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sábado, 21 de enero de 2017

Crítica de "Jekyll & Hyde" (versión argentina)


Categoría: OBRA MUSICAL


Crítica de Jekyll & Hyde

De Leslie Bricusse y Frank Wildhorn

(Estrenada en Broadway en 1997)


Buenos Aires, Argentina.

Temporada 2017(Teatro Metropolitan Cit).



¿De qué se trata?: En Londres, el doctor Henry Jekyll, en su búsqueda de una sociedad perfecta, quiere ser capaz de anular la parte negativa de todo ser humano. Pide autorización para experimentar con los enfermos mentales de un psiquiátrico, pero es criticado y rechazado por sus colegas doctores. Su obsesión lo lleva a experimentar en él mismo, desatando accidentalmente sus demonios internos y liberando al otro hombre, que el mundo conocería como Edward Hyde.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Crítica de "Cerca del abismo", de Carla Liguori, Javier Raffa, Alejandro Brukman y Agustín Konsol

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Cerca del abismo

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2016 (Teatro El Cubo).


Al ingresar en la sala, el espectador se encuentra inmerso en un clima de futuro distópico. Este será el marco para un musical que utiliza esa supuesta distancia para tratar temas tan cercanos como el rol que ocupan los sentimientos en la búsqueda de la felicidad, el modo en que los anhelos determinan la forma de vivir y la relación entre la política, los mandatos sociales y la libertad. Para ello, el libro de Carla Liguori y Javier Raffa recurre a historias paralelas, que transcurren en diversos espacios: un lugar incierto, un país llamado Austerria y el Mundo Superior al que pertenece su clase gobernante. El texto es reflexivo y poético, pero a la vez entretenido y fácil de seguir. Los dramaturgos tienen la capacidad de narrar sin caer en una estructura obvia, y como son conocedores del género saben exactamente cuándo darle espacio a la música o al baile para que la historia se expanda con sus aportes.

Crítica de "Borgia, el musical", de Soledad González Sintas, Mariano Toledo y Maximiliano Spoltore

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Borgia, el musical

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2016 (Teatro Del Globo).


Dentro del panorama actual del género, Borgia, el musical es una rareza. Mientras todo tiende a achicarse, este espectáculo tiene cuarenta artistas en escena y dieciséis músicos en el foso. Por supuesto, cantidad no siempre es garantía de calidad, pero detrás de cada apartado de esta obra se percibe un esfuerzo por contar una historia digna, pese a los desajustes que puedan surgir por la ambición del proyecto. El libro de Soledad González Sintas y Mariano Toledo pone especial atención en la relación entre Lucrezia y Diego Borgia, pero no descuida la red periférica de conflictos y personajes. Sorprende al narrar con orden una multiplicidad de situaciones, que hacen que el espectador no pierda interés en el relato. Así y todo, da la sensación de que a la obra le sobran bastantes minutos, y esto se hace más notorio por cierta indefinición en el rumbo y el tono de su primer tramo. Una vez que el texto llega a presentar todos los elementos que sostendrán el devenir de la familia Borgia, puede empezar a fluir de una forma más armónica, e incluso las transiciones entre escena y escena se ven más prolijas.

domingo, 31 de enero de 2016

Crítica de "Aquí NO podemos hacerlo", de Pepe Cibrián Campoy y Luis María Serra

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Aquí NO podemos hacerlo

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2016 (Teatro El Cubo)


Nivel: 7 /8


¿De qué se trata?:  Rodolfo, un dramaturgo y director busca montar un musical, pero no puede conseguir el apoyo necesario. No obstante, decide convocar a una serie de intérpretes para convencerlos de que se sumen al proyecto.

El punto fuerte de la obra: las coreografías de Nicolás Pérez Costa.


Cuando se trata de musicales sobre audiciones, el punto de referencia indiscutible es A Chorus Line, que se estrenó en Broadway en 1975. Tres años más tarde, subía a escena en Buenos Aires Aquí no podemos hacerlo, una obra que también indaga en el proceso previo a la conformación del elenco de un musical, pero que pone de manifiesto problemáticas diferentes. Treinta y ocho años después, sigue siendo una pieza fundamental para comprender las bases del teatro musical argentino. Por eso, el primer acierto de esta quinta versión (en esta oportunidad dirigida por Nicolás Pérez Costa) es haber decidido que la historia transcurriera en 1978. Esto se nota apenas se ve el vestuario de Flor Blejer, que irrumpe con todo su colorido en la primera escena, llenando un escenario despojado. De esta forma, se fuerza al propio espectador a trasladarse del pasado al presente para que él mismo evalúe qué planteos siguen vigentes (una pista: son muchos).

domingo, 13 de septiembre de 2015

Crítica de "In the Heights", de Quiara Hudes y Lin-Manuel Miranda

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de In the Heights
Libro: Quiara Alegría Hudes / Música y letras: Lin-Manuel Miranda
(Estrenada en Broadway en 2008)

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2015 (Teatro Del Globo)

Nivel: 7 /8


¿De qué se trata?: La obra retrata tres días en la vida de un grupo de personajes viviendo en Washington Heights, un barrio latino al norte de Manhattan. Los ritmos caribeños vibran y desbordan a los personajes, así como también los sueños de vivir una vida mejor, las preocupaciones por llegar a fin de mes y el calor insoportable en medio de un corte de luz.

El punto fuerte de la obra: Lucía Belén Pazos (Vanessa).


Son muchas las circunstancias en que las ansias de montar un gran musical se ven truncadas por las limitaciones presupuestarias. Para contrarrestar esta situación, la escena local a veces recurre al formato de cooperativa (ninguno de sus integrantes cobra dividendos fijos). Este es el caso de la puesta de In the Heights que se puede ver en el Teatro del Globo, gracias a la iniciativa de su director Gabriel López. La obra, originalmente estrenada en Broadway en 2008, presentó algo disruptivo en la meca teatral neoyorkina: una historia de personajes latinos viviendo en Manhattan, en el barrio Washington Heights, contada a través de canciones con ritmos poco escuchados en los teatros de esas latitudes (hip-hop, rap y salsa).

jueves, 23 de octubre de 2014

Crítica de "Pueblo Chico, el musical", de Rubén Roberts y Emmanuel Degracia, con canciones de los 80

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Pueblo Chico, el musical

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2014 (Teatro Sha)

Nivel: 6 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo de 3)


¿De qué se trata?: “Los adolescentes de la colonia menonita “Pueblo chico”, están en la etapa de decidir si se bautizan y se quedan en la colonia, o se van a probar la vida mundana. Si eligen la segunda opción, serán rechazados por sus familias y ya nunca podrán regresar... Antes de tomar semejante decisión, los jóvenes deciden llamar a su tío Levi -que abandonó la colonia de adolescente-, para que venga a contarles del mundo allá afuera. Claro que ellos desconocen que el tío ahora es una famosa Drag Queen en la gran ciudad, y que está llegando a “Pueblo chico”, para romper las reglas”.

Nota: Voy a interrumpir este artículo con citas de las versiones originales de algunas de las canciones que usa la obra.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Crítica de "Farinelli, el castrado: un musical barroco", de Rolo Sosiuk y Rodrigo Fornillo

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Farinelli, el castrado:
un musical barroco

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro Empire).

Nivel: 5.5 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo de 3)


El punto fuerte de la obra: Georgina Frere.

¿Qué había dentro de aquella garganta? ¿Ángeles o demonios? He aquí el dilema del que parte este nuevo musical, que se pregunta si la destreza vocal que exhibía el castrato Farinelli era un don celestial o la causa de su perdición. Desde el minuto uno, la propuesta se inclinará por uno de estos dos costados (no es difícil imaginar por cuál). A partir de allí, la puesta de Rolo Sosiuk adoptará un acertado tono lúgubre, que se sostendrá en las canciones compuestas por Rodrigo Fornillo.

viernes, 15 de agosto de 2014

Crítica de "Phantom", de Maury Yeston (música y letras) y Arthur Kopit (libro)

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Phantom
Título original: Phantom, the American Musical Sensation
Basada en la novela Le Fantôme de l’Opéra (1910), del francés Gaston Leroux
(El Fantasma de la Ópera)

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro del Globo).

Nivel: 7 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo de 3)
  

 ¿De qué se trata?: En el siglo XIX, una joven llamada Christine llega a la Ópera de París con intenciones de formarse como cantante lírica. El lugar está revolucionado por el injusto despido de su director y el arribo de Alain, un nuevo hombre para ocupar ese cargo. Este ingresa a la institución acompañado de su poco talentosa mujer, que pretende encabezar la compañía. Sin embargo, Alain nunca imaginó que tendría que lidiar con Erik, un fantasma que vive en las catacumbas y amenaza con vengarse por la destitución de su protector, el antiguo director. Mientras tanto, la música irá uniendo a Erik y a Christine.

El punto fuerte de la obra: Eluney Zalazar como Christine Daaé.
En su primer papel protagónico, la actriz evidencia un crecimiento artístico que me sorprendió. Tengamos en cuenta que, cuando hace unos años vino desde Córdoba, ella “no cantaba una nota” (en palabras de Pepe Cibrián, el primero que la admitió en una compañía teatral). Luego, siguieron varias obras más, siempre de Cibrián-Mahler y en roles secundarios o como parte del ensamble. Por fin, llegó su primer protagónico, y en un rol que no es precisamente fácil: es vocalmente exigido y el personaje está instalado en la mente de muchos fanáticos del musical (encima no por Phantom, sino por The Phantom of the Opera, la versión del inglés Andrew Lloyd Webber). Sin embargo, con dedicación y estudio, Zalazar pudo evolucionar como intérprete. De hecho, esto mismo le pasa a Christine, que encuentra un tutor (o Ángel de la Música, en el libro de Leroux) que educa su voz. Casualmente, uno de sus formadores es quien se oculta detrás de la máscara del Fantasma.
En fin, Zalazar se destaca en cada canción por una combinación de dulzura y potencia, que aunque parezca contradictorio es algo realizable y muy frecuente en el ámbito operístico (si bien no podemos decir que Phantom tenga canciones propias de una ópera, sino que su partitura presenta un cruce entre el lenguaje del musical clásico con el de la opereta). La dirección musical es otro mérito de Juan Rodó, que con una orquesta reducida se las ingenió para que la música de Maury Yeston no perdiera sensibilidad.

viernes, 8 de agosto de 2014

Crítica de "Priscilla, la reina del desierto", de Stephan Elliot y Allan Scott

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Priscilla, la reina del desierto
Título original: Priscilla, queen of the desert
Basada en la película australiana The adventures of Priscilla, queen of the desert (1994)

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro Tabarís).

Nivel: 7.5 /8
(Faltan 2 obras para completar el grupo de 3)
  

¿De qué se trata?: Dentro del colectivo Priscilla, dos drag queens y una transexual atravesarán el desierto australiano, desde Sydney hasta Alice Springs, para poder hacer un show en un casino. Aunque el resto no lo sepa, para uno de los personajes esta viaje encierra una importancia muy especial.

El punto fuerte de la obra: el trabajo de las tres Divas (Silvina Nieto, Gisela Lepio y Claudia Tejada).

Sin dudas, estas tres intérpretes son una referencia sobre cómo encarar bien las técnicas vocales denominadas belting y, sobre todo, mixed voice, tan usadas en Broadway y tan mal reproducidas por innumerables personas. En ningún momento sus voces suenan forzadas, y este dominio de la voz de pecho evidencia que sus cuerdas vocales fueron educadas. Esto permite que escuchemos versiones enérgicas y estremecedoras de las canciones. Como si fuera poco, cantan suspendidas por arneses, a una distancia considerable del escenario, y sin ningún signo de dubitación en sus rostros. Aunque no estén mirando a sus compañeros, son capaces de marcar el pulso musical en varios momentos.
Un párrafo aparte merece el superlativo número en el que Silvina Nieto (en el rol que ocupó antes Florencia Benítez) canta desde un palco “Sempre libera”, una magnífica aria de La Traviata (es inmortal la versión de María Callas). [A todo esto, cuando hice la crítica de la obra La Extraviada, un lector muy atento de este blog ya me había remarcado que este momento también era memorable en la película.] En ningún otro montaje del mundo se habían arriesgado a hacer este número en vivo.

jueves, 1 de mayo de 2014

Crítica de "L-14, un musical distinto", de Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina

Categoría: WORKSHOP

Crítica de L-14, un musical distinto

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro El Cubo).

Calificación: 7 /10

ATENCIÓN: ÚLTIMA FUNCIÓN MARTES 6 DE MAYO 21 HS.


¿De qué se trata?: “Luego de una tragedia un grupo de sobrevivientes es seducido por dos personajes extraños a jugar un juego: olvidar quienes fueron para no tener que recordar quienes eran antes de la tragedia, así no extrañar, no vivir en el pasado y seguir un nuevo destino. Así es como eligen una  una historia que fue real, la vida del Rey Luis XIV. Con reglas insólitas, se asignarán los papeles a interpretar en esta nueva vida que adoptan. Una vez comenzado el juego... ¿Hasta qué punto pueden negar quienes son en verdad para pisar exactamente los pasos de los personajes? ¿Hasta qué punto pueden renegar de sus verdaderos vínculos para adoptar los nuevos? Un destino, ya escrito...  hacerlo propio puede ser un juego muy peligroso”.

El punto fuerte de la obra: el libro de Nicolás Pérez Costa.
El planteo es original y el contenido tiene mucho de simbólico, por lo que permite que cada espectador pueda resignificarlo. Reconocemos en el escenario varios arquetipos de nuestra sociedad, como sucede en toda buena obra que trabaja el absurdo. Por supuesto, yo daré cuenta de lo que a mí me sugirió, pero puede haber varias interpretaciones.
Gracias a la escenografía de Dianela Romero e Ivana Fernández, impacta ver a los personajes creyéndose que están entre el lujo de Versalles cuando, en realidad, están rodeados de basura y elementos descartables. Esto nos recuerda a muchas personas que pretenden ejercer poder con un cetro de cartón, y se creen amos y señores del universo, o a quienes pretenden ver estabilidad económica y prosperidad donde hay un contexto deteriorado. El vestuario de Pérez Costa y Mónica Rodríguez Manzano también muestra que, aunque lo traten de disimular, los personajes están demacrados.
Cuando uno pinta un graffiti, está tapando algo (aunque sea sin intención). Por eso, imagino que el uso de graffitis en la obra puede sugerir la manía de algunas personas que ejercen poder alrededor del mundo por querer ocultar aquello que es desfavorable para su imagen al superponerle otra cosa completamente distinta, que capte la atención de la gente y la distraiga. No necesariamente aquello que es malo para su imagen, sino también para la de otro, o la de una entidad, o la de un país, etcétera. Es el famoso “pan y circo”. Cuando hablo de ejercer poder, no sólo me refiero a políticos y periodistas, sino también al panadero de la esquina, a la vecina que tiene perros y a todas las personas que conocemos. El panadero, que ejerce cierto poder sobre sus empleados, puede ordenarles tapar las facturas que salen quemadas con dulce de membrillo y la vecina, que tiene poder en el consorcio, puede tapar los reclamos por los ladridos de sus molestas mascotas manteniendo una buena relación con quienes la rodean. Las relaciones de poder están en todas partes. Aunque suene chocante decirlo, una madre tiene poder sobre su hijo.

Como director, Pérez Costa adopta un estilo que recuerda a un truculento reality show (¿será por eso que hay algo que parece ser un pequeño televisor colgado encima del escenario?). Los personajes dejan atrás sus vidas pasadas, y se obligan mutuamente a seguir el “juego”. Todo queda al descubierto; nadie puede escapar.
Es por eso que me parece una buena obra para este grupo de actores, que forma parte del “proyecto de profesionalización de alumnos del IFA” (de Nicolás Pérez Costa). Es un espectáculo donde se pone el acento en lo actoral, y donde los intérpretes quedan expuestos casi todo el tiempo en el escenario (como si los siguieras cámaras las 24 hs.). Por lo tanto, hay muchas cosas que deben resolver, porque no pueden quedarse sentados todo el tiempo que no están en el foco de la acción, puesto que no creeríamos que están involucrados en el juego. Entonces, la puesta en escena, que los fuerza a moverse, a transmitir con su rostro aunque estén en segundo plano y a interactuar constantemente, tiene una buena aplicación pedagógica. Si bien no sé exactamente qué mecánica de trabajo usó Pérez Costa, se podría decir que esta obra es un workshop (taller), que es fruto de la experimentación artística del director con sus alumnos (en este caso, con el fin de afianzarlos en el escenario al darles algo de experiencia). Hacer un workshop es algo poco habitual en nuestro país. De hecho, hasta hoy, el ranking de workshops de este blog tenía una sola obra, que al tener un guión extranjero, tenía las posibilidades de juego limitadas y mucho menos riesgo (el texto de Desperar de Primavera es increíble y de probada efectividad, y surgió de un workshop estadounidense).

El elenco es numeroso (23 personas en escena), pero varios tienen espacio como para poder desplegar su trabajo individual (en momentos breves, eso sí, porque la obra es corta). Hablando en general, se los nota compenetrados con el “juego” que se les propone, poseídos con esa farsa. Se destaca la actuación de Natalia Andrea Biasin Corrado como la sufrida María Teresa (mujer de Luis XIV). Me sorprendió el buen juicio de Santiago Tezza (Luis XIV), que hace más creíble a su personaje porque no sobreactúa (pero no por esto deja de mostrarse despótico). Esto es difícil de conseguir, porque la personalidad del “Rey Sol” puede prestarse para una caracterización más artificial, por tratarse del hombre que dijo “El Estado soy yo” y realmente lo creía.

Son pocas las canciones que se escuchan (de Nacho Medina), pero sirven para acentuar el anacronismo. Los personajes se expresan colectivamente a través del baile. La coreografía de Pérez Costa es original y, sobre todo en el primer número, está cargada de tensión. Lo vocal, en este caso, está en un plano de menor importancia, porque no se desarrolló mucho en esta obra.
Por último, otra lectura que se puede hacer de la situación es la que tiene que ver con la vida virtual, en la que muchos pretenden ser quienes no son, y escapan así de la realidad.

Párrafo aparte merece el emotivo homenaje brindado por Pérez Costa a la gran Norma Pons en la función pasada. Antes de la función, preguntó cuántos la conocíamos y habló sobre la experiencia de dirigirla. Durante la obra, un personaje escribió su nombre con aerosol amarillo en dos extremos del decorado. Al final, el director le dedicó a Norma una poesía y le tiró un beso mirando hacia arriba. Después, se sacó una foto con todo el elenco mirando hacia el graffiti.


En resumen: Con un texto que invita a varias interpretaciones, Nicolás Pérez Costa encierra a su elenco en un juego perverso y absurdo.

¿Qué podemos aprender de esta obra?: Que la puesta en escena tiene que acompañar la simbología del libro. Por eso, en L-14, los personajes quedan expuestos casi toda la obra en escena para mostrar que no pueden abandonar el “juego”.

Más información:
Dirección: Nicolás Pérez Costa
Teatro: El Cubo (Pasaje Zelaya 3053)
Última función: martes 6 de mayo a las 21 hs.
Precio de las entradas: $70 y $120
Duración: 1 hora


Luis XIV: Santiago Tezza
Maria Teresa: Natalia Andrea Biasin Corrado
Ana de Austria: Miriam Condoleo
Reina Cristina: Cynthia Sebastiani
Madame Scarron: Maria Cecilia Barlesi
Personajes Extraños: Eric Baez, Pedro Emanuel Vega
Raul: Ramiro Manrique
Marqués de Vardes: Sacha Bercovich
Duquesa de Fontage: Yamila Traverso
Duquesa de Villete: Ricardo Lavado
Marianne: Andrea Di Lascio
Marquésa de Dangeau: Victoria Picech
Bailarina de la Corte: Rocio Vaccaro
 Miembros de la Corte: Brenda Lem, Lara Ojeda, Yamila Pelullo, Stefania Piercamilli, Anahi Rodríguez, Estefania Sol García, Mariano Rivero Maria Laura Martinez y Morena Vella

Fotografía y Diseño:  Emiliano Paez - EP Producciones Imagen Digital
Asistencia en Realización de Vestuario: Marcela Muñoz
Coordinación General: Mónica Rodríguez Manzano
Asistentes de Coreografía: Pedro Emanuel Vega, Yamila Traverso y María Cecilia Barlesi
Asistente de Dirección: Iara Martina

Prensa: Santiago Tezza

viernes, 24 de enero de 2014

Crítica de "Pasos de Amor, el musical de la paz", de Rafael Jijena Sánchez y Gabriel Senanes

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Pasos de Amor, el musical de la paz

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (El Nacional).

Calificación: 8.5 /10 


¿De qué se trata?: En los años 40, cuatro jóvenes de distintos orígenes viajan por la India en un mismo vagón de tren. Todos tienen fuertes ideales y el amor es el motor de sus vidas. El día de mañana, llegarían a ser Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, Martin Luther King y Mahatma Gandhi. Durante el viaje, vivirán algunas situaciones que irán forjando su futuro, y se expondrán sus convicciones y preocupaciones, ante la mirada atónita de Alex, un guarda en su último viaje, que se convertirá en el custodio de cuatro valiosas cartas.

Quiero empezar con de las mejores definiciones de amor que conozco:

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
(...)
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor”.
Corintios 13 (en la Biblia)

El punto fuerte de la obra: la dirección musical de Gabriel Senanes.
Pasos de Amor es una obra donde la música interviene constantemente, y no se limita a números musicales aislados. La gran obertura, al estilo de los musicales más clásicos, anticipa la importancia que tiene la orquesta de 12 músicos, que sonó perfecta durante toda la función. Ya se sabe que, hoy por hoy, no es frecuente que nos enfrentemos a una orquesta poblada, pero esta superproducción nos da esa posibilidad. Tiene un rol clave: interactuar emocionalmente con lo que estamos viendo, acompañando lo que atraviesan los personajes.
Por eso, a Senanes, encargado también de la música original, no le interesó ni componer canciones simples ni que se convirtieran en hits (para que el espectador las recordara al salir del teatro). Buscó que las canciones acentuaran la expresión. Leyendo sus palabras en el programa de mano, me encuentro con que él mismo deja esto en claro: “todos entregando cuerpo y alma a una música sincera, creada con la secreta ambición de que no tenga vacíos expresivos”.
En esa tarea, no le teme a los contrastes rotundos, incluso dentro de una misma canción (por ejemplo, un personaje está cantando y, de repente, emerge todo el coro con una melodía más potente). Además, la música atraviesa varios estilos, según el tono de la obra y el personaje. Eso es algo positivo, porque permite que no se estanque, y forma un collage atractivo. Para mí, las incursiones más logradas fueron las de carácter operístico, los corales y el número de jazz.
Senanes trata de que esta variedad no termine por sonar forzada, y por eso trabaja con sutileza durante las transiciones. Dosifica, por otra parte, el trabajo coral del ensamble, que le aporta estridencia, y en el que se nota la mano maestra de Gerardo Gardelín (director vocal). Entonces, coordinar a 12 músicos por un lado y a 18 miembros del ensamble por el otro, más la participación solista de los protagonistas, y lograr que todo esto suene bien y sincronizado en vivo es una tarea digna de reconocimiento.

Hay que decir que quienes integran este ensamble no tienen muchas oportunidades para destacarse individualmente, sino que tienen que funcionar como una multitud. No obstante, algunos tienen más de un rol, porque intervienen brevemente durante ciertas escenas, donde se vuelven esenciales.
La coreografía de Omar Saravia hace pasar por distintos estados de ánimo a este personaje colectivo, como durante la escena de la “bronca”. Entonces, el ensamble se convierte en un sostén importante, porque es en él, por ejemplo, donde los protagonistas ven reflejados los padecimientos del mundo.
El pintoresco y surtido vestuario de Mini Zuccheri, junto con el diseño de maquillaje y peinado de Néstor Pumar, logran que la muchedumbre sea heterogénea y que sume impacto visual a una puesta ya de por sí visualmente impresionante.

Con respecto a este punto, hay que aplaudir la imponente escenografía de Alberto Negrín, con una locomotora que se mueve en escena, hecha humo y baja por una plataforma como su pieza más importante. La estética grandilocuente, junto con el diseño de iluminación de Gonzalo Córdoba, le otorga a ciertos tramos de este viaje proporciones épicas, con un despliegue inusual para las obras de origen argentino en los últimos años. Córdoba sabe, también, que debe haber momentos más intimistas, como los de las revelaciones que tienen Inés y Lolek.
Sobre dos pantallas, se realiza un juego de proyecciones muy funcional a la trama, que a la vez escapa de ciertas convenciones. Por ejemplo, al mostrar en blanco y negro el paso de las hojas de los árboles para sugerir el movimiento del tren, en vez de un típico paisaje fluyendo en forma horizontal.

 En cuanto a lo vocal, debo decir que Paula Almerares (Anna, la mujer del guarda) tiene un desempeño arrollador, demostrando su condición de soprano de calidad con un par de notas impecables. Los mejores momentos vocales son los suyos, y hace gala de una técnica rigurosa.
Sin embargo, también me gustó el solo de Rodrigo Segura (Michael/Martin Luther King), con un final magnífico, y la voz de María Paula Ferrari (Inés/Madre Teresa). Además, desde lo actoral, es Ferrari quien brinda la interpretación más cálida. Según el programa, no realizó ningún otro musical profesional, así que considero que ella es el gran hallazgo de Pasos de Amor.
Rodrigo Pedreira, afianzado en el escenario, es un Lolek/Juan Pablo II convincente y con el carisma propio de su personaje. Una perlita de la función de estreno: cuando Pedreira estaba recitando parte del famoso soliloquio de Segismundo en “La vida es sueño”, la señora que tenía al lado le comentaba a su acompañante “Es de una obra de García Lorca”. Al escuchar esto, casi me agarra taquicardia (es de Calderón de la Barca).
Luego de hacer varias obras en el off, Lionel Arostegui pasó a un musical comercial sin que se lo note incómodo, y compone a un Mohandas/Mahatma Gandhi enigmático.
Juan Rodó (Alex, el guarda), en un bienvenido aire fresco a su carrera, se aleja de los personajes atormentados y sigue demostrando sus condiciones vocales.

El libro de Rafael Jijena Sánchez tiene como punto de partida una gran idea. Conviene aclarar que él no decidió encarar las biografías de cada una de las personalidades, sino centrarse en su encuentro ficticio en un tren, y por eso no hay que ir esperando muchos detalles de su vida. A partir de esto, los hace exponer sus ideales de forma simple y amena, incluyendo algunas de sus frases y datos interesantes sobre sus vidas. Es una imagen muy poderosa la de aquellas grandes personas compartiendo un mismo vagón. Me pareció, sin embargo, que la obra podría haber sido un más extensa, para profundizar un poco más, aunque entiendo que se hubiera corrido el riesgo de transformarla en un panfleto sin mérito teatral.
Fue una buena idea darle pinceladas oníricas y hasta secuencias propias de un musical conceptual, que rompen con las paredes del tren para poder explorar la mente de los personajes y rasgos de su pasado/futuro de una forma teatral, incluso, con la participación del ensamble. Es interesante que haya querido insertar algunos puntos de oscuridad en la narración. Una muestra de esto es la inclusión de las tres Parcas, a pesar de que no tengan un rol fijo.
Aunque Pasos de Amor se hubiera hecho con una puesta minimalista y un elenco chico, el concepto principal hubiera sido igual de bueno, y Jijena Sánchez sabe que es la esencia (las convicciones de los protagonistas) lo que lo hace poderoso.

Al director escénico Daniel Suárez Marzal y al director asociado Gabriel Rosas les tocó la tarea de lidiar con un montaje complejo, pero su trabajo se ve preciso. Le otorgaron dinamismo a la obra, aprovechando la forma en que está concebido el libro y el despliegue visual. Una buena resolución escénica es la que muestra, en paralelo, una celebración religiosa con coro góspel de la que participa Michael y a Mohandas en un juzgado.
Durante la escena final, me resultó conmovedor ver a todo el equipo entregado a una canción. Fernando Marín, el productor general, tuvo una idea descabellada al lanzarse a producir un espectáculo tan grande en los tiempos que corren (hasta el programa de mano tiene una calidad óptima), pero le agradezco que se haya jugado por contar esta historia.

Siempre conviene tener en cuenta a estos cuatro héroes, que arriesgaron todo porque confiaron en el poder del amor. Fueron verdaderos revolucionarios desde su actitud pacífica, y marcaron al mundo. Es impresionante pensar que sólo el amor les bastó para transformar la realidad, y que entregaron todo desinteresadamente para mejorar la vida de los demás. Hoy, son un ejemplo indiscutible. En efecto, sólo el amor construye, y este es un mensaje que nos viene bien hoy en día y en el contexto en el que estamos sumergidos, donde la tendencia no es dar pasos, sino estancarse en una zona de confort que no nos beneficia como sociedad. Madre Teresa, Martin Luther King, Juan Pablo II y Gandhi fueron en contra de la corriente, demostrando que no es el poder ni el dinero lo que lleva a un mundo mejor, sino un cambio de mentalidad.
Como muestra la obra, los protagonistas no se convirtieron en grandes personas de la noche a la mañana. Fueron dando pequeños pasos de amor. A eso estamos llamados nosotros; a tener pequeños gestos que hagan la vida del prójimo un poco mejor, y así crecer todos juntos. Si nos ayudamos entre todos, dando todos los pasos de amor que podamos aunque cueste, sosteniendo a aquellos que no pueden darlos por sí solos y dejándonos empujar para dar aquellos pasos que no nos animamos a dar, vamos poder salir de los pantanos donde nos metamos y recorrer mucho más. Tal vez no sea una forma de vivir muy cómoda, pero es la más plena y la que le da un sentido a nuestra existencia.

En resumen: Una producción colosal y dinámica para toda la familia, que presenta los valiosísimos ideales de cuatro héroes que dejaron infinitas huellas en nuestra historia, amaron al extremo y vivieron por los demás. Una gran apuesta por el teatro musical de origen argentino, con una orquesta impactante y la arrolladora participación de la soprano Paula Almerares.
-.-.-.El Espectador Crítico de Teatro Musical.-.-.-

Más información:
Dirección escénica: Daniel Suárez Marzal
Elenco: Juan Rodó, Paula Almerares, María Paula Ferrari, Rodrigo Segura, Rodrigo Pedreira, Lionel Arostegui, Anahí Core, Sergio Di Croce, Alejandro Zanga, Alexia Martinovich, Alfredo Martínez, Ana de Vicentis, Anabella Simoneti, Carlos Da Silva, Daiana Liporati, Ezequiel Fernanz, José Luis Bartolilla, Julio Irigoyen, Lucien Gilabert, Matías Prieto, Melina D'Angelo, Nicolás Serraiti, Sheila Saslavski y Sol Montero
Production stage manager: Florencia Falconi
Stage manager: Verónica Nijensohn
Director técnico: Matías Carbia
Comunicación y prensa: Alejandro Veroutis, Alejandro Andolfi y Sandra Beerbrayer
Diseño gráfico: Felicitas Calvo

Teatro: El Nacional (Av. Corrientes 960 - 4326-4218)
Duración: 1 hora y 35 minutos
Precio de las entradas: desde $160 a $280
Funciones: miércoles a sábado a las 21 hs. y domingo a las 20 hs.


 Para cerrar, les dejo imágenes de un tren de papel que armé para esta nota, inspirado en la obra.