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lunes, 24 de febrero de 2014

ESPECIAL: El reestreno de "The Manhattan Club", de Alicia Orlando + exhibidor

Categoría: OBRA MUSICAL

ESPECIAL: El reestreno de The Manhattan Club + exhibidor

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Teatro del Viejo Mercado).

El sábado pasado fui a ver nuevamente el musical The Manhattan Club (cuya crítica publiqué el año pasado), en su nuevo espacio: el Teatro del Viejo Mercado. Antes había estado en el Centro Cultural Borges. La nueva sala es más parecida al ámbito de club de jazz en el que transcurre la obra, dado que los espectadores se sientan alrededor de mesas, y pueden disfrutar del espectáculo mientras comen o toman algo.
Con seis intérpretes en escena y cuatro músicos tocando el piano, el contrabajo, el saxo y la batería, este espectáculo sigue funcionando como un buen recital de varios de los éxitos del gigante George Gershwin. Un paréntesis: muy atinada la referencia a la impresionante “Rhapsody in blue” cuando se nombra a Gershwin.
Esas canciones inmortales suenan bien gracias a la precisión de la banda de jazz. Los actores, por su parte, se acoplan con visible felicidad a ese ritmo, y sus voces se potencian cuando están juntas (especialmente las masculinas, en cuadros como Swanee). El sonido del teatro me sorprendió en el buen sentido.
“I got rhythm” sigue siendo el mejor número, y es una canción que siempre me hace sentir un poco más feliz, independientemente de quién la cante. Yo creo que una filmación de ese momento vende la obra por sí sola.
En esta versión, las escenas que antes se proyectaban se representan en vivo.
Ya lo he comentado en el caso de otras obras, pero emprendimientos de autogestión como este no dejan de maravillarme, por la forma en que quienes están involucrados defienden el proyecto y dejan todo por él. No buscan un alto rédito económico; buscan hacer la función como un fin en sí mismo. Por supuesto, prefieren que la sala esté llena, pero le ponen ganas aunque esto a veces no pase.
Es probable que veamos resurgir a The Manhattan Club en unos meses, dada la tenacidad del grupo que lleva adelante el proyecto. Es más, se parecen mucho a sus personajes en la obra.
Le agradezco a Omar Tubio y a Alicia Orlando por contactarme e invitarme.
Como me gusta hacer con algunas de las obras, les dejo un pequeño homenaje: un exhibidor inspirado en el espectáculo. Verán fotos donde el exhibidor está vacío y otras donde se colocó en él el programa de The Manhattan Club, para mostrar cómo se usa.



Más información:
Dirección general, guión y coreografía: Alicia Orlando
Dirección musical y arreglos: Ricardo Pereyra
Duración: 1 hora y 15 minutos
Lugar: Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177, en frente al shopping Abasto) // www.teatrodelviejomercado.com // 2055-8500
Elenco (en orden alfabético): Claudio Barneix, Carlos del Pino, Daniela Losada, Alicia Orlando, Valeria Robles y Omar Tubio
Banda: Ricardo Pereyra (piano), Mariano Tito (contrabajo), Pablo Fortuna / Hernán Galeano (saxo) y Federico Orlando (batería)

Funciones: por el momento, ya terminó esta breve temporada, pero no se descarta que regrese

sábado, 18 de enero de 2014

Crítica de "BULeBU in concert", de Diego Reinhold

Categoría: MUSIC HALL

Crítica de BULeBU in concert

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Sala Siranush) - 2015 (Teatro Bar de Villa Carlos Paz)

Calificación: 8.5 /10 


¿De qué se trata?: Un music hall humorístico con Diego Reinhold, Sebastián Codega, Déborah Turza y una banda de jazz, enmarcado en una transmisión radial ficticia a la que el público asiste, con reminiscencias de los años 50 y 60.

El punto fuerte de la obra: el guión de Diego Reinhold, Alejandro Zucchi, Sebastián Codega, Ivanna Rossi y Diego Betancor.
Como se puede notar, BULeBU in concert es el resultado de un trabajo en equipo. Si bien la idea inicial fue de Reinhold, él permitió que tanto los artistas que lo iban a acompañar como su stage manager y un colaborador creativo aportaran su visión... y no se equivocó, porque el resultado es más que favorable.
Aunque la dramaturgia fue confeccionada a varias manos, BULeBU in concert es un espectáculo perfectamente fluido e integrado, a pesar de desarrollarse en cuadros, como buen music hall. Esto se logra porque sigue una misma línea de humor blanco, que se aleja resueltamente de lo chabacano para brindar un entretenimiento franco, que puede ser disfrutado por tipos muy distintos de público (como pude observar en una Sala Siranush casi repleta). Proliferan los juegos de palabras ocurrentes, algo a lo que Reinhold ya nos tiene acostumbrados.
Hay varias escenas desopilantes. Por ejemplo, la del radioteatro “Historias del Corazón”, el monólogo de Reinhold utilizando apellidos de políticos para reemplazar palabras y la de “Alarm Parker” (lo escribo en código porque no conviene adelantarla).
Durante la función, Reinhold califica a su obra como “sofisticada”, y me parece un adjetivo adecuado. Sobre todo, si uno tiene en cuenta que, más allá de ser un espectáculo, BULeBU es una experiencia. Implica sumergirse en un ambiente especial, puesto que se propone rememorar una transmisión de radio (con interrupciones para publicidades y noticias). A la vez, permite recrear por momentos un club de jazz de las décadas de los 50 y 60. Todo esto, enmarcado en un lugar tan asombroso como la Sala Siranush (también detenida en el tiempo).

La dirección de arte y escenografía de Alejandro Goldstein y el diseño de video Lautaro Azcuy logran instalar una estética depurada. Tanto el diseño de luces de Reinhold y Zucchi como el vestuario (de la misma dupla más Héctor Ferreira) se mantienen en sintonía con esa propuesta. Incluso, hay un cuadro con pelucas de latex, con una estética más kitsch (que tiene un pasaje con un breve homenaje al "Club del Clan").
Hay números muy creativos. Me gustaría señalar dos que utilizan tecnología de períodos distintos: el del juego con las proyecciones/mapping para mostrar la historia de un pez y el del Theremín (un instrumento electrónico extraño, con una antena, inventado en 1919; en este video se puede ver a su creador tocándolo). En este último, Reinhold interpreta “Over the rainbow”, de El Mago de Oz.
Lautaro Azcuy fue también el encargado del citado mapping. En “La gata bajo la lluvia”, aporta nuevamente atractivo visual.
Por cierto, si bien lo que más se destaca del show es el humor, hay cuadros donde sobresale el desempeño vocal (algo esperable, dada la preparación integral de los intérpretes). En ese sentido, y sin lugar a dudas, las intervenciones de Déborah Turza son las más impactantes, sobre todo durante sus solos “Perdere l’amore” y “La gata bajo la lluvia”.


La confianza de Reinhold en el escenario, su gracia para dirigirse a la platea y su timing para llevar adelante un monólogo lo convierten en el anfitrión adecuado.
Por su parte, Sebastián Codega, que completa el trío de artistas, es carismático y un buen bailarín.

La interacción con el público se vuelve central para la obra. Fue acertada la idea de usar la pantalla de video para fomentar la respuesta de los espectadores, pidiéndoles, por ejemplo, “Aplausos”, como en un antiguo estudio de radio. Un momento muy divertido, que tiene que ver con esto, es el de “Esclerosis múltiple”. Además, quienes posean celulares con acceso a Twitter tienen la posibilidad de twittear durante la función, utilizando el hashtag #BULEBU. Algunos mensajes son leídos en pleno show.

Claramente, BULeBU no se podría haber hecho sin su impresionante banda de jazz/swing, que brinda el irremplazable placer de escuchar música agradable en vivo. Más allá del jazz, los músicos demuestran poder encarar canciones tan distintas como la cortina musical de “Almorzando con Mirtha Legrand”, “La Marcha de San Lorenzo”, “Aurora” (versión jazz), “Monta mi caballito”, “Despeinada” (de Palito Ortega) e “Il Ballo Del Mattone” (de Rita Pavone), por nombrar algunas. La dirección musical es de Nicolas Sorin.
Las coreografías son de Reinhold, Zucchi y Codega, y se ajustan al período que se retrata. El mejor número coreográfico es el de tap.

En resumen: Plagado de gags ocurrentes y juegos de palabras, este music hall es un gran entretenimiento para todo público. Sostenidos por una puesta sofisticada y una buena cuota de originalidad, Reinhold, Codega, Turza y una banda de jazz/swing convierten la salida al teatro en una experiencia especial. Una placentera combinación de humor y buena música.


Nota: La Sala Siranush brinda un servicio de cena, que es opcional (obviamente, no está incluido en el precio de la entrada).

Más información:
Dirección músical: Nicolas Sorin
Producción general: Diego Reinhold
Arreglos vocales: Gaby Goldman
Músicos: Mariano Gianni (piano), Milton Alonso (bajo), Mariano Sáenz Tejeira (batería), Leonardo Paganini (saxo tenor), Pablo Puntoriero (saxo alto y clarinete), Juan Suárez Smink (trompeta) y Nathan Lane (trombón).
Realización escenográfica: Carlos Junco
Peinados: Daniel Veiga
Jefe técnico: Ariel Pérez
Diseño de sonido: Mariano Luna
Fotografía: Alejandra Viviana Aranda
Prensa: Duche-Zarate (www.duchezarate.com.ar)

Teatro: Sala Siranush (Armenia 1353). Verano 2015: Teatro Bar (Gral. Paz 27, Villa Carlos Paz) - Teléfono: (03541) 42-2897. Elenco: Diego Reinhold, Déborah Turza y Federico Salles
Duración: 1 hora 25 minutos
Funciones: viernes a las 22 hs. (2013) Verano 2015: martes a domingos 22:30 hs. (sábado doble función: 22:30 y 00:15 hs.)
Entradas: $120 y $150. (2013)
Promociones: 2x1 con Club La Nación PREMIUM (límite de 20 cupos); descuento de Banco Supervielle (ver página web de Ticketek)
Informes y reservas: 4899-4101 / reservas@salasiranush.com.ar

O por Ticketek: 5237-7200 / http://www.ticketek.com.ar/newsite/bulebu

NOTA (2014): Ahora los sábados a las 20 hs. Entradas: $160 y $180.

Para cerrar la nota, decidí sacar una foto que siguiera el estilo de la obra, con algunos discos de vinilo y las figuras de los protagonistas asomando de uno de ellos. Abajo a la izquierda, se puede ver el programa de mano. A la derecha, una lapicera inspirada en BULeBU que improvisé.

miércoles, 17 de julio de 2013

Crítica de "The Manhattan Club", de Alicia Orlando, con música de George Gershwin y letras de Ira Gershwin

Crítica de The Manhattan Club

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Centro Cultural Borges – Gira Nacional) - 2014 (Teatro del Viejo Mercado).

Calificación: 5.5/10

NOTA: ¡SE REESTRENA EN 2014!, CON ALGUNOS CAMBIOS EN LA OBRA. HABRÁ FUNCIONES LOS SÁBADOS A LAS 21 HS. (A PARTIR DEL 15 DE FEBRERO), EN EL TEATRO DEL VIEJO MERCADO.


¿De qué se trata?: Ocho artistas del Manhtattan Club (un club de jazz de Nueva York, en los años ‘30), apasionados por la música, ven su vida desmoronarse cuando el lugar donde interpretaban canciones de Gershwin debe cerrar. Van tomando caminos separados (aunque algunos permanecen juntos), y el grupo se disuelve. A través de flashbacks, volvemos a los momentos de gloria del club. Sin embargo, unos años después, los amigos se reunirán para tratar de que el Manhattan Club recupere su magia.

El punto fuerte de la obra: las magistrales melodías del gran George Gershwin, junto con las divertidas e inteligentes letras de su hermano Ira.
Si leyeron la crítica de Vale Todo, ya saben que me gusta la música de Gershwin, que es un representante indiscutido del jazz de los años ‘30. Es una pena que este espectáculo haya durado tan poco en cartel y que haya tenido poca afluencia de público, porque la idea de encontrarse con canciones tan especiales en su idioma original era brillante, sobre todo por la posibilidad de redescubrir algunas piezas que no son frecuentemente escuchadas hoy en día. Sin embargo, el año pasado, y nada menos que en Broadway, Nice Work If You Can Get It, con canciones de Gershwin, tampoco fue un éxito.
Que elija las canciones como lo más destacado puede resultar una contradicción con lo que escribí en la crítica de Más de cien mentiras (que no quería elegir como lo mejor de la obra a algo que preexistía a su creación). No obstante, en ese caso, la historia era sólida, algo que no sucede en The Manhattan Club. Esta ya ha sido contada varias veces (con variantes, por supuesto), en la televisión, el cine y el teatro, pero el problema está en que no se le da un desarrollo interesante.


El libro es endeble, y no está mal que así sea, si lo que se quiere hacer es que el foco esté en las canciones, y el trasfondo sea una mera anécdota. De todas formas, ayuda a crear un mundo ingenuo, ideal para la música de Gershwin. De hecho, por momentos (como cuando reflexionan sobre amor), los personajes se comportan como chicos de séptimo grado, y hay diálogos y conductas bastante estereotipadas. Pero lo importante es claramente el sentimiento de nostalgia, que se logra en varias escenas. Uno llega a empatizar con los personajes, pero no siempre. Me gustó la inclusión de Gershwin en la trama con una sombra.
Se intentó que algunas canciones (aunque no muchas) tuvieran que ver con los sentimientos de los personajes (además de ser sólo representadas en el club o en un ensayo).



En cuanto a los números musicales, muchos van a lo seguro, tanto desde lo estrictamente musical como desde lo interpretativo. Esto no quiere decir que me hubiera gustado que las canciones tuvieran arreglos notorios (parte de la magia de este espectáculo está en mantener un espíritu anacrónico), pero sí una vuelta de tuerca, apoyándose en una base tan consistente como la de Gershwin. Me hubiera gustado un poco más de búsqueda interpretativa. El elenco es homogéneo, y canta en forma muy correcta (algunos tienen más facilidad para el inglés que otros, pero ese es otro tema), pero un poco más de riesgo hubiera transmitido más. Yo hubiera desestructurado un poco esta obra desde lo teatral. No modernizarla, sino profundizar en las posibilidades expresivas del canto y la música con la misma atmósfera retro. Incluso, jugar más con los coros o con el ritmo. Todo esto es una forma de escapar de la monotonía (que las canciones de Gershwin no tienen) y lograr matices.
Algunos números sí logran generar esas emociones distintas a las que me refiero, y presentan mayor creatividad.
Estos son, en orden, los cuadros que me parecieron mejor realizados:
1) “I got rythm” (realmente fascinante).
2) “S’Wonderful”.
3) “Swanee”.
4) “For you, for me, forever more”.
Igualmente, hay otros también muy meritorios.
De todas formas, hacer escribir una obra como esta es un muy buen intento para alguien que venía de hacer espectáculos de tango (con elementos teatrales, eso sí): Alicia Orlando, el motor de esta propuesta.



Además de haber estado a cargo del guión y la dirección, y de actuar en la obra, Alicia Orlando (de quien, nuevamente, destaco que haya tenido la idea de hacer este espectáculo) montó una coreografía imaginativa (dentro de las restricciones) que suma mucho, aunque no sea interpretada de la forma más pulida que se haya visto en el último tiempo por algunos miembros del elenco (porque, en este caso, no es necesario). Es importante para evocar los años ’30, y para que el relato sea más fluido.
Alicia Orlando y su partenaire Claudio Barneix vienen del mundo del tango profesional (un dato curioso que está en internet: ambos bailaron en la versión fílmica de Evita, que dirigió Alan Parker), y son grandes bailarines.
Es positivo que se hayan lanzado a reunir un elenco (bastante numeroso) sin figuras, porque muestra su confianza en el proyecto.
El vestuario de Bety Pertrot y Jorge Maselli también contribuye en forma correcta a situarnos en el tiempo.
La iluminación tiene momentos donde se destaca más y otros donde pasa desapercibida.
Los músicos (el cuarteto básico de jazz, compuesto por piano, contrabajo, batería y saxo) tienen un buen desempeño (sobre todo Ricardo Pereyra en el piano: resulta hipnótico ver sus dedos golpeando rápidamente las teclas al ritmo del jazz), si bien no está por encima de la media, y es sumamente valioso que se haya contratado una banda en vivo.
Resulta interesante el uso del recurso del video para contar cómo siguieron las vidas de los integrantes del club, aunque se torne un poco repetitivo. Claudio Barneix estuvo también a cargo de la simpática dirección de arte.

En resumen: Una muy buena idea (hacer un nuevo espectáculo con las excelentes canciones de Gershwin en inglés), con un guión endeble. En algunos cuadros, se explota correctamente el potencial de las melodías. El elenco es homogéneo. La coreografía suma. Es destacable que haya banda en vivo. El recurso de video es interesante.

Apoyo este proyecto, porque me parece que parte de una buena iniciativa. Espero que puedan reponerlo (después de tan poca permanencia en el Centro Cultural Borges), o hagan alguna gira (tengo entendido que está planeada), para que más gente disfrute de las inolvidables canciones de Gershwin. Además, porque se apostó a desarrollar un obra nacional (con aciertos y desaciertos), en vez de quedarse con el formato de concierto.
Por eso, no quiero que se malinterprete la nota que le puse (no deja de ser una buena nota). Es simplemente porque no está al nivel del resto de las obras criticadas, pero no porque no me haya gustado ni entretenido.
Si tienen la oportunidad y les gusta el mundo del jazz de los años ’30 y Gershwin, la recomiendo, y también para aquellos que quieran acercarse como curiosidad.

Como bonus track, le dejo un espectacular cuadro de la película Un Americano en París, con Gene Kelly, con una inolvidable versión de “I got rhythm”.


Fotos: https://es-es.facebook.com/pages/Alicia-Orlando-Claudio-Barneix/


Más información:
Dirección: Alicia Orlando.
Duración: 1 hora 15 minutos.

ESPECIFICACIONES 2014:
Lugar: Teatro del Viejo Mercado (Lavalle 3177)
Funciones: Sábado a las 21 hs.
Precio de las entradas: $100 ($80 las anticipadas)
RESERVAS AL 2055-8500
www.teatrodelviejomercado.com