Las 5 entradas más populares de la semana

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jueves, 8 de septiembre de 2016

Crítica de "Cerca del abismo", de Carla Liguori, Javier Raffa, Alejandro Brukman y Agustín Konsol

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Cerca del abismo

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2016 (Teatro El Cubo).


Al ingresar en la sala, el espectador se encuentra inmerso en un clima de futuro distópico. Este será el marco para un musical que utiliza esa supuesta distancia para tratar temas tan cercanos como el rol que ocupan los sentimientos en la búsqueda de la felicidad, el modo en que los anhelos determinan la forma de vivir y la relación entre la política, los mandatos sociales y la libertad. Para ello, el libro de Carla Liguori y Javier Raffa recurre a historias paralelas, que transcurren en diversos espacios: un lugar incierto, un país llamado Austerria y el Mundo Superior al que pertenece su clase gobernante. El texto es reflexivo y poético, pero a la vez entretenido y fácil de seguir. Los dramaturgos tienen la capacidad de narrar sin caer en una estructura obvia, y como son conocedores del género saben exactamente cuándo darle espacio a la música o al baile para que la historia se expanda con sus aportes.

domingo, 31 de enero de 2016

Crítica de "Aquí NO podemos hacerlo", de Pepe Cibrián Campoy y Luis María Serra

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Aquí NO podemos hacerlo

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2016 (Teatro El Cubo)


Nivel: 7 /8


¿De qué se trata? Rodolfo, un dramaturgo y director busca montar un musical, pero no puede conseguir el apoyo necesario. No obstante, decide convocar a una serie de intérpretes para convencerlos de que se sumen al proyecto.

El punto fuerte de la obra: las coreografías de Nicolás Pérez Costa.


Cuando se trata de musicales sobre audiciones, el punto de referencia indiscutible es A Chorus Line, que se estrenó en Broadway en 1975. Tres años más tarde, subía a escena en Buenos Aires Aquí no podemos hacerlo, una obra que también indaga en el proceso previo a la conformación del elenco de un musical, pero que pone de manifiesto problemáticas diferentes. Treinta y ocho años después, sigue siendo una pieza fundamental para comprender las bases del teatro musical argentino. Por eso, el primer acierto de esta quinta versión (en esta oportunidad dirigida por Nicolás Pérez Costa) es haber decidido que la historia transcurriera en 1978. Esto se nota apenas se ve el vestuario de Flor Blejer, que irrumpe con todo su colorido en la primera escena, llenando un escenario despojado. De esta forma, se fuerza al propio espectador a trasladarse del pasado al presente para que él mismo evalúe qué planteos siguen vigentes (una pista: son muchos).

jueves, 27 de agosto de 2015

Crítica de "Burlesque al Cubo", de Nicolás Pérez Costa

Categoría: MUSIC HALL

Crítica de Burlesque al Cubo,
certamen de talentos

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2015 (Teatro El Cubo)

Nivel: 6 /8


¿De qué se trata?: Los dueños de un teatro en quiebra hacen su último intento por salvarlo, convocando a sus antiguas amantes, ahora grandes estrellas, para montar un espectáculo que aseguran será un éxito. Esta será la excusa para transportarnos a un burlesque contemporáneo, donde se jugará con lo que ocurre delante y detrás de escena y además se llevará a cabo un verdadero certamen de talentos (a modo de reality show teatral).

El punto fuerte de la obra: Gabriela Bevacqua.


Siempre es interesante toparse con un espectáculo distinto de todo lo que uno ha visto. Seguramente, esto represente Burlesque al Cubo para la mayoría de los espectadores. Difícil de encasillar y ecléctico, resulta una propuesta original (incluso, distinta de una versión anterior que se había presentado con el mismo título). Tratemos de explicar un poco cuál es el espíritu de este music hall.
 Todo comienza a partir de una anécdota deliberadamente simple: los dos dueños de un teatro al borde de la quiebra deciden convocar a sus antiguas amantes para montar un show que reviva sus épocas de esplendor y atraiga inversores. Cada uno le envía la invitación a dos mujeres y, por supuesto, cuando todos se reúnan no faltarán desplantes, enredos y discusiones. Si esperan que esta historia tenga un desarrollo tradicional, saldrán decepcionados, porque este punto de partida no es más que un hilo conductor que le sirve de base a todo lo demás.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Crítica de "Los Nixis y el bosque prohibido", de Alejandra Rubio, Hernán Matorra y Tomás Wicz

 Categoría: INFANTIL/JUVENIL

Crítica de Lo Nixis
y el bosque prohibido

Buenos Aires, Argentina
Temporada 2014 (Teatro El Cubo)

Nivel: /8
(Faltan 1 obra para completar el grupo de 3)
  

Antes de comenzar, quiero aclararles algo. Tal vez crean que están leyendo una crítica, pero no lo están haciendo. En realidad, yo tomé posesión de sus mentes. Perdonen que lo haya hecho, pero es la única forma que les puedo contar sobre los seres mágicos llamados nixis. Por el momento, dejen que su consciencia vague por ningún lado en particular. Les prometo que hacia el final se las voy a devolver, y todo esto habrá parecido real… pero no lo fue. Ahora sí:

jueves, 15 de mayo de 2014

Crítica de "Salomé, el musical", de Rolo Sosiuk y Juan Manuel Bevacqua

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de SALOMÉ, el musical

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro El Cubo).
10 años después de su estreno original.

Calificación: /10


El punto fuerte de la obra: la actuación de Vicky Buchino como Herodías.

Atrás quedó la dulce e ingenua Clementina de El diluvio que viene. Buchino arremete con una Herodías manipuladora, perversa, despiadada y despótica, que destila una energía poderosa cada vez que pisa el escenario. Su voz entrenada le permite trasladar esa personalidad avasallante al canto. Parecer querer demostrar el alcance de su poder con cada nota, que sirve tanto como amenaza para quienes la rodean como una forma de alentar el ego de su personaje, que no tiene escrúpulos y cree poder pisotear impunemente a todo el que se ponga en su camino. Así, exclama “¡Lo juro!” al terminar su solo, sabiendo que conseguirá lo que quiere. Cuando está en escena, se roba la obra.

La música de Juan Manuel Bevacqua es prácticamente omnipresente. De hecho, es poco el texto hablado, frente a un marcado predominio del cantado. Por eso, se podría decir que Salomé es, en realidad, una ópera rock (tal como clásicos del inglés Andrew Lloyd Webber, como Jesucristo Superstar o Evita). Con la guitarra eléctrica como instrumento principal, la música acompaña las emociones fuertes que atraviesan los personajes y dialoga en forma coordinada con los códigos de la puesta del director Sergio Perla. Esto se puede ver en dos aspectos.
Primero, porque Perla hizo hincapié en recrear la crudeza y los desbordes de las orgías y banquetes de Herodes. Por eso, el compositor buscó traducir esos excesos en la partitura con variaciones constantes y, como dije anteriormente, sin dejar que haya muchos minutos de silencio musical. Demasiado tiempo sin música cortaría ese clima de opulencia y descontrol. Bevacqua también hizo los arreglos corales (junto con Perla) y es el director musical. Tuvo que conjugar varios factores, porque en una misma canción puede intervenir un grupo considerable de personajes, con un ida y vuelta que debe ser exacto para que no se corran del tempo (que, al no haber orquesta en vivo, se debe respetar a rajatabla). Esta sincronía seguramente se perfeccionará con el correr de las funciones.
En segundo lugar, la música es funcional a la puesta porque este tipo de sonido se ajusta al post-apocalíptico. Una diagramación musical más ‘tranquila’ hubiera quedado descolocada o le hubiera restado impacto a la forma elegida para contar la historia.
Un hallazgo es la inclusión de la Vestal Real (Richard Manis), que con sus agudos y su forma espectral de desplazarse (y sus tacos) aporta pinceladas tenebrosas y anticipa la desgracia.

En cuanto al mundo post-apocalíptico, está sugerido por la escenografía despojada y venida a menos de La Jauría y por la iluminación del mismo Perla, que acentúa el color rojo del que se tiñe la luna del texto de Rolo Sosiuk, que además de ser el color de la sangre es el color del pecado. Al margen de la luz, tiene relevancia el juego con la oscuridad. El vestuario de Calandra – Hock nos recuerda que estamos viendo una versión no convencional de la historia.
¿Por qué sirve la idea post-apocalíptica? Por el simbolismo que implica: una sociedad desorientada, corrompida y salvaje, a la espera de la salvación que predica Juan el Bautista.
Más allá de este concepto, desde lo argumentativo, Rolo Sosiuk (libro y letras) respeta lo que tradicionalmente se conoce acerca de la historia, pero tomándose sus licencias (con alguna que otra provocación, con un alto porcentaje de resultados positivos). Trata de explicar por qué Salomé efectivamente quiso pedir lo que pide (por si alguien no lo sabe, no lo cuento), algo central para darle coherencia al relato.
Hay, sin embargo, una escena del tramo final que me hubiera gustado ver resuelta de otra manera o modificado, porque resulta desconcertante.


Otro trabajo en conjunto es el de la coreografía de Mirna Serra y la dirección actoral de Rolo Sosiuk y Ana Larzen (también asistente de dirección), asesorados, por supuesto, por el director general. Sus ejes son la lujuria y la promiscuidad, que están todo el tiempo latentes en la obra, en sintonía con los ya descriptos excesos de la vida de los gobernantes y su círculo social. Estos temas se muestran y tratan con discreción: no se adopta ni una perspectiva arriesgada ni una demasiado inocente.
Con respecto a la coreografía, adquiere protagonismo en el ensamble y, por supuesto, en el baile de Salomé.

Horacio Vay es un Herodes enfermo de poder, desequilibrado y caprichoso, obsesionado con el placer. Sol Bardi compone a Salomé con seducción y una buena dosis de crueldad. Por otra parte, Diego Rodríguez (Juan el Bautista) interpreta a un personaje valiente e idealista, que lucha por lograr que reine la justicia a pesar de que todo va en contramano y los valores se han denigrado. Vocalmente, el nivel es correcto y parejo, y todos tienen un momento para lucir un poco su registro. En un rol secundario (Livia), Mónica Felizzola exhibe una voz limpia.

A todo esto, a título informativo, la Biblia menciona a la hija de Herodías en el pasaje en que se basa esta obra, pero no dice su nombre. Los estudiosos de las escrituras dicen que no se llamaba ni por asomo Salomé, pero la cultura popular terminó bautizándola así.

En resumen: Una ópera rock que ha encontrado en Vicky Buchino a una Herodías con una fuerza imparable. Se destaca por el trabajo integrado del equipo creativo, que logra vincular el planteo de un mundo post-apocalíptico, la música y la coreografía con la lujuria, el abuso de poder, la promiscuidad y los excesos.

¿Qué podemos aprender de esta obra?: Que la forma de estructurar la música debe ser acorde a la puesta en escena, para no generar una contradicción con el lenguaje espacial y restarle fuerzas.

Más información:
Dirección general: Sergio Perla
Dirección musical: Juan Manuel Bevacqua
Dirección actoral: Rolo Sosiuk y Ana Larzen
Teatro: El Cubo (Pasaje Zelaya 3053) – Teléfono: 4963-2568
Funciones: viernes a las 20 hs.
Duración: 1 hora y 30 minutos
Precio de las entradas: $100 y $120
Promoción. 2x1 con Club La Nación


Herodías: Vicky Buchino
Herodes: Horacio Vay
Salomé: Sol Bardi
Juan El Bautista:  Diego Rodriguez
Livia: Mónica Felizzola
Vestal: Richard Manis
Ensamble: Ramiro Herrera - Daniel Mercado - Marina Navas - Lucas Noda  - Marisol Pérsico  y Melina Saavedra – Sebastián Terragni
Prensa: Daniel Falcone
Producción Ejecutiva: Natalia Cardillo

Fotos: Russarabian

facebook.com/musicalsalome
Pinturas: "Salomé bailando ante el rey Herodes, de Georges Rochegrosse y "El baile de Salomé", de Rudolph Ernst