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martes, 11 de agosto de 2015

Crítica de "Melodías de Diván", de Gastón Marioni

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Melodías de Diván

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2015 (Teatro Picadilly)

Nivel: 6.5 /8


¿De qué se trata?: Bárbara, Elena, Verónica, Sara y Raquel son cinco mujeres carentes, que buscan. Todas ellas han perdido algo muy valioso, una falta que las congeló en el tiempo. La causalidad las reúne; la cita es un encuentro fortuito y renovador, con un diván de testigo. Será Bárbara, una psicóloga especializada en psicodrama, quien una las historias.

El punto fuerte de la obra: Magalí Sánchez Alleno.


Cada tanto aparecen en la nutrida escena porteña sorpresas como Melodías de diván, una obra sin demasiadas pretensiones, pero altamente efectiva. Este espectáculo se inscribe en la tendencia de trasladar el diván a escena (como el exitazo TOC TOC o la reciente Bajo terapia, o incluso la incursión teatral del Lic. Gabriel Rolón con Historias de diván). Sin embargo, las pautas son distintas: el foco no está puesto ni en la comedia y mucho menos en lo estrictamente psicológico (que, de hecho, no tiene gran relevancia en la trama y aparece como  mero disparador para plantear otros temas). Melodías de diván es una especie de melodrama de suspenso, con dosis de humor y, por supuesto, música. Fue escrito y dirigido por el platense Gastón Marioni (artífice de Tanguito Mío, un sublime musical infantil).

viernes, 3 de octubre de 2014

Crítica de "22:22 Crónicas de un mundo absurdo", de Lautaro Metral

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de 22:22
Crónicas de un mundo absurdo

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2014 (El Método Kairós)

Nivel: 6.5 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo de 3)


El punto fuerte de la obra: la dirección de Lautaro Metral.
*Nota: Si estás en la versión para celulares del blog, puede ser que no veas correctamente el texto que está debajo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Crítica de "Company", de Stephen Sondheim (letras y música) y George Furth (libro)

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Company

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro La Comedia).

Calificación: 10/10 

2014
ATENCIÓN: AHORA EN EL TEATRO APOLO (AV. CORRIENTES 1372)
MARTES A LAS 20:30 HS.
Precio de las entradas: $200
2x1 con Club La Nación


¿De qué se trata?: Robert, un soltero que vive en Nueva York, cumple 35 años. Sus amigos casados organizan una fiesta sorpresa, y él comienza a replantearse su vida, explorando la importancia de los vínculos (la compañía a la que alude el título).

El punto fuerte de la obra: el talentoso elenco.
Company es un musical complejo de montar y, para que salga bien, es necesario contar con artistas excepcionales. Ellos deben entender perfectamente el concepto que se quiere transmitir en cada escena y dominar el arte del musical (dado que la partitura de Sondheim los pondrá constantemente a prueba). Además, Company es uno de esos musicales donde lo teatral es absolutamente simbiótico con lo musical, así que todos deben ser buenos actores y lograr cambiar el registro de la comedia al drama, con matices en el medio, y transmitir cosas que no se dicen. También, quienes se propongan actuar en Company debe asumir el desafío de funcionar, como muchas veces se dice en teatro, “como un mecanismo de relojería”, porque todos tienen su función individual e imprescindible, pero deben, a su vez, funcionar sin fallas en conjunto. Entonces, es un gran desafío encontrar un grupo de artistas capaz de cumplir con estos requisitos. No obstante, la versión argentina de Company lo logró.
Coincido con otras críticas, sin embargo, en que hay artistas que están considerablemente por encima de sus compañeros, y que van mucho más a fondo en su composición. De todas formas, no me parece que esto afecte el resultado final porque, en conjunto, el elenco es más que efectivo. Además, tiene mucho que ver con cómo es cada personaje. Lo importante es que, en general, las relaciones de amistad y de pareja que se plantean son muy reales.

Si tengo que destacar a alguien entre el elenco (son catorce los intérpretes), sería a Magalí Sánchez Alleno. Aunque tiene un perfil bajo, yo considero que ella es una de las grandes artistas del musical argentino actual. Tiene una voz impresionante, que es capaz de estremecer a los espectadores, y eso queda más que claro en Company. Además, sus dotes actorales permiten que su Jenny sea muy carismática, sensible y verosímil. Lleva a cuestas una formación artística integral, y eso se nota en el escenario.
Quien tiene a cargo uno de los mejores momentos es Natalia Cociuffo. La escena “Hoy no me pienso casar” (hacia el final del primer acto) superó mis expectativas. En ella, Sondheim (el compositor y letrista) plantea un desafío actoral a partir de la música, y demuestra cuánto se puede transmitir a partir de ella de una forma sublime. Cociuffo sortea los obstáculos de la melodía y transita lo cómico y lo trágico al mismo tiempo (es decir, lo tragicómico) con notable presencia escénica. Como actriz, aprovecha las posibilidades de su personaje (por ejemplo, le da una velocidad y un tono particular a sus palabras o está atenta a transmitir con las miradas). No cae en la simple sobreactuación.
Sería injusto no recalcar que la interpretación de Virgina Módica como April recibe una gran respuesta del público. Módica (ya hace rato reconocida como cantante) suma en Company un mayor aprovechamiento de su faceta actoral, y logra conmover y hacer reír apelando a una caracterización divertida.

Cecilia Milone protagoniza otro gran número: “Las damas que van a almorzar”. Su intensidad vocal se ajusta muy bien a la canción, y resulta muy convincente como actriz.
En roles más secundarios, son Vanesa Butera y Marcelo Kotliar quienes más se destacan. Butera, con un personaje muy divertido. Kotliar, con un muy buen desempeño vocal y naturalidad para actuar. Su amistad con Bobby y su asombro y desilusión hacia el final del primer acto parecen genuinos.

Alejandro Paker merece una mención aparte. Es un Bobby exacto, y reafirma que es un gran actor. Asume con soltura el rol de llevar adelante la obra (su personaje está casi todo el tiempo presente). Lo que hace que su actuación sea tan buena y que emocione es que es humana y creíble, cargada de sentimientos, pero sin exagerar. No abandona a Bobby cuando canta, sino que lo hace cantar, y descarga todas sus angustias e incertidumbres en las canciones.



La traducción de Marcelo Kotliar es otro de los aciertos de la versión local. Reconozco que, al haber visto la obra en inglés varias veces, ya conocía más o menos todos los diálogos y las canciones, y era inevitable ir comparando la versión original con la argentina simultáneamente. Me pareció adecuado que la obra siguiera ambientada en Nueva York.
El buen trabajo de Kotliar se nota, sobre todo, en las canciones. Como ya he comentado, las melodías de Sondheim son complejas (y brillantes) y, por lo tanto, se complica hacer encajar en ellas la traducción de las extraordinarias letras. Sobre todo, cuando hay juegos de palabras.
Por cierto, la orquesta (dirigida por Gonzalo Botí) brinda grandes interpretaciones de melodías intrincadas, y el sonido permite apreciarla muy bien. Además, se trabajó muy bien en el ensamble vocal.

El director Nicolás Roberto ideó una puesta despojada, que era lo necesario para que el foco estuviera en lo actoral, en las relaciones entre los personajes. Además, debió adaptarse a un escenario chico (reducido por la presencia de la orquesta en escena). Sin embargo, utiliza algunas transiciones ingeniosas (como la del juego de cartas al final de “Agradecido – Arrepentido”) y tiene intuición para plantear, por ejemplo, la bizarra escena de artes marciales. Para mí, su decisión más acertada fue hacer que algunos de los actores acompañaran con instrumentos en vivo ciertas canciones. Este es gran recurso, introducido en el revival de Company que se hizo en 2006, en Broadway (aunque en la versión local aparece en forma más tímida). Un paréntesis: es por la grabación de ese revival (con Raúl Esparza), editada en DVD, que yo conocí la obra (después pude ver otras versiones). Aunque hace sólo cuatro años que lo vi por primera vez, se convirtió en uno de mis musicales favoritos.
Por otra parte, hay momentos de desplazamiento individual y en grupo que estuvieron bien pautados. En relación a esto, la coreógrafa Milagros Polledo también supo ajustarse a las limitaciones espaciales, y su trabajo es central para decir lo que las palabras no dicen en “Vos y vos y yo/¿Qué es lo que haría sin vos?”.
Para montar Company, es importante trabajar con la atmósfera teatral. El texto es tan bueno que una escena puede parecer jubilosa, pero esconder un trasfondo más oscuro (véase el último número citado o “Las damas que van a almorzar”, entre varios ejemplos más). Es por esto que es una comedia dramática. En la versión local, no se le dio tanta relevancia al cambio de “atmósfera” pero, a veces, es sugerido por la iluminación de Magdalena Berretta Miguez.
 

El vestuario de Pablo Battaglia es, como siempre, muy atinado, y la sencilla escenografía de Hernán Salem permite situarnos en un contexto urbano.

Al margen de la versión local, yo creo firmemente que Company es una obra maestra del musical. Tiene tanto un texto (de George Furth) como letras (del gran Stephen Sondheim) inteligentes, y melodías increíblemente teatrales (también de Sondheim). Además de ir del humor al drama, hace pasar al espectador por muchos estados: lo emociona; lo hace sentirse mal, feliz, acompañado y solo, según la instancia; lo hace pensar (no lo subestima); lo hace reflexionar sobre el amor, la amistad, los vínculos y la vida misma. Es un musical humano, y su magia está en que logra la identificación y la empatía de quien lo ve, tenga la edad que tenga. Es un musical conceptual (una serie de situaciones que quieren transmitir una idea, que es mejor no adelantar), y por eso lo que vemos lo hacemos a través de los ojos de Bobby, y su subjetividad le da un tono sincero a la obra.

En resumen: Company es un rompecabezas, que necesita del aporte de un buen conjunto de piezas, que puedan funcionar en equipo, para lograr un buen resultado. Ahí, entra en juego un grupo de artistas talentosos y apasionados por la obra, entre los que se destacan Alejandro Paker y Magalí Sánchez Alleno. Es un musical muy generoso con los actores, porque les da un texto y letras inteligentes y una partitura asombrosa, y la posibilidad de que todos puedan lucirse. Es destacable la adaptación de Marcelo Kotliar, que mantuvo el espíritu del original, pese a lidiar con letras difíciles de traducir. La dirección de Nicolás Roberto se focaliza en lo actoral. La orquesta funciona en forma muy ajustada. Company es un musical humano, que logra una rápida identificación.

Fotos: Javier F. Fuentes y Nicolás Fernández (https://www.facebook.com/CompanyArgentina?fref=ts).

Más información (2013):
Dirección: Nicolás Roberto.
Elenco: Alejandro Paker, Cecilia Milone, Natalia Cociuffo, Magalí Sánchez Alleno, Vanesa Butera, Virginia Módica, Florencia Róvere, Walter Canella, Gustavo Guzmán, Hugo Queija, Fernanda Vallejo, Paul Jeannot, Marcelo Kotliar y Clara Daray.
Teatro: La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Duración: 2 horas y 25 minutos (incluyendo un intervalo de 10 minutos).
Funciones: martes a las 21 hs. (quedan sólo 4).
Precio de las entradas: $150.


Promoción: 2x1 con Club La Nación; 30% de descuento con Banco Nación.


martes, 24 de septiembre de 2013

"Figuras del Musical: concierto a beneficio de Rodrigo Machado"


Este sábado 28 de septiembre, en el Teatro Sha, se llevará a cabo un prometedor concierto: “Figuras del Musical”. Será a beneficio de Rodrigo Machado, un artista cordobés de 38 años, que necesita una silla de ruedas motorizada. Será una única función, a las 16 hs.
La conducción estará a cargo de Rodolfo Valss y formarán parte de él grandes exponentes del teatro musical argentino (y grandes personas): Cecilia Milone, Marisol Otero, Laura Manzini, Natalia Cociuffo, Diego Hodara, Alejandro Paker, Magalí Sanchez Alleno, Julián Pucheta, Carla Liguori, Santiago Sirur, Belén Pasqualini, Mariano Zito, Millie Almeida, Rosana Laudani, Emiliano Trillo, Alejandra Farías, Mariano Magnífico y Lisandro Etala.
La mayoría de ellos son artistas excelentes (incluso, según mi criterio, hay en la lista algunos de los mejores de la escena actual). Por eso, estoy seguro de que disfrutaremos de un show impactante y sin precedentes. Fascinará a todo amante de los musicales (el repertorio incluye canciones de obras muy destacadas) y de la buena música en general. Además, podremos ayudar a una muy buena causa.
La entrada general cuesta $80 (muy por debajo del valor de las plateas para muchos musicales, así que es una oportunidad que no conviene dejar pasar). Además, hay promociones: 2x1 con la tarjeta del Club La Nación y 30% de descuento con la del Banco de la Nación Argentina.

 Me gustaría transcribir en este blog el relato de cómo la vida de Rodrigo dio un vuelco a partir de su internación en 2010, tomado de la página web http://www.rodrigomachado.com.ar/ (donde vale la pena entrar para leer, además, la biografía de Rodrigo, y descubrir su pasión por el arte). Como dice un amigo de Rodrigo, él es un “ave fénix”, por su capacidad de resurgir, con optimismo y perseverancia. Sus colegas y quienes asistamos al concierto lo podemos ayudar a renacer.



“Rodrigo, el 27 de enero de 2010 ingreso a la guardia del Hospital Ramos Mejía para ser sometido a una intervención quirúrgica con el fin de retirar de su espalda una masa osteomielítica que habría destruido por completo su tercer vértebra dorsal, reconstruyendo la misma con hueso sacado de su propia cadera.
El pronóstico de esa operación era totalmente incierto: hasta no abrir no se sabría cuán comprometida estaría su médula y lo mas terrible de todo era que los médicos no aseguraban si volvería a caminar o no.
RESULTADOS: la masa ostiomielítica era mucho mas grande de lo esperado y hasta el día de hoy no volvió a caminar. No sólo eso, tiene sensibilidad en tan sólo una cuarta parte de su cuerpo (brazos, cabeza y una parte del torso).

Estuvo internado por 15 meses seguidos a raíz de complicaciones que se sumaron a su estado post-operatorio, como ser: bacterias intrahospitalarias, cirugías que no fueron bien hechas (mala praxis) etc. Recién pudo salir del hospital en Abril de 2011, y hasta la fecha (2 años en total) continúa su vida desde una cama en la casa donde vive.

Rodrigo, vive solo con su mama de 72 años. Bety, quien lo tiene como persona a cargo en su obra social (PAMI).
Bety, ademas de ser la mama de Rodrigo; es todo. Bety es quien hace las cosas comunes de cualquier mama, y mucho más. Bety va y viene haciendo trámites, con toda la fuerza que tendría una mujer de 30, 40 o 50. Pero la realidad es que tiene 72, y que ella también se merece un poco de descanso ante tantas trabas y burocracias que le interponen en el camino, quienes en realidad debieran estar para ayudarla.
POR SUERTE, HACE MUY POCO HEMOS CONSEGUIDO QUE PAMI LE DIERA UNA SILLA DE RUEDAS QUE TANTO NECESITABA.
Pero al ser una silla de las más comunes en calidad y servicio que presta, no es la ideal para Rodrigo.

Rodrigo necesita una silla fuerte, que le devuelva un poco de seguridad y que le brinde mayor confort como para poder estar en ella y trasladarse a algún lado.

Ni su Mama ni el tienen el sueldo fijo de un trabajo. Por eso Rodrigo hace trabajos desde su cama, por ejemplo: TEJIDOS, VIDEOEDICIONES, VENTA DE PERFUMERIA POR CATALOGO.
Pero con todo eso, apenas logran vivir como el resto de las personas, por eso hoy les pido una mano. Para lograr juntar los fondos necesarios para comprar la silla de ruedas motorizada que tanto necesita.

Rodrigo Machado es un joven de 38 años recientemente cumplidos; Director teatral, puestista, vestuarista y escenógrafo, autor de comedias musicales. A Rodrigo es la pasión por el arte y el amor a la vida lo que lo mantuvo de pie en esta lucha enorme por SU vida...

¡COMENZAMOS A JUNTAR DINERO PARA QUE RODRIGO PUEDA TENER UNA SILLA DE RUEDAS ELECTRICA!”


 ¿Como colaborar?
*Haciendo un depósito o transferencia, aportando lo que puedas.
Caja de Ahorros $ 317-712450/0 (Banco Frances). La CBU correspondiente a la cuenta es: 0170317540000071245001
*Comprando la entrada para “Figuras del Musical”, en el Teatro Sha o por Plateanet (5236-3000): http://www.plateanet.com/Obras/figuras-del-musical--concierto-a-beneficio.
*¡Difundiendo!


domingo, 21 de julio de 2013

Crítica de "Camila, nuestra historia de amor", de Fabián Nuñez

Crítica de Camila, nuestra historia de amor

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro Lola Membrives).

Calificación: 7.5/10



¿De qué se trata?: La eterna historia de Camila O’Gorman y el sacerdote Uladislao Gutiérrez, enamorados durante la opresiva dictadura de Rosas en nuestro país, y sus esfuerzos para concretar su amor.

El punto fuerte de la obra: la música de Fabián Nuñez; toda una revelación.
Nuñez escribió, además, el libro, y está a cargo de la dirección, y es admirable encontrarse con un creador tan apasionado por su obra, que pudo lograr su sueño de estrenarla en un teatro tan importante e imponente como el Lola Membrives, con producción de Sabrina Romay. Hacía cinco años (según relató Pablo Gorlero en http://www.lanacion.com.ar/1538250-bambalinas) que tenía el libreto y un CD con demos de las canciones circulando. Dicho se el paso, en este link pueden escuchar la gran versión de “Amar sin limitar” que grabó Elena Roger: http://www.youtube.com/watch?v=n8WdN523P1Q.
Mucha gente se confundió esta obra con la versión de la misma historia de amor que se presentó en el Centro Cultural Borges en el 2004 (http://www.lanacion.com.ar/616843-vuelve-camila-en-version-musical), por eso hay que aclarar que esta es distinta.
Volviendo a las melodías de Fabián Nuñez, muchas son realmente bellas y teatrales (supo integrarlas muy bien a la historia y a los sentimientos de los personajes). Varios críticos señalaron el enfoque ingenuo de la propuesta, y estoy de acuerdo en que no es precisamente una versión oscura del relato, si bien obviamente adquiere los necesarios matices trágicos (desde la dirección, es acertado el cambio de tono durante la segunda mitad de la obra). No obstante, me parece bien que se quiera probar algo distinto, y las canciones encajan dentro del romance idealizado que, en medio de la opresión que sufren sus jóvenes protagonistas, se vuelve a veces naïve (pocas veces aflora la pasión desenfrenada). Me gustó que se haya adquirido esa mirada, y que las notas del pentagrama sean fieles a ella. Nuñez le otorga, además, por lo menos un solo a cada personaje (menos al Padre Ganon), y eso les da posibilidades de lucimiento a los miembros del elenco, y además le permite adentrarse en la mente de los distintos seres y, en ciertos casos, explorar diversos tonos dentro de su música (no radicalmente diferentes, de todos modos).
Por cierto, la música instrumental está pregrabada, pero se nota la magistral dirección de Gerardo Gardelín. El diseño de sonido de Gastón Briski permite escuchar correctamente lo que cantan los personajes.
Algunas de las letras de las canciones presentan figuras imaginativas, y permiten que los personajes se expresen con solvencia.
El texto está bien pensado desde el timing y el foco a distintos lugares donde se desarrolla la acción. Para este último punto, el director tiene como ayuda una fantástica escenografía (también de Fabián Nuñez, con Lili Diez), con estructuras giratorias, para representar la iglesia y la casa de Camila desde distintos ángulos. Sobre el final, resulta oportuno el recurso de las estrellas y las celdas.
Un detalle histórico insignificante para el resultado artístico de la obra: en la época de Rosas, no se podía tener una puerta verde (como la que se muestra en la casa de Camila) o azul sin sufrir el hostigamiento de la mazorca (el brazo armado del dictador). Por eso, resultaría impropio que un hombre respetado como Adolfo O’Gorman dejase ese detalle al azar (el interior de su morada sí es de un tono rojizo, como era reglamentado).
La iluminación de Ariel Ponce es esencial para indicar dónde debe poner la atención el espectador y, ocasionalmente, sugerir climas narrativos y marcas temporales.
Con respecto a los datos históricos, me gustó que se reflejaran aspectos de la etapa rosista: la estrecha relación entre la iglesia y el régimen (las frase “Si hay entre nosotros algún inmundo, salvaje, asqueroso unitario, que reviente”, que pronuncia durante la misa el Padre Ganon, eran dicha por el Cura Gaeta antes de proclamar el Evangelio), la condición de Rosas como autoridad moral, la tensión con los unitarios, la rigidez de las familias, la obligatoriedad de mostrar la conformidad al régimen, el uso de la divisa punzó, el clima de terror y violencia  y la posición de Manuelita Rosas como intercesora entre los desafortunados y su padre.



En cuanto al elenco, gran parte del peso recae en Natalie Pérez (Camila O’Gorman), que tiene la responsabilidad de ser el alma de la obra en muchas escenas. Lo logra, interpretando a su personaje con mucha naturalidad, frescura y carisma, pero siempre dentro del marco ingenuo que planteó el autor. En algunos tramos, su Camila adquiere valiosos matices, y uno le cree que sufre por amor. Evolucionó como cantante desde su última aparición teatral (en El diluvio que viene), y tiene momentos donde sorprende.
Con respecto a Peter Lanzani (Uladislao Gutiérrez), se nota que no tiene experiencia en comedia musical, pero le pone entusiasmo a su labor. No obstante, se puede distinguir que tuvo cierta preparación en canto (la coach vocal de la obra es Laura Silva), por lo menos para afirmarse en los finales largos y que suenen bien en notas más arriesgadas sin llegar a lo que en Broadway llaman belting. Buen trabajo en ese aspecto. No está tan confiado en todas las melodías, y su nivel va oscilando, sin llegar a un punto alto, pero es bueno que se arriesgue a probar cosas nuevas, y que pueda ir perfeccionándose en el futuro. De todas formas, sus canciones no son tan demandantes. Se lo observa bastante tenso cuando canta (probablemente porque se esfuerza por hacerlo correctamente), a tal punto que ejecuta algunos movimientos casi robóticos pero, repito, su esfuerzo vale la pena (eso no quita el hecho de que el canto no es su fuetre, al menos en vivo). En lo actoral, tiene química con Natalie Pérez y compone a Uladislao con una postura muy adecuada. Encaró aceptablemente la personalidad tímida y contenida del principio de la historia, las dudas y el miedo de la mitad, y la liberación, el amor y la tristeza durante el final.
Los personajes secundarios acompañan perfectamente a los protagonistas.
La Ana Perichon de Julia Zenko es magnífica. Sus canciones son probablemente los mejores momentos musicales. Sabe darle relieve a su sufrida criatura durante el canto y la actuación, y hace verosímil su relación afectiva con Camila. Por supuesto, es en ella donde más se destaca el logrado maquillaje de Juan Gasparini.
Magalí Sánchez Alleno reafirma que es una artista integral impresionante (y que puede serlo en distintos terrenos). A pesar de que sus intervenciones son pocas, su Manuelita está llena sentimiento, y su solo (“Mis ojos ciegos”) es un gran momento, con compromiso actoral. Indudablemente, sabe transmitir.


Miguel Habaud encarna correctamente la rigidez de Adolfo O’Gorman (en el canto y la actuación), y tiene una participación como el Virrey Liniers.
Santiago Ramundo como Eduardo O’Gorman crea relaciones creíbles con los miembros de su familia y de la iglesia. Su personaje no tiene posibilidades para mostrar mucha destreza vocal, pero sale airoso.
Sergio di Croce (Ricardo) canta muy bien (aunque sea sólo en una breve escena). Asume la responsabilidad de luego componer a un personaje distinto: Antonio Reyes.
Déborah Dixon escoge en un registro actoral muy acertado como Matilde (la “nana”) y tiene una muy buena voz. Tiene la posibilidad de desempeñarse en pasajes con humor y también mostrar su costado desconsolado y su cariño por Camila.
Nelson Rueda resulta ser un buen Padre Ganon.
No pude ver a Laura Silva en el personaje de Joaquina (la madre de Camila), pero sé que es una gran actriz y cantante. En su lugar, estuvo Déborah Turza (responsable de los covers de los cuatro personajes secundarios femeninos), otra actriz con trayectoria en musicales y muy versátil. Disfruté mucho su canción “¿Cómo llegamos aquí?”, y la transformación que sufre su personaje y vuelca en esa melodía.

El vestuario de Pablo Battaglia es excelente, así como el diseño de peinados de Ricardo Fasan.

El mayor logro de esta obra es generar interés por el desarrollo de una historia más que conocida.
  


En resumen: Fabián Nuñez se acercó a la historia de Camila desde una visión personal (por eso no hay que compararla con la versión fílmica de la historia) y compuso melodías muy interesantes. Natalie Pérez lleva el peso de gran parte de la obra, y los actores y actrices secundarias acompañan sin fisuras, y estas últimas se lucen enormemente durante sus solos. Se destacan la escenografía, el vestuario y el maquillaje. Un verdadero hallazgo.

Fotos: https://www.facebook.com/camilaelmusical

Más información:
Dirección: Fabián Nuñez.
Teatro: Lola Membrives (Av. Corrientes 1280).
Duración: 2 horas.
Funciones: hasta el domingo 28 de julio. Miércoles a viernes a las 21:00. Sábado a las 20:00 y a las 22:30. Domingo a las 20:30.
Entradas: $95, $180, $200 y $240.
Promociones: 2x1 con Club La Nación, a través de Ticketek, a partir de las entradas de $180. Descuento en localidades de platea en "Tickets Bs. As." (Cerrito y Diagonal Norte).