas, sino que estas se usan como metáfora. Lo que realmente extraña es su vida antes de la medicación (esto explica por qué termina el cuadro deshaciéndose de las pastillas). Las montañas grafican los picos emocionales que Diana experimentaba. Versos como Esa euforia al subir / y la angustia al bajar reflejan la tendencia a los cambios de humor radicales propios del trastorno bipolar (las “subidas” y “bajadas”). Contenida por los fármacos, no puede sentirse libre (Nada es real). Vista así, es una canción bastante oscura. Si traducimos la letra original de la canción, sin preocuparnos por la rima ni la métrica, nos encontramos con un comienzo como este:
Había un tiempo cuando yo volaba más alto
Había un tiempo cuando la chica salvaje que corría en libertad era yo
Ahora la veo sentir el fuego
Ahora sé que me necesita para compartir
Yo no estoy

¿De quién habla cuando dice Ahora la veo sentir el fuego? De Natalie, para quien Diana “no está”. Por temas de adaptación, esto no aparece tan claro en la versión local (Hoy la veo y siento el fuego). Así, Diana anticipa lo que le dirá a su hija en la canción “Casi Normales”: Me veo en vos. Recordemos que “Sin las montañas” aparece después de que Diana se entera del noviazgo de Natalie, y eso le remite a su juventud, cuando quedó embarazada de Dan. En cierto punto, Diana quiere volver a experimentar ese desenfreno, porque está cansada de los controles constantes que, como “paciente estable”, recibe del Dr. Fine. La canción original termina Extraño las montañas / Extraño mi vida. La canción empieza más tranquila, evocando recuerdos, pero gana más fuerza a partir de la determinación de Diana, que se da cuenta de que puede “volver a vivir”, según su consideración.

(3)
---¿Por qué Natalie toma medicamentos?---

Sabemos que Natalie se siente muy presionada, porque nos lo demuestra al decirnos que “Todo lo malo se va” cuando toca una melodía de Mozart. Además, nos habla del juego de las apariencias: cuando uno escucha una pieza de Mozart, no se imagina su desequilibrio. Ella tiene que imitarlo y hacer de cuenta que todo está bien pese a la inestabilidad emocional que le provocan los conflictos familiares. Si vemos la letra en inglés de la canción, nos enteramos de que tiene que dar un concierto (que luego se muestra en la obra), en el que su actuación debe ser perfecta, para poder entrar becada a la universidad Yale. Como dice la canción original, sabe que todo está “a una sonata de distancia”. No obstante, no creo que Natalie empiece a tomar las pastillas de su madre por estrés, sino que tiene más que ver con lo que expresa durante “Superboy y la chica invisible”. Está cansada de quedar siempre al margen de toda atención. No la recibe de Diana, que nunca olvida a Gabriel (ni siquiera pudo sostenerla cuando nació), y tampoco de Dan, que siempre está ocupándose de Diana. ¿Cuál es su solución? Imitar a Diana, para ser notada por los demás y que se preocupen por ella igual que como hacen por su madre. Probablemente se trate de un mecanismo inconsciente. Sin embargo, en la fiesta formal a la que va con Henry, se da cuenta de que está siguiendo los pasos de su mamá.

(4)
---¿Cuál es la importancia de la “Luz”?---

Es sugestivo el contraste de “Luz en la oscuridad” (final del primer acto) con “Luz” (fin del segundo). La primera canción transmite una mezcla confianza, desesperación e incertidumbre (todo a la vez), y la segunda es un estallido de esperanza. En “Luz en la oscuridad”, Dan dice que hay algo de luz en su casa, pero al final de la obra, se queda a oscuras, cuando que Diana se va. La conclusión es que Diana representaba la luz en la vida de Dan, pero Dan no lograba que ella se sintiera como luz (se sentía una carga), y tampoco podía complementarla lo suficientemente bien. Es más, Diana sentía que su luz se apagaba, y que ya no podía brillar por sí sola, porque había alguien que se ocupaba de reavivarla todo el tiempo (Dan). De esta forma, nunca podría afrontar la vida sola. Su decisión es alejarse para poner a prueba su capacidad de brillar. Pero Dan, que ha dedicado 18 años a cuidarla, se siente descolocado; a oscuras. Es entonces cuando entra en escena Natalie, que tiene la oportunidad de, por primera vez, ser luz para su padre (que declara no saber estar solo). Nunca podría haber ganado esa fuerza si no fuera por la partida de Diana (y la charla previa madre-hija). Por lo tanto, enciende el primer foco de una cadena de luces de la que forman parte todos los personajes (esto se aprecia, desde lo musical, en el manejo de las armonías). Esto es un cambio con respecto a “Otro día más”, donde las armonías subrayan el “dolor”. De la determinación individual de prender luces se desprende el resultado final: una luz mucho más intensa; la suma de todas las demás. Pero, para encender luces individuales, los personajes tuvieron que atravesar un crecimiento personal, y así lograr que brille lo que antes se apagaba ante los obstáculos. A lo largo de la obra, está presente el fantasma del suicidio, pero siempre se supera. Si, de vuelta, vamos a la traducción del original, vemos lo siguiente:
Día tras día,
Dame nubes, y lluvia, y color gris
Dame dolor, si es lo que es real
Es el precio que pagamos por sentir
El precio del amor es la pérdida
Pero aún así pagamos
Amamos de todas formas
(…)
Sabiendo que los cielos más oscuros algún día verán el sol
(…)
Cuando abrimos nuestra luz
Hijos e hijas, maridos, mujeres
Pueden pelear esa pelea
Habrá luz

Es una luz madura, que entiende que debe nutrirse de las malas experiencias para poder sobrevivir y ser más fuerte. Es mejor poder sentir tanto alegría como tristeza que no sentir nada, porque esos instantes de amor lo compensan todo.

(5)
---¿Por qué Dan ve a Gabriel al final?---

Dan recién puede ver a Gabriel y asimilar su dolor cuando Diana se va de la casa. Antes de eso, ni siquiera pronunciaba el nombre de su hijo (Hasta que no me nombres, no me podés domar). ¿Por qué antes se mostraba indiferente? Porque, con Diana en el mismo hogar, no podía reconocerse débil, sino que su función era siempre mostrarse fuerte para poder lidiar con los problemas de su mujer. Además, a raíz de las alucinaciones de Diana, trataba de negar todo lo referido a ese pasado, y esa angustia contenida por tantos años ya no puede aguantar más dentro de su cuerpo, y hace catarsis apenas Diana se va a la casa de sus padres. Puede que esa negación (para proteger a Diana) le haya servido como mecanismo de defensa personal ante el dolor. Sé que le dijiste que yo no valgo nada / pero sé que sabés quién soy yo, dice Gabriel en la versión original. Luego, empieza a cantar con la melodía de “Soy yo”, la misma con la que Dan mostraba su incondicionalidad ante Diana. Esto remarca que el recuerdo de Gabriel siempre estuvo igual de firme que la determinación de Dan por ocultarlo, a pesar de que no era algo para pasar por alto tan fácilmente, sino un hecho trascendente.


Algunas cuestiones sobre las que se puede seguir profundizando…

6- ¿Hay uno, varios o ningún villano en esta historia? ¿Podría ser Gabriel, Dan o el Dr. Madden? Se puede buscar evidencia para cada uno. Por ejemplo, Gabriel se muestra macabro en “Un lugar”, una canción con dos lecturas al mismo tiempo (la de Diana y al del espectador).

7- La relación entre Diana y Dan es distinta de la de Natalie y Henry. Mientras que Dan se esfuerza por mantener a Diana al margen del triste pasado y poder decir frenéticamente “Está todo bien”, Henry acepta las debilidades humanas, y consuela a Natalie: Podés estar loca / o que estemos locos los dos.

8- ¿Cuál es el mensaje de la obra? La decisión de Diana de dejar el tratamiento psiquiátrico (aunque se sugiere que después lo retoma) puede parecer un poco controversial. Sobre todo, por su pregunta angustiante: ¿Y si lo que en mi mente usted buscó / no estaba en mi razón / y estaba en mi corazón? (acompañada de la imagen de aun médico que enyesa el pie incorrecto). Puede ser visto como una crítica a la preocupación desenfrenada de este siglo, donde la gente busca un diagnóstico rápido. A mí, me gusta más ver el mensaje como un recordatorio de que no hay que dejarse atropellar por los problemas, y que hay que buscar la solución siendo conscientes de nuestra fragilidad.

9- En “Atrapada y sin salida”, Diana cuenta que se siente oprimida, como si no la dejaran vivir su propia vida y la obligaran a seguir un guión (procedimientos psiquiátricos) y las indicaciones de un director (el Dr. Madden); como si fuera una actriz. Esto anticipa la decisión que tomará al final, donde tomará las riendas de su vida (como Nora del clásico Casa de muñecas, pero por situaciones distintas y en un contexto moderno). Entonces, no sólo se muda por la culpa que le produce ser una carga para su familia.

10- La música de Tom Kitt juega un papel fundamental para transmitir emociones, y es bastante bipolar. Hay, por ejemplo, canciones que no tienen cierre, melodías que se acoplan en distintos registros y silencios repentinos (por ejemplo, luego de ¿Hablan de sus depresiones / o del hijo que murió?), además de mucha potencia rockera que oscurece la atmósfera y música instrumental tétrica que acompaña escenas de texto (como cuando el Dr. Madden revela que quiere probar con la terapia de electroshock). Pero, para mí, uno de los momentos más logrados es el contraste entre la acusación de Diana a Dan con “No sabés” y su respuesta certera: “Yo soy”. A esto se suma la interferencia de Gabriel luchando por hacerse notar (“Soy real”). El resultado es un número poderosísimo.
-.-.-.El Espectador Crítico de Musicales.-.-.-

Fotos: facebook.com/casinormalesok

sábado, 26 de octubre de 2013

Crítica de "Company", de Stephen Sondheim (letras y música) y George Furth (libro)

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Company

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro La Comedia).

Calificación: 10/10 

2014
ATENCIÓN: AHORA EN EL TEATRO APOLO (AV. CORRIENTES 1372)
MARTES A LAS 20:30 HS.
Precio de las entradas: $200
2x1 con Club La Nación


¿De qué se trata?: Robert, un soltero que vive en Nueva York, cumple 35 años. Sus amigos casados organizan una fiesta sorpresa, y él comienza a replantearse su vida, explorando la importancia de los vínculos (la compañía a la que alude el título).

El punto fuerte de la obra: el talentoso elenco.
Company es un musical complejo de montar y, para que salga bien, es necesario contar con artistas excepcionales. Ellos deben entender perfectamente el concepto que se quiere transmitir en cada escena y dominar el arte del musical (dado que la partitura de Sondheim los pondrá constantemente a prueba). Además, Company es uno de esos musicales donde lo teatral es absolutamente simbiótico con lo musical, así que todos deben ser buenos actores y lograr cambiar el registro de la comedia al drama, con matices en el medio, y transmitir cosas que no se dicen. También, quienes se propongan actuar en Company debe asumir el desafío de funcionar, como muchas veces se dice en teatro, “como un mecanismo de relojería”, porque todos tienen su función individual e imprescindible, pero deben, a su vez, funcionar sin fallas en conjunto. Entonces, es un gran desafío encontrar un grupo de artistas capaz de cumplir con estos requisitos. No obstante, la versión argentina de Company lo logró.
Coincido con otras críticas, sin embargo, en que hay artistas que están considerablemente por encima de sus compañeros, y que van mucho más a fondo en su composición. De todas formas, no me parece que esto afecte el resultado final porque, en conjunto, el elenco es más que efectivo. Además, tiene mucho que ver con cómo es cada personaje. Lo importante es que, en general, las relaciones de amistad y de pareja que se plantean son muy reales.

Si tengo que destacar a alguien entre el elenco (son catorce los intérpretes), sería a Magalí Sánchez Alleno. Aunque tiene un perfil bajo, yo considero que ella es una de las grandes artistas del musical argentino actual. Tiene una voz impresionante, que es capaz de estremecer a los espectadores, y eso queda más que claro en Company. Además, sus dotes actorales permiten que su Jenny sea muy carismática, sensible y verosímil. Lleva a cuestas una formación artística integral, y eso se nota en el escenario.
Quien tiene a cargo uno de los mejores momentos es Natalia Cociuffo. La escena “Hoy no me pienso casar” (hacia el final del primer acto) superó mis expectativas. En ella, Sondheim (el compositor y letrista) plantea un desafío actoral a partir de la música, y demuestra cuánto se puede transmitir a partir de ella de una forma sublime. Cociuffo sortea los obstáculos de la melodía y transita lo cómico y lo trágico al mismo tiempo (es decir, lo tragicómico) con notable presencia escénica. Como actriz, aprovecha las posibilidades de su personaje (por ejemplo, le da una velocidad y un tono particular a sus palabras o está atenta a transmitir con las miradas). No cae en la simple sobreactuación.
Sería injusto no recalcar que la interpretación de Virgina Módica como April recibe una gran respuesta del público. Módica (ya hace rato reconocida como cantante) suma en Company un mayor aprovechamiento de su faceta actoral, y logra conmover y hacer reír apelando a una caracterización divertida.

Cecilia Milone protagoniza otro gran número: “Las damas que van a almorzar”. Su intensidad vocal se ajusta muy bien a la canción, y resulta muy convincente como actriz.
En roles más secundarios, son Vanesa Butera y Marcelo Kotliar quienes más se destacan. Butera, con un personaje muy divertido. Kotliar, con un muy buen desempeño vocal y naturalidad para actuar. Su amistad con Bobby y su asombro y desilusión hacia el final del primer acto parecen genuinos.

Alejandro Paker merece una mención aparte. Es un Bobby exacto, y reafirma que es un gran actor. Asume con soltura el rol de llevar adelante la obra (su personaje está casi todo el tiempo presente). Lo que hace que su actuación sea tan buena y que emocione es que es humana y creíble, cargada de sentimientos, pero sin exagerar. No abandona a Bobby cuando canta, sino que lo hace cantar, y descarga todas sus angustias e incertidumbres en las canciones.



La traducción de Marcelo Kotliar es otro de los aciertos de la versión local. Reconozco que, al haber visto la obra en inglés varias veces, ya conocía más o menos todos los diálogos y las canciones, y era inevitable ir comparando la versión original con la argentina simultáneamente. Me pareció adecuado que la obra siguiera ambientada en Nueva York.
El buen trabajo de Kotliar se nota, sobre todo, en las canciones. Como ya he comentado, las melodías de Sondheim son complejas (y brillantes) y, por lo tanto, se complica hacer encajar en ellas la traducción de las extraordinarias letras. Sobre todo, cuando hay juegos de palabras.
Por cierto, la orquesta (dirigida por Gonzalo Botí) brinda grandes interpretaciones de melodías intrincadas, y el sonido permite apreciarla muy bien. Además, se trabajó muy bien en el ensamble vocal.

El director Nicolás Roberto ideó una puesta despojada, que era lo necesario para que el foco estuviera en lo actoral, en las relaciones entre los personajes. Además, debió adaptarse a un escenario chico (reducido por la presencia de la orquesta en escena). Sin embargo, utiliza algunas transiciones ingeniosas (como la del juego de cartas al final de “Agradecido – Arrepentido”) y tiene intuición para plantear, por ejemplo, la bizarra escena de artes marciales. Para mí, su decisión más acertada fue hacer que algunos de los actores acompañaran con instrumentos en vivo ciertas canciones. Este es gran recurso, introducido en el revival de Company que se hizo en 2006, en Broadway (aunque en la versión local aparece en forma más tímida). Un paréntesis: es por la grabación de ese revival (con Raúl Esparza), editada en DVD, que yo conocí la obra (después pude ver otras versiones). Aunque hace sólo cuatro años que lo vi por primera vez, se convirtió en uno de mis musicales favoritos.
Por otra parte, hay momentos de desplazamiento individual y en grupo que estuvieron bien pautados. En relación a esto, la coreógrafa Milagros Polledo también supo ajustarse a las limitaciones espaciales, y su trabajo es central para decir lo que las palabras no dicen en “Vos y vos y yo/¿Qué es lo que haría sin vos?”.
Para montar Company, es importante trabajar con la atmósfera teatral. El texto es tan bueno que una escena puede parecer jubilosa, pero esconder un trasfondo más oscuro (véase el último número citado o “Las damas que van a almorzar”, entre varios ejemplos más). Es por esto que es una comedia dramática. En la versión local, no se le dio tanta relevancia al cambio de “atmósfera” pero, a veces, es sugerido por la iluminación de Magdalena Berretta Miguez.
 

El vestuario de Pablo Battaglia es, como siempre, muy atinado, y la sencilla escenografía de Hernán Salem permite situarnos en un contexto urbano.

Al margen de la versión local, yo creo firmemente que Company es una obra maestra del musical. Tiene tanto un texto (de George Furth) como letras (del gran Stephen Sondheim) inteligentes, y melodías increíblemente teatrales (también de Sondheim). Además de ir del humor al drama, hace pasar al espectador por muchos estados: lo emociona; lo hace sentirse mal, feliz, acompañado y solo, según la instancia; lo hace pensar (no lo subestima); lo hace reflexionar sobre el amor, la amistad, los vínculos y la vida misma. Es un musical humano, y su magia está en que logra la identificación y la empatía de quien lo ve, tenga la edad que tenga. Es un musical conceptual (una serie de situaciones que quieren transmitir una idea, que es mejor no adelantar), y por eso lo que vemos lo hacemos a través de los ojos de Bobby, y su subjetividad le da un tono sincero a la obra.

En resumen: Company es un rompecabezas, que necesita del aporte de un buen conjunto de piezas, que puedan funcionar en equipo, para lograr un buen resultado. Ahí, entra en juego un grupo de artistas talentosos y apasionados por la obra, entre los que se destacan Alejandro Paker y Magalí Sánchez Alleno. Es un musical muy generoso con los actores, porque les da un texto y letras inteligentes y una partitura asombrosa, y la posibilidad de que todos puedan lucirse. Es destacable la adaptación de Marcelo Kotliar, que mantuvo el espíritu del original, pese a lidiar con letras difíciles de traducir. La dirección de Nicolás Roberto se focaliza en lo actoral. La orquesta funciona en forma muy ajustada. Company es un musical humano, que logra una rápida identificación.

Fotos: Javier F. Fuentes y Nicolás Fernández (https://www.facebook.com/CompanyArgentina?fref=ts).

Más información (2013):
Dirección: Nicolás Roberto.
Elenco: Alejandro Paker, Cecilia Milone, Natalia Cociuffo, Magalí Sánchez Alleno, Vanesa Butera, Virginia Módica, Florencia Róvere, Walter Canella, Gustavo Guzmán, Hugo Queija, Fernanda Vallejo, Paul Jeannot, Marcelo Kotliar y Clara Daray.
Teatro: La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Duración: 2 horas y 25 minutos (incluyendo un intervalo de 10 minutos).
Funciones: martes a las 21 hs. (quedan sólo 4).
Precio de las entradas: $150.


Promoción: 2x1 con Club La Nación; 30% de descuento con Banco Nación.