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martes, 9 de agosto de 2016

Crítica de "The Rocky Horror Show", de Richard O'Brien

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de The Rocky Horror Show
De Richard O’Brien
(Estrenada en Londres en 1973)

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2016 (Teatro Maipo).



¿De qué se trata?: Brad y Janet deciden ir a visitar a uno de sus antiguos profesores para contarle sobre su flamante compromiso. No obstante, en una noche tormentosa, a su auto se le pinchará una rueda y deberán buscar refugio en el castillo del Dr. Frank-N-Furter, un científico travestido con una vil inteligencia y libido insaciable. Allí, serán testigos del nacimiento de su nueva criatura: Rocky.


King Kong, El día que la tierra se detuvo, Flash Gordon y La Novia de Frankenstein son sólo algunas de las películas de ciencia ficción referidas en la primera canción de The Rocky Horror Show. Se delimita, así, una de las dos instancias de que separarán al público del relato: primero se lo invita a sumergirse en el clima de una proyección de trasnoche en un cine de films clase B, y luego aparecerá el narrador de la historia. Esta doble distancia, más allá de generar suspenso, prefigura lo que veamos puede ser muy disparatado, y se convierte en la puerta de entrada a un espectáculo que entretiene de principio a fin. Transitar correctamente lo bizarro es una ardua tarea, porque el desborde puede resultar carente de significado o desprolijo. En su debut comercial, el director Andie Say se sumerge por entero en la particular lógica de la obra, ofreciendo diversión sin pausa y creando un universo entre macabro y atrayente.

lunes, 5 de mayo de 2014

Crítica-diálogo de "La Parka, el musical", de Diego Corán Oria, Federico Scarpelli y Jorge Soldera

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de La Parka, el musical
Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro Picadero).

Calificación: /10


 No me pregunten cómo hice, pero conseguí una entrevista con La Parka. Eso sí, me dijo que, para hablar de la obra, tenía que someterme a una edición especial del juego “La Opción”. Yo acepté responder sus 7 preguntas, y esta es la transcripción de lo que sucedió:

La Parka: Primera pregunta… ¿puede el secuaz de un personaje principal ganar peso propio?

Espectador Crítico de Musicales: Definitivamente. La composición de Facundo Rubiño como Gladiolo es lo más destacado de la obra. Su timing es perfecto, y su forma de decir el parlamento ya causa carcajadas, independientemente de la comicidad del texto. Además, supo darle a este engendro con tonada cordobesa (lo digo por Gladiolo, no por Facundo) una voz distintiva, con inflexiones en el tono, una sonrisa perversa, una postura encorvada, una forma particular de caminar (con el pie derecho doblado hacia afuera siendo arrastrado por el escenario), una mirada excitada y una personalidad entrañable. Para un actor, es invaluable poder crear un personaje con trazos tan firmes porque así es más difícil abandonarlo. Gladiolo interactúa con los demás con mucha naturalidad, aún en un entrono inverosímil.
El Ahorkado: ¡Correcto!



L.P.: Espero que Gladiolo no te haya soplado la respuesta anterior. En fin, ¿es posible que una obra que se estrenó hace 8 años siga renovando su libro?
E.C.M.: Por supuesto, y La Parka no es una excepción. De hecho, recordemos que la versión de 2011 (Teatro Tabarís) rompió con los esquemas al incorporar en la obra, alternativamente, a los protagonistas de los musicales Chicago, La Bella y la Bestia, Drácula y RENT. Incluso, se hizo una función “vale todo”, donde el público elegía qué sucedería. En cuanto a la versión actualmente en cartel, si bien mantiene la esencia de la historia, ha actualizado e intercambiado muchos de los chistes. Es así como se hace referencia, por ejemplo, a Violetta como embajadora cultural, a políticos como Macri, al programa 6-7-8, a los Wachiturros, a la inseguridad como ““sensación””, a Breaking Bad y a la muerte de Ricardo Fort, entre otras ocurrencias que tienen que ver con nuestra actualidad cultural. En fin, el espectáculo es muy divertido, y no pasan 30 segundos sin que haya un gag. Además, Rubiño y Roberto Peloni pasean frecuentemente por la frontera entre el guión y la improvisación, y gracias a haber transitado tanto sus personajes nunca quedan descolocados. Esto también se debe al buen trabajo del director Diego Corán Oria, que les permite que jueguen tranquilos y garantiza que el público nunca se aburra de La Parka, aunque la haya visto en sus 7 temporadas. A propósito, el guión original (2005) es de Corán Oria y Federico Sacarpelli.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Se ve que estuviste googleando. Tercera pregunta… ¿La Parka se restringe al escenario del teatro?
E.C.M.: Los integrantes de Random Creativos tratan de que no sea así. Al margen de su actividad en las redes sociales, que resulta irrelevante para esta reseña, entrar al Picadero los miércoles a la noche es una experiencia interesante. Hay unas chicas que sostienen tablets y se acercan para que participes de un juego de preguntas y respuestas alusivas a la obra (como llegué entre los primeros, pude entrar en el top 10 de ganadores, pero puede que me hayan destronado) y un puesto con un variado merchandising (CDs, DVDs, remeras, fundas para almohadas). A un costado del hall, se proyectan tramos de la versión 2011 y un video donde Corán Oria explica la experiencia personal que lo llevó a crear La Parka. En el otro costado, se puede ver una calavera con colores psicodélicos. De fondo, se escucha la versión instrumental de la canción principal de la obra. Toda esta ambientación garantiza que el mundo de La Parka se expanda e involucre al espectador.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: La Parka está presente en todos lados; no te olvides. ¿Qué hace que La Parka sea visualmente cautivante?

E.C.M.: La vistosa escenografía y dirección de arte de Tadeo Jones, relacionada con lo kitsch. La construcción del mundo de los muertos en base a una paleta de colores fluorescentes es apropiada para el estilo de relato. Además, definir una estética ayuda a cualquier espectáculo a crear un mundo con leyes propias, y la de La Parka cautiva. Tengo una anécdota para ilustrar la importancia que Jones le da a este aspecto: antes de la primera función, agarró la calavera que mencioné anteriormente (que está en el hall) y se la entregó a una mujer, diciéndole “Llevala arriba y deciles que la tuneen; está muy aburrida y no quiero que arruine la estética”. En la función de prensa, donde la calavera ya estaba “tuneada”, Jones estuvo pintando un cuadro con aerosol afuera del teatro, como se ve en la foto. Al margen, es interesante apreciar cómo la estética del espectáculo fue mutando a través de los años.
Por cierto, la iluminación de Juan García resalta la vibrante escenografía y adquiere más autonomía en los cuadros musicales (por ejemplo, le da un tinte rojo a uno que interpreta la Parka, es decir, usted).
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Hablando de cuadros musicales, ¿es adecuada la música de Jorge Soldera?
E.C.M.: Sí, porque se ajusta al registro cómico de las letras de Corán Oria, y de la obra en general. Agustina “Seku” Faillace encuentra en las canciones un espacio para la intervención del ensamble (Giuli Tagliamonte, Jair Almar, Debi Heppner y Matías Prieto Peccia), y los hace recorrer el escenario de tal forma que nos muestra que los muertos sólo quieren divertirse. Si bien los bailarines son pocos, la obra no necesita más para sostenerse. La alegría probablemente provenga de la necesidad de Corán Oria de canalizar lo que había vivido de una forma positiva (si; todos los personajes están trastornados, pero parecen felices).
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: No me gustó mucho lo de 'trastornados'. Cuidado con lo que decís ahora: ¿cómo se desenvuelven las nuevas incorporaciones en el elenco?

E.C.M.: En general, se los ve bastante cómodos, pero obviamente no tan metidos en los personajes y en el timing como Peloni y Rubiño. Joe Moskito Seitun, como El Ahorkado, es el que mejor se inserta dentro del delirio (tal vez, por la naturaleza de su personaje). Florencia Capiello es una Guadalupe sugerente y Pablo Martínez reafirma su creciente popularidad al recibir el apoyo de un sector considerable de la platea. Para crecer artísticamente, debe seguir eligiendo proyectos que presenten algún desafío, como este (que tiene un público fiel) y Borracho. Probablemente su presencia contribuya a que gente nueva se acerque a La Parka.
Con el correr de las funciones, espero que se ajuste mejor el sonido a las capacidades vocales de cada artista (que son distintas entre sí), para que los espectadores puedan escuchar la letra en forma más clara.
E.A.: ¡Correcto!

L.P.: Última pregunta. Acá se juega todo. ¿No va a decir nada acerca de mí?
E.C.M.: Sí, claro. Estaba esperando a que me lo preguntara. Usted, interpretado por Roberto Peloni, logró trascender los clichés y lograr un personaje gracioso y extravagante, que puede romper sutilmente la “cuarta pared”, pero que no pierde el misterio y el respeto que implica su rol en el mundo. Lo que le quiero decir es que, por más simpático que pueda parecer, el tiempo máximo que me quedaría cerca de usted es la hora y media que dura la obra.

L.P.: ¡Incorrecto! ¡A todo el mundo le gustaría estar conmigo para siempre! Como respondiste mal, vas a ser trasladado a La Nada.
E.C.M.: Pero no puedo ir a La Nada. Tengo que publicar esta crítica y muchas más, tengo que seguir con todas las otras cosas que hago en mi vida, tengo que…
L.P.: ¡Un trato es un trato! Ya me di cuenta de que eras un insolente cuando te burlaste de la inflación. ¡Te digo que es una sensación!
E.C.M.: ¡Pero se siente muy real! De todas formas, yo no hice ningún trato. Sólo quería escribir sobre la obra para que la gente la fuera a ver.
L.P.: ¿Vos arreglaste esto con Gladiolo?
E.C.M.: Exacto. Y con la gente de PULPO PR.
L.P.: ¿Y aparecería mi foto en la crítica?
E.C.M.: Por supuesto.
L.P.: Ok. Voy a buscar la pistola.


Más información:
Dirección: Diego Corán Oria
Teatro: Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857)
Funciones: miércoles a las 20:30 hs.
Precio de las entradas: $150
Duración: 1 hora y 30 minutos
Prensa y difusión: PULPO PR

facebook.com/laparkaelmusical
facebook.com/randomcreativos
Twitter: @randomcreativos

martes, 8 de abril de 2014

Crítica de "El Cabaret de los Hombres Perdidos", de Christian Siméon y Patrick Laviosa

 Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de El Cabaret de los Hombres Perdidos
Título original: Le Cabaret des Hommes Perdus

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2012 – 2013 – 2014 (Teatro-Bar Molière).

Calificación: /10 
 

¿De qué se trata?: En Francia, Dicky se encuentra desprotegido y lastimado. Su mayor aspiración es ser un cantante reconocido. Tras encontrar asilo en un peculiar bar en la zona roja gay, el Destino en persona se hará cargo de su vida y lo impulsará a seguir un camino distinto del que él había pensado. Las (estrafalarias) personas con las que se encuentre lo modificarán de una manera especial. Esta obra trata como grandes temas la fama y la homosexualidad.

El punto fuerte de la obra: el libro de Christian Simeón.

Fui a ver la obra con uno de mis tíos, que es chef. Al finalizar, me dijo “Vos me trajiste a ver una obra francesa, y ahora yo quiero que conozcas la cocina francesa”. Fuimos, entonces, a un restaurant francés que queda a unas pocas cuadras de distancia la sala. Al entrar, un mozo nos alcanzó unas copitas con una bebida de un color rosa muy curioso, con burbujas pequeñas. Agradecí el ofrecimiento, pero dije que no quería. El monsieur me la dio igual. A mí no me atraen las bebidas alcohólicas, y no tomo ni una cerveza, pero me llamó la atención el aspecto de ese trago. Mi tío me explicó que se llamaba kir royal, y que es muy común en Francia. Me dije que, por lo menos a título anecdótico, tenía que dar un sorbo. Resulta que ese rosa centellante que parecía suave en realidad tenía cierta fuerza oculta. Esa minúscula cantidad bastó para experimentar cómo un ardor me recorría la garganta y se apoderaba de ella con burbujeante prepotencia. Para alguien como yo, no habituado a tomar bebidas de estilo, esto resulta una sensación súbita e inesperada. ¿A dónde quiero llegar? A que El Cabaret de los Hombres Perdidos es un kir royal.

Quiero adelantar que, al ser esta la tercera temporada, hablaré con un poco más de libertad acerca de algunos aspectos de la trama (como hice con Casi Normales), pero no voy a explicitar detalles cruciales.
Dicho esto, el espacio del Cabaret de los Hombres Perdidos funciona como una iniciación brusca para el personaje de Dicky (Esteban Masturini). Por eso lo comparo con el kir royal. Cuando él llega por primera vez, lo concibe como un lugar deslumbrante y promisorio (es su refugio). Principalmente, porque cree saber qué es lo mejor para él y que allí puede encontrar la forma de empezar a cumplir su sueño. No obstante, se topa con el personaje del Destino (Omar Calicchio), que tiene preparado algo distinto para él. Una vez que acepta su carta de recomendación, una fuerza imparable se irá apoderando de él y moldeando su futuro de forma irreversible. Mejor dicho, dos fuerzas: una está marcada por el Pasionómetro (ubicado a la izquierda del escenario) y la otra configura la identidad que no había podido asumir. El Destino lo aclara: será un viaje rápido, como aquella vertiginosa sensación que causa el kir royal a una garganta que nunca había recorrido. Por supuesto, todo cambio violento tiene sus consecuencias. Cuando se pasan a toda velocidad las hojas de un libro, uno llega al final sin haber tenido demasiada consciencia de qué fue lo que sucedió entremedio.
Pero a nosotros, los espectadores, el texto refexivo y simbólico de Christian Siméon nos deja un abanico de situaciones más que pintorescas y, en cierta medida, parece querer iniciarnos junto con Dicky en algunas cuestiones que podemos desconocer, a la vez que nos deja pensando. El público también quedará atrapado en el Cabaret, los personajes nos lo advierten más de una vez.
Siméon (también letrista) presenta escenas desopilantes y gags que albergan un costado sombrío, manejando contrastes permanentes. [Me hubiera gustado estar en la conferencia de prensa que tanto él como Patrick Laviosa dieron en Bs. As. y escuchar su visión, pero un compromiso anterior me impidió asistir.] La traducción de Pablo Rey (libro) y Roberto Peloni (letras) logró ser fiel a su ironía y contiene algunos juegos de palabras.

Lía Jelín pergenió un planteo actoral entre surrealista y expresionista, que dialoga frenéticamente con el absurdo y el patetismo, a tal punto que dejan de diferenciarse y lo que sucede en escena se vuelve una desconcertante celebración en medio del dolor. El vestuario de René Diviú y Omar Calicchio (que posibilita la multiplicidad de personajes a partir de cuatro actores), la escenografía de Diviú y la iluminación de Gonzalo Códova captaron ese ambiente híbrido e indeciso. La realización escenográfica del auto llama la atención en seguida.

La música de Patrick Laviosa es tan bipolar como el resto de la propuesta y transita distintos géneros, como el vodevil a varias voces (bien coreografiado por Seku Faillace) o solos más tradicionales, expresivos y melancólicos (pero no sin sus contrastes internos). La alternancia funciona bien para matizar la historia y darle ambigüedad.
Vale destacar que la sala cuenta con muy buen sonido.

La selección del elenco fue el factor determinante para que la obra funcionara (fue reconocida con el Premio Hugo de Oro a lo mejor de 2012-2013)… y para que siga funcionando en 2014. Capaces tanto de hacer reír como de afectar al público, los cuatro artistas cambian de registro y de personajes con convicción.
A Omar Calicchio (Destino) uno le cree todo lo que actúa o canta, en cualquier obra que esté. Es el protagonista de un número muy entretenido. Diego Mariani (tatuador) aporta la mejor interpretación vocal de la noche con su solo, porque cuando canta uno puede percibir los sentimientos de su personaje luchando por salir. Esteban Masturini (Dicky) consigue mostrarse desconsolado
y perdido y canta la melodía más destacada de la partitura de Laviosa, con una fuerte carga emotiva. Roberto Peloni (la transexual Lullaby) es quien debe teñir de alegría algunos momentos más oscuros.
En la función que presencié, el talentoso Gaby Goldman estaba sentado al teclado, manteniéndose en un rígido personaje con los brazos tatuados. Sin embargo, en el resto de las funciones, el músico será Fernando Albinarrate.

Una reflexión interesante que nos deja la obra (si no la vieron, recomiendo que se salteen estos dos párrafos) es que hay dos vías para lo que se podría llamar la paradoja de la “soledad acompañada”: la que involucra el contacto íntimo con tantas personas que ya no se pueden individualizar y pasan a ser parte del montón (un tatuaje más) y la que garantiza tal nivel de seguridad y certezas que todo se vuelve estático y aburrido.
Frente a los otros musicales con temática gay actualmente en cartel (… y un dia Nico se fue y Priscilla, la reina del desierto), El Cabaret... es el que se enfrenta con una realidad más escabrosa: la homosexualidad no se elige, y uno no puede evadir ese Destino. No hay escape del Cabaret, en el que uno se termina mimetizando, al punto en el que sólo puede respirar entre su humo y sólo puede ver en sus penumbras. La imposibilidad de torcer el destino puede suscitar angustia y desesperación. Mirándolo desde mi óptica heterosexual, me parece un texto muy valiente, que también resalta la importancia de vivir el hoy.

En cuanto a la metáfora de los tatuajes a la que apela la obra, pensemos en lo que pasa con quienes graban en su piel un nombre que luego quieren olvidar. Un método muy difundido es taparlo con otro tatuaje. Pero, ¿y si uno tampoco quiere ver más ese tatuaje? Pide que le hagan otro que se lo cubra. ¿Y si luego, por algún motivo, no puede soportar verlo y quiere otro encima? Es un círculo vicioso, que aguanta mientras lo soporte el cuerpo.

Otro de los grandes temas de la obra es la fama a cualquier precio. No revelaré nada acerca de esto, salvo que el final está muy bien resuelto desde la puesta y se conecta con esta cuestión.
 
En resumen: Un musical entre surrealista y expresionista que desdibuja los límites entre el absurdo y el patetismo. Con divertidos gags, un texto reflexivo y simbólico y grandes interpretaciones, lleva al espectador a un vertiginoso viaje de iniciación, exponiéndolo al humo y la penumbra.


Más información:
Dirección: Lía Jelín
Teatro: Molière (Balcarce 682) – Tel.: 4343-0777
Duración: 1 hora y 45 minutos
Funciones: martes a las 20:30 hs.
Precio de las entradas: $200

Fotos: Alejandro Palacios y Sofía Peralta

facebook.com/elcabaretdeloshombresperdidos