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jueves, 15 de mayo de 2014

Crítica de "Salomé, el musical", de Rolo Sosiuk y Juan Manuel Bevacqua

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de SALOMÉ, el musical

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro El Cubo).
10 años después de su estreno original.

Calificación: /10


El punto fuerte de la obra: la actuación de Vicky Buchino como Herodías.

Atrás quedó la dulce e ingenua Clementina de El diluvio que viene. Buchino arremete con una Herodías manipuladora, perversa, despiadada y despótica, que destila una energía poderosa cada vez que pisa el escenario. Su voz entrenada le permite trasladar esa personalidad avasallante al canto. Parecer querer demostrar el alcance de su poder con cada nota, que sirve tanto como amenaza para quienes la rodean como una forma de alentar el ego de su personaje, que no tiene escrúpulos y cree poder pisotear impunemente a todo el que se ponga en su camino. Así, exclama “¡Lo juro!” al terminar su solo, sabiendo que conseguirá lo que quiere. Cuando está en escena, se roba la obra.

La música de Juan Manuel Bevacqua es prácticamente omnipresente. De hecho, es poco el texto hablado, frente a un marcado predominio del cantado. Por eso, se podría decir que Salomé es, en realidad, una ópera rock (tal como clásicos del inglés Andrew Lloyd Webber, como Jesucristo Superstar o Evita). Con la guitarra eléctrica como instrumento principal, la música acompaña las emociones fuertes que atraviesan los personajes y dialoga en forma coordinada con los códigos de la puesta del director Sergio Perla. Esto se puede ver en dos aspectos.
Primero, porque Perla hizo hincapié en recrear la crudeza y los desbordes de las orgías y banquetes de Herodes. Por eso, el compositor buscó traducir esos excesos en la partitura con variaciones constantes y, como dije anteriormente, sin dejar que haya muchos minutos de silencio musical. Demasiado tiempo sin música cortaría ese clima de opulencia y descontrol. Bevacqua también hizo los arreglos corales (junto con Perla) y es el director musical. Tuvo que conjugar varios factores, porque en una misma canción puede intervenir un grupo considerable de personajes, con un ida y vuelta que debe ser exacto para que no se corran del tempo (que, al no haber orquesta en vivo, se debe respetar a rajatabla). Esta sincronía seguramente se perfeccionará con el correr de las funciones.
En segundo lugar, la música es funcional a la puesta porque este tipo de sonido se ajusta al post-apocalíptico. Una diagramación musical más ‘tranquila’ hubiera quedado descolocada o le hubiera restado impacto a la forma elegida para contar la historia.
Un hallazgo es la inclusión de la Vestal Real (Richard Manis), que con sus agudos y su forma espectral de desplazarse (y sus tacos) aporta pinceladas tenebrosas y anticipa la desgracia.

En cuanto al mundo post-apocalíptico, está sugerido por la escenografía despojada y venida a menos de La Jauría y por la iluminación del mismo Perla, que acentúa el color rojo del que se tiñe la luna del texto de Rolo Sosiuk, que además de ser el color de la sangre es el color del pecado. Al margen de la luz, tiene relevancia el juego con la oscuridad. El vestuario de Calandra – Hock nos recuerda que estamos viendo una versión no convencional de la historia.
¿Por qué sirve la idea post-apocalíptica? Por el simbolismo que implica: una sociedad desorientada, corrompida y salvaje, a la espera de la salvación que predica Juan el Bautista.
Más allá de este concepto, desde lo argumentativo, Rolo Sosiuk (libro y letras) respeta lo que tradicionalmente se conoce acerca de la historia, pero tomándose sus licencias (con alguna que otra provocación, con un alto porcentaje de resultados positivos). Trata de explicar por qué Salomé efectivamente quiso pedir lo que pide (por si alguien no lo sabe, no lo cuento), algo central para darle coherencia al relato.
Hay, sin embargo, una escena del tramo final que me hubiera gustado ver resuelta de otra manera o modificado, porque resulta desconcertante.


Otro trabajo en conjunto es el de la coreografía de Mirna Serra y la dirección actoral de Rolo Sosiuk y Ana Larzen (también asistente de dirección), asesorados, por supuesto, por el director general. Sus ejes son la lujuria y la promiscuidad, que están todo el tiempo latentes en la obra, en sintonía con los ya descriptos excesos de la vida de los gobernantes y su círculo social. Estos temas se muestran y tratan con discreción: no se adopta ni una perspectiva arriesgada ni una demasiado inocente.
Con respecto a la coreografía, adquiere protagonismo en el ensamble y, por supuesto, en el baile de Salomé.

Horacio Vay es un Herodes enfermo de poder, desequilibrado y caprichoso, obsesionado con el placer. Sol Bardi compone a Salomé con seducción y una buena dosis de crueldad. Por otra parte, Diego Rodríguez (Juan el Bautista) interpreta a un personaje valiente e idealista, que lucha por lograr que reine la justicia a pesar de que todo va en contramano y los valores se han denigrado. Vocalmente, el nivel es correcto y parejo, y todos tienen un momento para lucir un poco su registro. En un rol secundario (Livia), Mónica Felizzola exhibe una voz limpia.

A todo esto, a título informativo, la Biblia menciona a la hija de Herodías en el pasaje en que se basa esta obra, pero no dice su nombre. Los estudiosos de las escrituras dicen que no se llamaba ni por asomo Salomé, pero la cultura popular terminó bautizándola así.

En resumen: Una ópera rock que ha encontrado en Vicky Buchino a una Herodías con una fuerza imparable. Se destaca por el trabajo integrado del equipo creativo, que logra vincular el planteo de un mundo post-apocalíptico, la música y la coreografía con la lujuria, el abuso de poder, la promiscuidad y los excesos.

¿Qué podemos aprender de esta obra?: Que la forma de estructurar la música debe ser acorde a la puesta en escena, para no generar una contradicción con el lenguaje espacial y restarle fuerzas.

Más información:
Dirección general: Sergio Perla
Dirección musical: Juan Manuel Bevacqua
Dirección actoral: Rolo Sosiuk y Ana Larzen
Teatro: El Cubo (Pasaje Zelaya 3053) – Teléfono: 4963-2568
Funciones: viernes a las 20 hs.
Duración: 1 hora y 30 minutos
Precio de las entradas: $100 y $120
Promoción. 2x1 con Club La Nación


Herodías: Vicky Buchino
Herodes: Horacio Vay
Salomé: Sol Bardi
Juan El Bautista:  Diego Rodriguez
Livia: Mónica Felizzola
Vestal: Richard Manis
Ensamble: Ramiro Herrera - Daniel Mercado - Marina Navas - Lucas Noda  - Marisol Pérsico  y Melina Saavedra – Sebastián Terragni
Prensa: Daniel Falcone
Producción Ejecutiva: Natalia Cardillo

Fotos: Russarabian

facebook.com/musicalsalome
Pinturas: "Salomé bailando ante el rey Herodes, de Georges Rochegrosse y "El baile de Salomé", de Rudolph Ernst

lunes, 5 de mayo de 2014

Crítica-diálogo de "La Parka, el musical", de Diego Corán Oria, Federico Scarpelli y Jorge Soldera

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de La Parka, el musical
Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro Picadero).

Calificación: /10


 No me pregunten cómo hice, pero conseguí una entrevista con La Parka. Eso sí, me dijo que, para hablar de la obra, tenía que someterme a una edición especial del juego “La Opción”. Yo acepté responder sus 7 preguntas, y esta es la transcripción de lo que sucedió:

La Parka: Primera pregunta… ¿puede el secuaz de un personaje principal ganar peso propio?

Espectador Crítico de Musicales: Definitivamente. La composición de Facundo Rubiño como Gladiolo es lo más destacado de la obra. Su timing es perfecto, y su forma de decir el parlamento ya causa carcajadas, independientemente de la comicidad del texto. Además, supo darle a este engendro con tonada cordobesa (lo digo por Gladiolo, no por Facundo) una voz distintiva, con inflexiones en el tono, una sonrisa perversa, una postura encorvada, una forma particular de caminar (con el pie derecho doblado hacia afuera siendo arrastrado por el escenario), una mirada excitada y una personalidad entrañable. Para un actor, es invaluable poder crear un personaje con trazos tan firmes porque así es más difícil abandonarlo. Gladiolo interactúa con los demás con mucha naturalidad, aún en un entrono inverosímil.
El Ahorkado: ¡Correcto!



L.P.: Espero que Gladiolo no te haya soplado la respuesta anterior. En fin, ¿es posible que una obra que se estrenó hace 8 años siga renovando su libro?
E.C.M.: Por supuesto, y La Parka no es una excepción. De hecho, recordemos que la versión de 2011 (Teatro Tabarís) rompió con los esquemas al incorporar en la obra, alternativamente, a los protagonistas de los musicales Chicago, La Bella y la Bestia, Drácula y RENT. Incluso, se hizo una función “vale todo”, donde el público elegía qué sucedería. En cuanto a la versión actualmente en cartel, si bien mantiene la esencia de la historia, ha actualizado e intercambiado muchos de los chistes. Es así como se hace referencia, por ejemplo, a Violetta como embajadora cultural, a políticos como Macri, al programa 6-7-8, a los Wachiturros, a la inseguridad como ““sensación””, a Breaking Bad y a la muerte de Ricardo Fort, entre otras ocurrencias que tienen que ver con nuestra actualidad cultural. En fin, el espectáculo es muy divertido, y no pasan 30 segundos sin que haya un gag. Además, Rubiño y Roberto Peloni pasean frecuentemente por la frontera entre el guión y la improvisación, y gracias a haber transitado tanto sus personajes nunca quedan descolocados. Esto también se debe al buen trabajo del director Diego Corán Oria, que les permite que jueguen tranquilos y garantiza que el público nunca se aburra de La Parka, aunque la haya visto en sus 7 temporadas. A propósito, el guión original (2005) es de Corán Oria y Federico Sacarpelli.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Se ve que estuviste googleando. Tercera pregunta… ¿La Parka se restringe al escenario del teatro?
E.C.M.: Los integrantes de Random Creativos tratan de que no sea así. Al margen de su actividad en las redes sociales, que resulta irrelevante para esta reseña, entrar al Picadero los miércoles a la noche es una experiencia interesante. Hay unas chicas que sostienen tablets y se acercan para que participes de un juego de preguntas y respuestas alusivas a la obra (como llegué entre los primeros, pude entrar en el top 10 de ganadores, pero puede que me hayan destronado) y un puesto con un variado merchandising (CDs, DVDs, remeras, fundas para almohadas). A un costado del hall, se proyectan tramos de la versión 2011 y un video donde Corán Oria explica la experiencia personal que lo llevó a crear La Parka. En el otro costado, se puede ver una calavera con colores psicodélicos. De fondo, se escucha la versión instrumental de la canción principal de la obra. Toda esta ambientación garantiza que el mundo de La Parka se expanda e involucre al espectador.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: La Parka está presente en todos lados; no te olvides. ¿Qué hace que La Parka sea visualmente cautivante?

E.C.M.: La vistosa escenografía y dirección de arte de Tadeo Jones, relacionada con lo kitsch. La construcción del mundo de los muertos en base a una paleta de colores fluorescentes es apropiada para el estilo de relato. Además, definir una estética ayuda a cualquier espectáculo a crear un mundo con leyes propias, y la de La Parka cautiva. Tengo una anécdota para ilustrar la importancia que Jones le da a este aspecto: antes de la primera función, agarró la calavera que mencioné anteriormente (que está en el hall) y se la entregó a una mujer, diciéndole “Llevala arriba y deciles que la tuneen; está muy aburrida y no quiero que arruine la estética”. En la función de prensa, donde la calavera ya estaba “tuneada”, Jones estuvo pintando un cuadro con aerosol afuera del teatro, como se ve en la foto. Al margen, es interesante apreciar cómo la estética del espectáculo fue mutando a través de los años.
Por cierto, la iluminación de Juan García resalta la vibrante escenografía y adquiere más autonomía en los cuadros musicales (por ejemplo, le da un tinte rojo a uno que interpreta la Parka, es decir, usted).
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Hablando de cuadros musicales, ¿es adecuada la música de Jorge Soldera?
E.C.M.: Sí, porque se ajusta al registro cómico de las letras de Corán Oria, y de la obra en general. Agustina “Seku” Faillace encuentra en las canciones un espacio para la intervención del ensamble (Giuli Tagliamonte, Jair Almar, Debi Heppner y Matías Prieto Peccia), y los hace recorrer el escenario de tal forma que nos muestra que los muertos sólo quieren divertirse. Si bien los bailarines son pocos, la obra no necesita más para sostenerse. La alegría probablemente provenga de la necesidad de Corán Oria de canalizar lo que había vivido de una forma positiva (si; todos los personajes están trastornados, pero parecen felices).
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: No me gustó mucho lo de 'trastornados'. Cuidado con lo que decís ahora: ¿cómo se desenvuelven las nuevas incorporaciones en el elenco?

E.C.M.: En general, se los ve bastante cómodos, pero obviamente no tan metidos en los personajes y en el timing como Peloni y Rubiño. Joe Moskito Seitun, como El Ahorkado, es el que mejor se inserta dentro del delirio (tal vez, por la naturaleza de su personaje). Florencia Capiello es una Guadalupe sugerente y Pablo Martínez reafirma su creciente popularidad al recibir el apoyo de un sector considerable de la platea. Para crecer artísticamente, debe seguir eligiendo proyectos que presenten algún desafío, como este (que tiene un público fiel) y Borracho. Probablemente su presencia contribuya a que gente nueva se acerque a La Parka.
Con el correr de las funciones, espero que se ajuste mejor el sonido a las capacidades vocales de cada artista (que son distintas entre sí), para que los espectadores puedan escuchar la letra en forma más clara.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Última pregunta. Acá se juega todo. ¿No va a decir nada acerca de mí?
E.C.M.: Sí, claro. Estaba esperando a que me lo preguntara. Usted, interpretado por Roberto Peloni, logró trascender los clichés y lograr un personaje gracioso y extravagante, que puede romper sutilmente la “cuarta pared”, pero que no pierde el misterio y el respeto que implica su rol en el mundo. Lo que le quiero decir es que, por más simpático que pueda parecer, el tiempo máximo que me quedaría cerca de usted es la hora y media que dura la obra.

L.P.: ¡Incorrecto! ¡A todo el mundo le gustaría estar conmigo para siempre! Como respondiste mal, vas a ser trasladado a La Nada.
E.C.M.: Pero no puedo ir a La Nada. Tengo que publicar esta crítica y muchas más, tengo que seguir con todas las otras cosas que hago en mi vida, tengo que…
L.P.: ¡Un trato es un trato! Ya me di cuenta de que eras un insolente cuando te burlaste de la inflación. ¡Te digo que es una sensación!
E.C.M.: ¡Pero se siente muy real! De todas formas, yo no hice ningún trato. Sólo quería escribir sobre la obra para que la gente la fuera a ver.
L.P.: ¿Vos arreglaste esto con Gladiolo?
E.C.M.: Exacto. Y con la gente de PULPO PR.
L.P.: ¿Y aparecería mi foto en la crítica?
E.C.M.: Por supuesto.
L.P.: Ok. Voy a buscar la pistola.


Más información:
Dirección: Diego Corán Oria
Teatro: Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857)
Funciones: miércoles a las 20:30 hs.
Precio de las entradas: $150
Duración: 1 hora y 30 minutos
Prensa y difusión: PULPO PR

facebook.com/laparkaelmusical
facebook.com/randomcreativos
Twitter: @randomcreativos

miércoles, 30 de abril de 2014

Crítica de "Yo Alfonsina", de Vicente Battista, Gerardo Gardelín y Mariana Jaccazio, basada en poemas de Alfonsina Storni

Categoría: UNIPERSONAL MUSICAL

Crítica de Yo Alfonsina

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro El Método Kairós).

Calificación: /10


¿De qué se trata?: La sublime poetisa argentina Alfonsina Storni nos cuenta algunos sucesos que marcaron su vida y canta varios de sus versos para transmitirnos sus sentimientos.

El punto fuerte de la obra: Mariana Jaccazio.
Tal vez esta elección pueda parecer obvia y predecible para quienes conocen las amplias capacidades de Jaccazio como artista. Posiblemente una de las mejores palabras para definirla es la que utiliza Gerardo Gardelín en el programa de mano: “dúctil”.
Pero, más allá del irreprochable talento de Jaccazio, al que volveré a referirme más adelante, quisiera detenerme sobre otro aspecto valioso del espectáculo, que es el enfoque que escoge para revivir en el escenario nada más y nada menos que a Alfonsina Storni.
Trabajar con la vida de Alfonsina puede resultar complicado por varios motivos. Es una personalidad bastante ambigua y confusa para abordar, si se quiere. Yo tuve la suerte de poder leer su obra poética completa, donde hay algunas piezas maravillosas. No obstante, guiándose sólo por el yo lírico de los poemas (la Alfonsina narradora) uno puede llegar a pensar que era una mujer muy depresiva. Las repetidas referencias a la muerte, al desengaño amoroso, a la marginación de los poetas (y mucho más de las poetisas), a las falsas ilusiones, a la hostilidad de la ciudad, a la alegría quebrantada, a la incomprensión y al abandono, entre otras crueldades del destino y la sociedad, parecen pintar a una persona hecha añicos, a quien todos pasan por alto y pisotean cuando pueden, completamente sometida a los hombres y hasta resentida con aquellos que no pueden comprender las verdades que tratan de revelar los poetas. Todavía más cuando a esto se le agrega que lo que lo único que sabe mucha gente sobre ella es que se suicidó internándose en las aguas de Mar del Plata. Sin embargo, la verdadera Alfonsina poco tenía de deprimente.

Por esto, me sorprendió gratamente encontrarme con las palabras del autor Vicente Battista en el programa, reflejando más o menos esto que decía yo: que era hora separar a la narradora de la persona. Lo que a mí siempre me asombró de la verdadera Alfonsina es que haya podido vivir de sus poemas en el siglo XX, pese a ser mujer (como explica la obra, el ámbito de las letras estaba casi reservado para los hombres) y madre soltera (algo que la sociedad repudiaba). Es cierto que, por ejemplo, para publicar en el diario La Nación, tuvo que usar un seudónimo, pero después pudo firmar su trabajo con su propio nombre. Varias de sus poesías aparecieron Caras y caretas, una de las revistas más prestigiosas y una vidriera de talento literario. Con estas referencias pretendo hacer hincapié en que no era rechazada como pueden sugerir sus escritos. Eso sí, había un par de colegas que criticaban negativamente su trabajo, pero ella no se dejó atropellar, y mantuvo una relación de camaradería con los escritores más importantes de la época (Borges, Quiroga, Lugones, entre otros). Yo creo que esos pequeños enfrentamientos surgían por una cuestión de ego de aquellos hombres.

Battista muestra muy bien la inserción de Storni en ese ambiente, y la revela como una mujer fuerte, inteligente y decidida. La selección de episodios de su vida no cae en lo obvio (una muestra de esto es que se trata el poco conocido intento de Alfonsina en la dramaturgia, y su vínculo con el teatro). Tal es así que 50 minutos le bastan a Battista para perfilar a la poetiza, y uno la puede ver atravesando distintas instancias emocionales, y dando cuenta de su manejo del sarcasmo.

La propia Jaccazio eligió y adaptó con respeto los poemas que se convertirían en canciones, gracias a la destreza de Gerardo Gardelín (música original, dirección musical y arreglos). Entre los dos, sortean el obstáculo del verso libre, y las melodías cobran una gran expresividad a partir del asombroso trabajo vocal de Jaccazio. La artista juega con la idea de las emociones al límite, y las acompaña con una poderosa voz de pecho. Entonces, por ejemplo, canta a todo pulmón cuando al referirse al mar (elemento con una presencia fuerte, por otra parte, en la obra poética). Sin embargo, sabe contrastar esos momentos cuando se expresa cantando una Alfonsina menos impulsiva o más angustiada (que luego saca fuerzas del fondo de sus entrañas para seguir adelante y eso se vuelve a notar en la voz y en el registro). Me gustó mucho la versión musical del poema “Incurable”, que ilustra esta nota.
Cabe decir que, si bien Alfonsina no era la joven frágil de sus poemas, no quiere decir que las emociones que en ellos expresa sean menos genuinas. De hecho, tenía un compromiso fuerte con lo que escribía, y no lo hacía con un fin puramente comercial, sino que dejaba ver su corazón y sus ideales en cada estrofa, pero luego teñía todo con sus elecciones estilísticas. Hablando de ideales, la obra retrata la lucha feminista de Storni, que se fue afianzando como tema lírico con el correr de sus poemas. Uno muy conocido donde se aprecia esto es “Tú me quieres blanca”, donde les plantea a los hombres que, antes de pretender a las mujeres blancas y castas, limpien sus propias impurezas. Alfonsina se ponía en la piel de aquellas mujeres que no gozaban de la misma suerte que ella, y querían que despertaran (a veces, a través de duras críticas a las que eran demasiado ilusas, como en “Van pasando mujeres”).
En Yo, Alfonsina, las canciones no están puestas en cualquier lugar, sino que cuando la protagonista canta, lo hace para canalizar lo que le sucede a través de versos. Asistimos a un proceso creativo musicalizado, como si la redacción que surge de sus sentimientos se plasmara tanto en el texto como en el pentagrama; como si la autora quisiera dejar en claro la intencionalidad de cada palabra.
Ocasionalmente, las canciones adquieren ese eco de feminismo, pero en la obra predomina un encuentro intimista con Alfonsina, y esto es correlativo con los tramos de texto del guión. Si bien hay lugar para las metáforas y las reflexiones, el tono de charla que adopta la poetisa genera calidez con el público.
Jaccazio encuentra el registro actoral indicado, y se destaca por el manejo de las pausas y de las miradas. Por cierto, el sonido del teatro es muy bueno, y permite apreciar su dicción.
Federico Salles (dirección actoral, coreografía y puesta en escena) es el responsable de que la Alfonsina que se presenta sea más auténtica, y no permite que el relato se aplane. Para eso, apela a los desplazamientos y a sutilezas como la postura, el tono y los silencios, y los espectadores no se sienten distantes de lo que ocurre en escena, sino involucrados.
Un último concepto que se mantuvo en la trasposición de los poemas al libreto es el tema de la fugacidad, presente en muchos poemas de Alfonsina (en general, relacionado al tiempo o al amor). En la obra, el personaje dice saber que vendrán varios amores, pero que ninguno será verdadero. En “Lo inacabable”, se puede leer “¡Y toda primavera que se esboza/ es un cadáver más que adquiere vida/ y es un capullo más que se deshoja!”.

El vestuario de Javier Poncio es simple y práctico (y el vestido principal es acertadamente blanco). La iluminación de Soledad Lombardo permite que haya cambios de ropa y no subraya innecesariamente lo que sucede. Los biombos de Daniel Feijóo son útiles cuando la protagonista debe ausentarse, y su árbol nos sitúa en un contexto más abstracto, dejando en claro que Alfonsina nos contará su historia desde donde sea que esté ahora. La rampa de la plataforma resulta conveniente para facilitar los movimientos.

Este espectáculo no existiría sin la idea de Alejandro Veroutis, que logró que se limpiara el cuerpo de Alfonsina de la sal que tenía impregnada y se la dejara cantar sus versos y contar un poco de su historia.

En resumen: Una unipersonal que, con el talento y la ductilidad vocal de Mariana Jaccazio, logra transitar un costado poco frecuentado de la gran poetisa argentina Alfonsina Storni. La música de Gerardo Gardelín hace ganar intensidad a la composición actoral.

¿Qué podemos aprender de esta obra?: Que se puede dar un enfoque distinto a una personalidad, a pesar de que esta tenga una imagen fuertemente arraigada en la cultura popular.

Más información:
Dirección: Federico Salles
Idea original: Alejandro Veroutis
Diseño de peinado: Ale Granado
Design + Photo: Atilio Massa para Poncharte!
Comunicación 2.0: Imposible Media
Prensa y comunicación: Alejandro Veroutis
Producción ejecutiva: Roni Isola – Siete Colores Producciones
Asistente de Producción: Alan Gejtman
Producción general: Mariana Jaccazio

Teatro: El Método Kairós (El Salvador 4530, Palermo)
Funciones: domingos a las 20 hs.

Duración: 50 minutos

Mientras la sombra de esta noche espanta
Y sufro, dudo, me estremezco y lloro,
Pájaro bello de las alas de oro
Que nada sabes de los hombres: ¡Canta!
Alfonsina Storni

domingo, 22 de diciembre de 2013

Crítica del concierto de Vanesa Butera, Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett en la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI

Categoría: EVENTO ESPECIAL

Crítica del concierto acústico de Vanesa Butera, con Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett, en la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI 

Calificación: 8 /10 


El miércoles pasado (18 de diciembre) visité la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI, ubicada en el barrio de Palermo, en la C.A.B.A. Hace ya unos días que Carranza 1962 se puebla con voluntarios, que con paciencia y amor se ocupan de fabricar juguetes artesanales para chicos en situación de calle. Además, ahora, se puede ir a cocinar para la “recorrida por el frío” especial que se va a hacer durante la noche del 24 de diciembre, para acercarle comida a los sectores más vulnerables de nuestra ciudad. Allí, se repartirán los juguetes que la gente puede seguir fabricando. Esta iniciativa es excelente, y nos hace reflexionar a todos sobre la diferencia que puede hacer un poco de nuestro tiempo.
Me sorprendió la habilidad manual de muchas de las personas que vi en la fundación, compenetradas para lograr que todo salga perfecto. La fundación provee materiales para hacer los juguetes, y uno puede instalarse en distintos sectores, según lo que quiera hacer (cada una de las divisiones tiene un encargado a quien recurrir en caso de ayuda o para pedir materiales). Se pueden fabricar muñecos a partir de medias que se rellenan; coser tomando como referencia moldes para hacer, por ejemplo, un títere; adornar accesorios como cuadernos o crear otros, como imanes, y pintar juegos de mesa o inventar juguetes con madera. Por supuesto, en la fundación están abiertos a la creatividad de cada uno, y se puede hacer lo que uno crea que le salga mejor.
En mi caso, me dediqué a hacer tarjetas de Navidad para acompañar los regalos durante las horas que estuve. Sí, es más fácil que cualquiera de las otras cosas, pero igual le puse entusiasmo, y las dibujé y pinté, además de escribirles un mensaje. Dibujé decenas de renos voladores, muchos Papá Noel, estrellas fugaces, un pesebre con Jesús, José y María y varios arbolitos de Navidad (al punto de terminar con las manos manchadas con plasticola verde por mi torpeza). Me divertí mucho y me sentí útil. Por eso, quiero agradecer a la Fundación SI por apostar por una causa tan noble.

Frente a este panorama, obviamente, el análisis del concierto que dieron Vanesa Butera, Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett pasa a un segundo plano, si bien fue muy lindo. Por eso, es una crítica exprés. A la iniciativa solidaria le pongo un 10, pero al concierto lo califiqué con 8 (para ser justo, en comparación con otras calificaciones que di).
Debo decir que a los tres cantantes los vi haciendo juguetes, y que se esforzaron para que quedaran bien (así como Nicolás Maiques, que me sorprendió con el patrón psicodélico que le dibujó a un tablero de Ta-Te-Ti).
En fin, le puse estrellitas verdes a los momentos más destacados del repertorio (todas son canciones propias de los artistas), y estrellitas doradas a lo mejor de lo mejor.

Repertorio:

1. “Improbable” - Vanesa Butera 
  
2. “Besos” - Emanuel Arias

3. “De tu amor” - Francisco Ruiz Barlett

4. “No digas nada” - Vanesa Butera

5. “Camino”- Emanuel Arias

6. “Gusto de vos” - Vanesa Butera

7. “Alambraré” – Emanuel Arias (con Vanesa Butera)

8. “Pero” – Vanesa Butera

9. “Aunque descubras todo” – Francisco Ruiz Barlett

10. “Tu luz” – Emanuel Arias

11. “Al Don Pirulero” – Vanesa Butera

En apenas 45 minutos, pudieron revelarse como compositores atractivos.
Cabe destacar, más allá de la buena predisposición de los artistas, un sentimiento de camaradería entre ellos. “Es como un fogón con amigos”, dijo Butera, que fue quien brindó las interpretaciones más interesantes, gracias a sus entretenidas composiciones y a su buena voz. Además, introdujo la canción con el tema más original: “Improbable” (aunque debo decir que también me gustó la letra de “De tu amor”, de Fran Ruiz Barlett). Butera interactuó constantemente con el público, bromeando sobre sus canciones, que atacan a ciertos hombres. Ruiz Barlett le siguió el juego, retrucándole algunas cosas.
Las canciones de Butera presentaron algunas frases ingeniosas, como “Te quedás a un tiempo verbal de saber”.
Otro gesto de compañerismo se vio cuando Ruiz Barlett dejó de cantar “De tu amor”, porque se dio cuenta de que el tono sería complicado para que Butera se adecuara para hacer los coros, y decidió cambiarlo.
Emanuel Arias invitó a Butera a cantar “Alambraré” con él, y participó del cambio de roles que requirió la presentación. Por ejemplo, se sentó en el cajón peruano cuando Ruiz Barlett (quien lo usó la mayor parte del tiempo) debía tocar la guitarra.
Se dio, entonces, un agradable concierto intimista, con dos guitarras y un cajón peruano, y apoyo entre los cantantes, que intervenían en las canciones de los demás a través de coros.
Me sorprendió que el sonido fuera bueno, al no ser un lugar destinado exclusivamente a conciertos. No sé quién se encargó del tema, pero lo felicito.

Al margen, quiero decir que Franscio Ruiz Barlett donará la mitad de lo recaudado con su disco (Algo Más), interpretado por cantantes de musicales, a la Fundación SI. Tiene muy buena música (link a la crítica).

PARA SABER MÁS ACERCA DE LA “FUNDACIÓN SI” Y LA FÁBRICA DE JUGUETES:

Cel. (011) 15-5410-7309
Tel. (011) 4858-0154
Dirección de la Fábrica de Juguetes: Ángel Justiniano Carranza 1962

Mail de las “recorridas por el frío”: recorridas@fundacionsi.org.ar

domingo, 8 de diciembre de 2013

Crítica del concierto de Florencia Otero en el Recoleta Mall, para celebrar el encendido del árbol de Navidad

Categoría: EVENTO ESPECIAL

Crítica del concierto de Florencia Otero en el Recoleta Mall, para celebrar el encendido del árbol de Navidad

Calificación: 8 /10 


En el medio del show, una extranjera de algún país hispanoparlante me tocó el hombro.
– ¿Eres de aquí? – me preguntó.
Yo le respondí que sí.
– ¿Ella es famosa? – volvió a interrogarme, señalando a Florencia Otero.
Creo que no estaba interesada en una perorata sobre el teatro musical argentino, así que me cortó rápido. Básicamente, le expliqué que era muy conocida dentro del ambiente.
Por lo que escuché que hablaba con su acompañante, quería saber si le sacaba una foto o no. En definitiva, quería saber si valía la pena gastar un disparo.
Más allá de esta anécdota, es verdad que hoy Florencia Otero es un exponente del musical argentino. Pertenece a este mundo desde el año 2000 cuando, siendo una niña, alternaba los roles de la pequeña Cosette y la pequeña Éponine en Los Miserables.
Desde entonces, tuvo destacadas interpretaciones en, por ejemplo, Rent, Despertar de Primavera, Casi Normales y Tango Feroz, y brindó una impresionante actuación en el musical off Embarazados, ecografía de una espera.

Siendo el 8 de diciembre el día tradicional para el armado del arbolito de Navidad (ya que estamos, comento que es por ser el día de la Inmaculada Concepción), el shopping céntrico Recoleta Mall organizó un concierto con Florencia Otero. Durante este, se prendieron las luces del arbolito, con la presencia de Papá Noel, que se sentó junto a Otero para el momento, ante la mirada embelesada de los niños presentes.
Con una cantidad moderada de público, Otero desplegó su simpatía e invitó a la gente a acercarse al escenario para disfrutar de un show intimista. Estaba desenvuelta, como siempre, bromeó con Papá Noel y pidió que el público hiciera palmas y que la acompañara durante el estribillo de “Rolling in the deep” (y felicitó a una chica que cantó desde su lugar). Lloviznaba un poco, pero ella dijo que era un alivio, comparado con el calor que había estado haciendo.

Un poco más de 40 minutos (como suelo decir, una hora de clase de un colegio) le bastaron para dar cátedra interpretativa. Como toda buena artista, Otero le pone el mismo empeño cuando canta en el Gran Rex que cuando lo hace en un pequeño escenario al aire libre, en un mini-recital gratuito. Tiene un gran manejo de su registro vocal, una muy buena proyección y expresividad para cantar. Hace uso de los contrastes, y alterna momentos de potencia con otros más tenues. Su dicción en inglés no es perfecta, pero es superior a la de varios artistas.
Optó por interpretar las versiones clásicas de cada una de las canciones, salvo por algún que otro arreglo aislado, variando una nota por motivos expresivos.
Las últimas dos canciones fueron cantadas a dúo con su marido, Germán Tripel, que también se mostró distendido en escena. Otero recalcó la importancia del amor en los tiempos navideños.


A continuación, podrán ver la lista con el repertorio completo. Puse una estrellita a aquellos que me parecieron los grandes momentos. Las doradas son para lo mejor de lo mejor.

1. “Contigo en la distancia”, de César Portillo de la Luz

2. “L-O-V-E”, de Nat King Cole

3. “En mi soledad” (“On my own”), de Los Miserables

4. “Someone like you”, de Adele

5. “Noche de paz” (villancico)

6. “Rolling in the deep”, de Adele

7. “One and only”, de Adele

8. “525600 minutos”, de Rent

9. “Somebody to love”, de Queen 

Las canciones de Adele que marqué son difíciles de cantar, pero Otero las encaró con firmeza y pasión. En cuanto al dúo con Tripel, fue muy placentero rememorar la versión argentina de Rent y “Somebody to love” fue un gran cierre. La poderosa voz de Tripel, que él sabe romper muy bien, se ajustó sorprendentemente bien a la melodía, con el impecable acompañamiento de Florencia Otero. Los dos se lucieron, y demostraron que no siempre se necesitan muchas voces para que la canción quede espectacular (aunque tenían coros grabados).
El repertorio estuvo bien elegido para el estilo de Otero, si bien me parece que el bolero “Contigo en la distancia” podría haberse reemplazado por otra canción, y podría decir lo mismo con “Noche de paz” (apropiada para el momento del año, pero muy trillada). Me hubiera gustado escuchar otro villancico en su lugar.

Algunos detalles obsesivos:
* Durante “En mi soledad”, Otero cantó la alternativa melódica del verso “Poder seguir fingiendo” que busca una nota más alta (como hacía Pilar Artaza en el teatro, en el 2000), a diferencia de, por ejemplo, la versión de la película (2012). Me pareció una decisión acertada.
* Durante “Ciclos de amor”, Otero decidió omitir una nota muy alta que, a veces, suele interpretarse. Para saber cuál es, pueden ir al minuto 2:57 de este video... http://www.youtube.com/watch?v=s1c3MARlJ0Q. Decidió prolongar la nota anterior, y quedó muy bien.
* Tripel entró mal a “Somebody to love”, pero se pudo acomodar perfectamente.

El sonido estuvo ajustado. Si bien durante unos instantes parecía que el micrófono y los parlantes se estaban por acoplar, esto no sucedió. El volumen de las pistas era correcto, y la lluvia no produjo complicaciones técnicas.

En resumen: Un prolijo concierto prenavideño, donde se generó un clima intimista, en el que Florencia Otero pudo desplegar su talento como intérprete y su carisma. Con su impecable manejo de la voz, logró atrapar al público. El potente dúo con Germán Tripel fue celebrado por los espectadores.

La gente estaba agradecida. Algunos pidieron otra canción, pero no la hubo. En estos eventos donde la artista está tan cerca del público, nunca falta la señora con cara de buena que al final se acerca a la intérprete para hacerle saber cuánto la emocionó el concierto, como sucedió en este caso. Postales como esta son gratificantes, porque muestran cómo el público aprecia el trabajo de quien está en escena.