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jueves, 28 de noviembre de 2013

"Cachafaz" y "Qué me has hecho, vida mía", con entrada GRATUITA

En el marco del Plan Nacional Igualdad Cultural (iniciativa del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y la Secretaría de Cultura), se decidió organizar el ciclo “Teatro de mi País”, que se llevará a cabo durante el mes de diciembre (aunque algunas obras ya se representaron este mes).
Las obras seleccionadas se presentarán con entrada gratuita, en distintos teatros de la ciudad de Buenos Aires. Se podrá retirar un máximo de 2 entradas por función, una hora antes de que comience. Entre los espectáculos, se encuentran un musical (Cachafaz) y una obra con música (Qué me has hecho, vida mía). Estas destacadas propuestas off ya se presentaron en la gran edición del FIBA de este año, que organizó con rotundo éxito el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
A continuación, una breve descripción de esas obras.

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 Categoría: OBRA MUSICAL

Cachafaz


 ¿De qué se trata?: Con todo el desparpajo de los versos de Copi, se recrea nuevamente la historia de Cachafaz y La Raulito, su pareja travesti. Ellos, en un miserable conventillo de Montevideo, desafían a la policía y recurren a una práctica truculenta para asegurarse a ellos mismos y a sus vecinos la comida de cada día.

Esta versión del clásico grotesco de Copi ganó 4 Premios Hugo en 2012 (incluyendo el premio al Mejor Musical Off).
Para mí, su mayor atractivo está en las impactantes interpretaciones de Emilio Bardi (Cachafaz) y Claudio Pazos (La Raulito), que dejan todo en el escenario, en un acto de entrega escénica digno de destacar.
Están acompañados por un ensamble de seis personas.

Más información:
Dirección: Tatiana Santana.
Dramaturgia: Copi.
Música: Rony Keselman.
Músicos: Joel Maiante, Pablo MartInez, Eugenio Sánchez.
Duración: 1 hora 5 minutos.


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Categoría: OBRA CON MÚSICA

Qué me has hecho, vida mía


Si bien no es estrictamente un musical, esta propuesta off cuenta con algunas canciones interpretadas en vivo, dado que emula los recursos del radioteatro. Con el reconocimiento de la crítica y del público, este espectáculo (estrenado el año pasado) ya tiene en su haber más de 100 funciones.

¿De qué se trata?: La vida de Fanny Navarro (estrella argentina de los años 50) y su agitada entrada en lo político, de la mano del peronismo, contada en primera persona. Se explora su esplendor y su ocaso. Mientra tanto, el público se ve inmerso en una atmósfera de radioteatro.

Dicen que la actuación de María Merlino es alucinante, y que canta con el estilo propio de la época. Está acompañada por efectos de sonido ejecutados en vivo por Joaquín Segade, reforzando el concepto de radioteatro.

Más información:
Dirección: Diego Lerman.
Dramaturgia: Marcelo Pitrola, María Merlino y Diego Lerman.
Canciones y arreglos: Rafael Varela.
Duración: 1 hora y 10 minutos.


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Cronograma completo del ciclo
(todas las fechas corresponden al mes de diciembre)

Miércoles 4:
“Gorostiza x 2”.  21 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.

Jueves 5:
“Gorostiza x 2”.  21 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.
“Cachafaz” 21 Hs. Ecunhi - Av. Del Libertador 8465.


Sábado 7:
“Blancos Oficios, seis historias de laburo” 16 Hs. Teatro Nacional Cervantes, sala T. Guevara - Libertad 815.
“Cachafaz” 21 Hs. Teatro Margarita Xirgu - Chacabuco 875 – 1069.
“El dolor de las hojas”.  21 Hs. Ecunhi  - Av. Del Libertador 8465.

Domingo 8:
“Cachafaz” 20 Hs. Teatro Margarita Xirgu - Chacabuco 875  – 1069.
“Qué me has hecho vida mía”. 20 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.

Miércoles 11:
“Qué me has hecho vida mía”.  21Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.

Jueves 12:
“Qué me has hecho vida mía”.  21 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.
“El amateur” 21 Hs. Ecunhi - Av. Del Libertador 8465.

Viernes 13:
“Diego y Ulises” 16 Hs. Museo Histórico Nacional - Defensa 1600.
“Quienay”  21 Hs. Ecunhi - Av. Del Libertador 8465.


Sábado14:
“Diego y Ulises” 16 Hs. Museo Histórico Nacional - Defensa 1600.
“Blancos Oficios, seis historias de laburo” 16 Hs. Teatro Nacional Cervantes, sala T. Guevara - Libertad 815.
“Diferencias en colores”  17 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.
“Qué me has hecho vida mía”. 21Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.
“Quienay”  21 Hs. Ecunhi - Av. Del Libertador 8465.


Domingo15:
“Diego y Ulises” 16 Hs. Museo Histórico Nacional - Defensa 1600.
“Diferencias en colores” 17 Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.
“Qué me has hecho vida mía” 20Hs. Teatro Castelao - Moreno 2176.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

"Let It Go", la canción principal de "Frozen", cantada por Idina Menzel


Ya sé que no es una obra de teatro y que tal vez no debería estar en este blog, pero varios críticos estadounidenses dicen que el nuevo musical animado de Disney, Frozen, tiene todo el espíritu de un espectáculo de Broadway, y que bien podría eventualmente llegar a las tablas.
Ayer fue la fecha de lanzamiento de la banda de sonido en Estados Unidos y, por lo que se pudo filtrar en la web, algunas de las canciones son brillantes. Están compuestas por el matrimonio Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez. Este último fue uno de los letristas y compositores de los aclamados e inteligentes musicales Avenue Q y The Book of Mormon (en ambos casos, su trabajo fue consagrado por el premio Tony).
La canción con la que Disney tiene planeado competir en los Oscar (seguramente será nominada) se llama "Let It Go". En la película, está interpretada por Idina Menzel, una figura de Broadway con una voz única, recordada por sus papeles en Rent y Wicked (el protagónico por el que ganó el Tony). Próximamente, encabezará el nuevo musical de Tom Kitt y Brian Yorkey (la dupla de Next to Normal o Casi Normales), If/Then.
Les quiero compartir, entonces, esta excelente canción (muy bien compuesta y adecuada para el momento que atraviesa el personaje), con toda la expresividad y potencia de Menzel.
Si son un poco infantiles como yo y, además de los musicales, les gustan las canciones de Disney, les va a encantar esta fusión.
Por cierto, podría ser una gran canción para una audición.
La película se estrena en Argentina el 2 de enero de 2014.

 Foto: www.hiddenmickeyguy.com


martes, 12 de noviembre de 2013

Crítica de "2012, ¿y si fueran tus últimos días?", de Carla Liguori, Javier Raffa y Agustín Konsol

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de 2012, ¿y si fueran tus últimos días?

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro “La Clac”).

Calificación: 9/10 

ATENCIÓN: QUEDAN LAS FUNCIONES DEL 24/11 Y EL 1/12



¿De qué se trata?: En el 2012, año en que las profecías mayas indicaban que iba a terminar el mundo, Vera cumple 30 años. Insatisfecha con su vida, tratará de encontrar la felicidad… antes de que sea demasiado tarde.

El punto fuerte de la obra: el desopilante libro de Carla Liguori y Javier Raffa.
El texto es gracioso, ácido e inteligente, fundamentalmente porque Liguori y Raffa delimitaron muy bien a sus personajes. Entonces, al saber perfectamente cómo se comportan, no necesitan recurrir al chiste fácil, sino que el humor brota de la interacción entre estos seres. Es más, cuando uno escribe una historia con personajes como estos, según mi visión, es difícil soltarlos, porque siempre hay algo más que se puede agregar, sin que desentone. Claro, siempre y cuando haya creatividad detrás, como en este caso.
Otro aspecto positivo del texto es que se nota que 2012, ¿y si fueran tus últimos días? es una obra argentina. Habla de muchos rasgos de nuestra idiosincrasia, y por eso los estereotipos nunca son forzados, y provocan más risas (hay una conexión directa con el espectador). Más allá de esto, también hay ocurrentes referencias a la cultura popular nacional.
Por esto, creo que el atractivo principal de la obra es que busca la constante complicidad de un público dispuesto a reírse de sí mismo, al verse reflejado en los personajes o algunas situaciones. Por ejemplo, y siguiendo como la idea de aceptación de uno mismo que propone la historia, yo me sentí identificado con el hecho de pedir que me llamen a mi celular en vez de llamar yo mismo, porque es frecuente que no tenga crédito. Pero, por otra parte, el texto apunta a que podamos reconocer aspectos de las personas que nos rodean, y poder decir internamente (como yo): “Mi mamá muchas veces se parece a Liliana” o “No estoy solo en eso de recibir llamados de operadores insistentes (y mensajes de texto con premios ilusorios de compañías de autos, al margen)”. Esto se logra gracias a la mirada atenta de la realidad contemporánea que tienen Liguori y Raffa, y su capacidad para traducirla en diálogos afilados y comentarios ingeniosos, como los que Vera (aunque algunos son políticamente incorrectos, uno no puede evitar pensar que tiene razón). A través de Vera, un personaje muy bien escrito, pueden jugar con la ironía y, al mismo tiempo, generar empatía.
Lo que nos proponen es encontrar el lado cómico a lo que podemos ver como negativo en nuestra vida. A todos nos ha pasado sentir que fracasamos y no sabemos cómo seguir o tenemos la autoestima baja o nos preguntamos, como indica el título, qué haríamos si supiéramos que nuestra vida está por terminar. Por eso, tiene mucho valor el mensaje que la obra quiere transmitir, frente a otras respuestas más vanas a la desesperanza, como ciertos libros de autoayuda (en el musical se parodia el fanatismo por El Secreto, que reconozco haber hojeado un poco, por curiosidad).
Las letras, del mismo dúo creativo, son originales y graciosas (hay, por ejemplo, una canción sobre Freud, otra sobre refranes y otra sobre las malas palabras).

La inteligente dirección de Liguori demuestra su conocimiento del teatro off. Destaco, sobre todo, la dosificación del recurso de romper la “cuarta pared” para hablarle al público y la idea del pizarrón. Encargada también de la escenografía, tuvo inventiva para crear espacios con pocos recursos, y es interesante ver cómo quiso definir una estética con tonos azulados (acompañada por el vestuario, también de Liguori, y las luces).

En lo interpretativo, Liguori (como Vera) brinda una actuación magnífica, y muy divertida, en la que se apoya toda la obra. También es una sorprendente cantante, como se percibe en el número “Perdida”, con una melodía lindísima (la música es de ella misma y de Agustín Konsol). No pasa desapercibido su breve tributo al Aria de la Reina de la Noche.
Es difícil componer para una comedia, pero la música de 2012…no desentona, sino que suma humor. Liguori y Konsol compusieron un musical hecho y derecho, porque la música es teatral, y acompaña el tono de la obra. Por esto, las melodías se ajustan a los personajes.
En ese sentido, pienso que el número musical más logrado es de Pato Chaneton (Liliana, la madre de Vera), con una composición actoral genial.

Liguori reunió a un muy buen elenco, con actores que ponen mucha dedicación y se manejan bien con el humor.
Me gustaría resaltar los trabajos de Facundo Velez (como Dante, el amante de los refranes) y Sabrina Artaza (como Solange, la amiga de Vera). Velez le imprime a Dante una voz nasal, y es capaz de seguir colocando el aire en ese sector mientras canta (por cierto, brinda un homenaje simpático y ocurrente a la comedia musical y nombra, por ejemplo, el belt). Artaza, por su parte, se destaca en lo interpretativo, con un personaje tan disparatado como entrañable.

El elenco se completa con Carlos Miceli (como el psicoanalista), Fernando Devito (Ernesto Plagas, un profeta de esta era), Javier Belay (Pedro, de quien Vera está enamorada) y Belén Caccia (Constanza, una operadora de Telefónica). Todos ellos aprovechan sus intervenciones para arrancar risas y se mueven cómodos en lo musical.

La presencia de Agustín Konsol en el teclado, en vivo, suma mucho. El músico toca con pasión, ritmo y técnica. Se nota que tiene mucha intuición para lo musical y que sabe darle expresividad a las melodías, tomando decisiones de muy buen gusto. Además, junto con José Luis Marinelli, armó los arreglos corales.

Desde mi punto de vista, el humo es innecesario, y encarece la producción. Pero, si no molesta a los intérpretes para cantar, no resta.

Dato de color: en el baño de hombres del teatro “La Clac” hay un póster de El Fantasma de la Ópera.

En resumen: Un excelente e ingenioso texto de Carla Liguori y Javier Raffa y la descollante interpretación de Liguori son los dos pilares de esta entretenida propuesta, que logra generar interés inmediato en el espectador. A través del humor y la ironía, permite que el público se ría de su propia vida, reflejada en los personajes. Es notable la dedicación de todo el elenco. Se destacan el brillante el trabajo de Agustín Konsol en el teclado, las actuaciones de Facundo Velez y Sabrina Artaza y el número musical de Pato Chaneton.

Aunque, como diría Vera, “¡Qué me importa! ¿Quién carajo se creen que son los críticos para opinar de obras que no hacen? Son unos fracasados, cuyo único mérito es ser parte de un grupo de pelotudos que no se miran a sí mismos, y pretenden corregir a los demás. ¿Por qué no se suben esos infelices al escenario? Seguro que los hijos de puta saben que son una mierda y, para contrarrestarlo, se descargan con los demás, y les chupa un huevo su esfuerzo”.

Más información:
Dirección: Carla Liguori.
Teatro: La Clac (Avenida de Mayo 1156). Para que lo encuentren más fácilmente, aclaro que se ingresa a través de un bar.
Funciones: domingos a las 20:33 hs.
Duración: 2 horas.
Entradas: $100 (consultar Facebook o el mail de la productora para 2x1).
Dirección de actores: Fernando Devito.
Dirección vocal: José Luis Marinelli.
Maquillaje y rulos: Sofía Nuñez.
Asistente generalísimo: Santiago Tezza.
Producción general: De Eso Se Trata Creaciones Artísticas.
Reservas: deesosetratacreaciones@gmail.com y a través del Facebook de la productora.

https://www.facebook.com/deesosetrata.creacionesartisticas

Fotos: Fuentes 2 Fernandez.

domingo, 27 de octubre de 2013

Crítica de "Delirio Gaucho, canciones del interior", de Alejandra Radano y Fabián Luca, con un "ramillete de melodías olvidadas"

Categoría: CONCIERTO

Crítica de Delirio Gaucho, canciones del interior

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (El Picadero).

Calificación: 8.5/10 

ATENCIÓN: LUNES 28/10, A LAS 21 HS., ¡ÚLTIMA FUNCIÓN!


¿De qué se trata?: Un conjunto de canciones “olvidadas”, de la mano de delirantes interpretaciones de Alejandra Radano, con fuerte impronta teatral e imaginativos pasajes de texto para acompañarlas.

El punto fuerte de la obra: la locura de Alejandra Radano (en el mejor sentido).
Ya desde el título, nos plantean la idea de “Delirio”. Creo que es una buena palabra para describir la creatividad que surgió del dúo Radano-Fabián Luca, que concibió este espectáculo surrealista, difícil de encasillar. Hacia el final, se lo define como un precipicio. Debe ser porque uno se encuentra al borde, en un estado de extrañeza, entre lo conocido y lo desconocido.
Radano es una gran intérprete de musicales y, en esta oportunidad, encara un concierto con un repertorio más que curioso, con una orientación claramente teatral. Ella describe a las canciones como un “ramillete de melodías olvidadas”, interpretadas hace algunas décadas, por ejemplo, por Carmelita Aubert, Ginamaria Hidalgo, Alady (El Rey del Music-Hall Español), Ada Falcón, Angela Luce e Imperio Argentina.
Pero Radano (por suerte) no se conforma sólo con cantarlas (algo que, por cierto, hace muy bien, con gracia y demostrando que tiene técnica, y que ésta se amolda a diversos registros). Radano y Luca hacen suyas las melodías y las letras, y juegan con ellas hasta potenciar el resultado artístico, al sumarles una función teatral. No conviene adelantar algunos de sus recursos, pero cabe decir que siempre buscan hacer reír al espectador desde el costado del ingenio. Además, Radano, una artista dúctil, sabe imprimirle distintos tonos a las piezas, dándoles relieve, y acompaña lo que canta con un notable trabajo gestual. Logra, a partir de melodías sencillas, arrancar momentos musicales sorprendentes. En definitiva, demuestra que sabe manejar a la perfección el repertorio (puede parar una canción, acelerarla, intercalar un comentario, cambiar el tono, hacer reír, hacer la voz de un personaje y actuar a partir de la letra...). Para esto, la ayuda que varias de las canciones cuenten historias.
En los momentos de texto, se planta con firmeza en el escenario. Interactúa un poco con el público (“¿Hay algún físico cuántico en la sala?”) y cuenta anécdotas desopilantes con fluidez y gracia, y la voz un poco impostada para darle cierto aire de verosimilitud a lo que narra. Pero, sin dudas, la escena más destacada es en la que emula un monólogo del humorista Juan Francisco Verdaguer. Es un momento muy divertido, donde Radano despliega su talento como comediante y su timing.
Como ya he entredicho, Delirio Gaucho es uno de esos espectáculos que pueden considerarse dentro de la categoría de “humor inteligente”. Hace reír y, al mismo tiempo, pensar “¡Qué bueno/interesante eso que dijo!”. La inteligencia, en este caso, surge exclusivamente de la locura. El espectador atento al que apunta la obra podrá disfrutar de reflexiones atrayentes, como “La casa es el estuche de una vida. El campo es el lugar donde los pollos corren crudos”, y de las introducciones a las canciones, resaltando su originalidad/rareza (como la posibilidad de entrar en contacto con poesía dadaísta). También, hay pasajes imaginativos, como el de las estrellas.
“El paisaje mental es una traducción personal del mundo exterior” es una frase de Radano con la que se promociona el espectáculo. Por lo tanto, ver Delirio Gaucho es adentrarse en la mente de esta creadora, y su “traducción personal” de ciertos fragmentos de la realidad.

Los Primos Gabino, guitarristas, me sorprendieron gratamente, porque me permitieron redescubrir las posibilidades de ese instrumento. Además, tienen un muy buen dominio del ritmo. Diego Vila brinda un acompañamiento impecable en el piano. La música instrumental se puede apreciar muy bien, gracias al sonido prolijo de Mariel Ostrower.
El bailarín Ramón Salina demuestra pasión y fuerza, y tiene presencia escénica y sentido del humor.

La dirección de Fabián Luca permite que toda la mezcla que fui describiendo encaje sin trabas. Además de ser uno de los gestores del espectáculo y de dirigirlo, Luca se encargó del vestuario y la escenografía. Ambos rubros son muy correctos, en sintonía con la locura y sugiriendo un poco lo campestre sin caer en lo explícito (“El campo es un estado mental”, se dice en la obra).
La iluminación de Gonzalo Córdova se ajusta a la atmósfera surrealista.

En resumen: Un espectáculo que desborda creatividad, tanto por parte de Alejandra Radano como del director Fabiám Luca (ambos, gestores del proyecto). Radano brinda extraordinarias interpretaciones de un repertorio curioso de canciones “olvidadas”, y lo hace con teatralidad. Apela al humor inteligente, tanto en la forma de encarar las canciones como en los pasajes de texto. Los Primos Gabino, Diego Vila y Ramón Salina resultan ser una gran compañía para el delirio de Radano.

Más información:
Dirección: Diego Luca.
Teatro: El Picadero (Pasaje Discépolo 1857).
Duración: 1 hora.
Última función: lunes 28 de octubre, a las 21 hs.
Entradas. $120 a $150.

Este espectáculo perteneció, hace poco, a la selección nacional del FIBA y se presentó por dos funciones en Chile.

Prensa: Duche-Zárate (www.duchezarate.com.ar)


REPERTORIO (RAMILLETE DE MELODÍAS OLVIDADAS):

1-La Casita (The Little Home) (1924) Canción Surreal Mexicana (LLONIA)/ Palomita Blanca (1929) Vals Aéreo (ANSELMO AIETA)
2-Envenenando pichones en el Parque (1969) Balada Baladí
(TOM LEHER) *traducción Fabián Luca
3-¡Ay mi Suegra! (1935) Chacarera Familiar (M.ARCURI/V.MARINO)
4-Cuento viejo (1934) Estilo Delirio (G.ALCAZAR SAPERAS)
5-La Oncena (1956) Chacarera Trunca (EDUARDO LAGOS-JUAN GOÑI)
6-Las voces de los Pájaros de Hiroshima (1970) Canción Dadá (HORACIO PUEBLO GUARANY/ EUGEN JEBELEANU/MANUEL SERRANO PEREZ)
7-Andate con la otra (1928) Canción Femenina de Protesta (CARLOS V.G FLORES/ENRIQUE DIZEO)
8-Neurastenia Fatal (1931) Canción Inexplicable (F.REÑÉ-ALADY)
9-Verde Luna (1941) Habanera Extraterreste (PINCHI / GOMEZ)
10-La guinda (1948) Bavarois Venusino (EUSEBIO DELFIN/PEDRO MATA)
*TROPICAL STORM (TORMENTAL TROPICAL) Cuestiones Naturales (instrumental) (1987)
*(Instrumental de la Ópera “Nixon in China”) (JOHN ADAMS)
11-Rosa reseca (1932) Tango Antique (GERARDO MATOS RODRIGUEZ/IVO PELAY)
12-Dizzyland rose (2012) Coda Fugaz (DIEGO VILA)
13-Eche veinte centavos en la ranura (1928) Milonga Circense (CEDRÓN/GONZALEZ TUÑON)


En el prólogo de “Historia Argentina” de  Rodrigo Fresán, el editor y crítico literario Ignacio Echevarría escribe:
“Pertenezco a la generación de los argentinos nacidos entrada la década de los sesenta, crecí y me eduqué (…) en un país cuya historia, convertida en un vodevil sangriento, parecía haberse subido a una montaña rusa de la que sigue sin querer salir”

sábado, 26 de octubre de 2013

Crítica de "Company", de Stephen Sondheim (letras y música) y George Furth (libro)

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Company

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro La Comedia).

Calificación: 10/10 

2014
ATENCIÓN: AHORA EN EL TEATRO APOLO (AV. CORRIENTES 1372)
MARTES A LAS 20:30 HS.
Precio de las entradas: $200
2x1 con Club La Nación


¿De qué se trata?: Robert, un soltero que vive en Nueva York, cumple 35 años. Sus amigos casados organizan una fiesta sorpresa, y él comienza a replantearse su vida, explorando la importancia de los vínculos (la compañía a la que alude el título).

El punto fuerte de la obra: el talentoso elenco.
Company es un musical complejo de montar y, para que salga bien, es necesario contar con artistas excepcionales. Ellos deben entender perfectamente el concepto que se quiere transmitir en cada escena y dominar el arte del musical (dado que la partitura de Sondheim los pondrá constantemente a prueba). Además, Company es uno de esos musicales donde lo teatral es absolutamente simbiótico con lo musical, así que todos deben ser buenos actores y lograr cambiar el registro de la comedia al drama, con matices en el medio, y transmitir cosas que no se dicen. También, quienes se propongan actuar en Company debe asumir el desafío de funcionar, como muchas veces se dice en teatro, “como un mecanismo de relojería”, porque todos tienen su función individual e imprescindible, pero deben, a su vez, funcionar sin fallas en conjunto. Entonces, es un gran desafío encontrar un grupo de artistas capaz de cumplir con estos requisitos. No obstante, la versión argentina de Company lo logró.
Coincido con otras críticas, sin embargo, en que hay artistas que están considerablemente por encima de sus compañeros, y que van mucho más a fondo en su composición. De todas formas, no me parece que esto afecte el resultado final porque, en conjunto, el elenco es más que efectivo. Además, tiene mucho que ver con cómo es cada personaje. Lo importante es que, en general, las relaciones de amistad y de pareja que se plantean son muy reales.

Si tengo que destacar a alguien entre el elenco (son catorce los intérpretes), sería a Magalí Sánchez Alleno. Aunque tiene un perfil bajo, yo considero que ella es una de las grandes artistas del musical argentino actual. Tiene una voz impresionante, que es capaz de estremecer a los espectadores, y eso queda más que claro en Company. Además, sus dotes actorales permiten que su Jenny sea muy carismática, sensible y verosímil. Lleva a cuestas una formación artística integral, y eso se nota en el escenario.
Quien tiene a cargo uno de los mejores momentos es Natalia Cociuffo. La escena “Hoy no me pienso casar” (hacia el final del primer acto) superó mis expectativas. En ella, Sondheim (el compositor y letrista) plantea un desafío actoral a partir de la música, y demuestra cuánto se puede transmitir a partir de ella de una forma sublime. Cociuffo sortea los obstáculos de la melodía y transita lo cómico y lo trágico al mismo tiempo (es decir, lo tragicómico) con notable presencia escénica. Como actriz, aprovecha las posibilidades de su personaje (por ejemplo, le da una velocidad y un tono particular a sus palabras o está atenta a transmitir con las miradas). No cae en la simple sobreactuación.
Sería injusto no recalcar que la interpretación de Virgina Módica como April recibe una gran respuesta del público. Módica (ya hace rato reconocida como cantante) suma en Company un mayor aprovechamiento de su faceta actoral, y logra conmover y hacer reír apelando a una caracterización divertida.

Cecilia Milone protagoniza otro gran número: “Las damas que van a almorzar”. Su intensidad vocal se ajusta muy bien a la canción, y resulta muy convincente como actriz.
En roles más secundarios, son Vanesa Butera y Marcelo Kotliar quienes más se destacan. Butera, con un personaje muy divertido. Kotliar, con un muy buen desempeño vocal y naturalidad para actuar. Su amistad con Bobby y su asombro y desilusión hacia el final del primer acto parecen genuinos.

Alejandro Paker merece una mención aparte. Es un Bobby exacto, y reafirma que es un gran actor. Asume con soltura el rol de llevar adelante la obra (su personaje está casi todo el tiempo presente). Lo que hace que su actuación sea tan buena y que emocione es que es humana y creíble, cargada de sentimientos, pero sin exagerar. No abandona a Bobby cuando canta, sino que lo hace cantar, y descarga todas sus angustias e incertidumbres en las canciones.



La traducción de Marcelo Kotliar es otro de los aciertos de la versión local. Reconozco que, al haber visto la obra en inglés varias veces, ya conocía más o menos todos los diálogos y las canciones, y era inevitable ir comparando la versión original con la argentina simultáneamente. Me pareció adecuado que la obra siguiera ambientada en Nueva York.
El buen trabajo de Kotliar se nota, sobre todo, en las canciones. Como ya he comentado, las melodías de Sondheim son complejas (y brillantes) y, por lo tanto, se complica hacer encajar en ellas la traducción de las extraordinarias letras. Sobre todo, cuando hay juegos de palabras.
Por cierto, la orquesta (dirigida por Gonzalo Botí) brinda grandes interpretaciones de melodías intrincadas, y el sonido permite apreciarla muy bien. Además, se trabajó muy bien en el ensamble vocal.

El director Nicolás Roberto ideó una puesta despojada, que era lo necesario para que el foco estuviera en lo actoral, en las relaciones entre los personajes. Además, debió adaptarse a un escenario chico (reducido por la presencia de la orquesta en escena). Sin embargo, utiliza algunas transiciones ingeniosas (como la del juego de cartas al final de “Agradecido – Arrepentido”) y tiene intuición para plantear, por ejemplo, la bizarra escena de artes marciales. Para mí, su decisión más acertada fue hacer que algunos de los actores acompañaran con instrumentos en vivo ciertas canciones. Este es gran recurso, introducido en el revival de Company que se hizo en 2006, en Broadway (aunque en la versión local aparece en forma más tímida). Un paréntesis: es por la grabación de ese revival (con Raúl Esparza), editada en DVD, que yo conocí la obra (después pude ver otras versiones). Aunque hace sólo cuatro años que lo vi por primera vez, se convirtió en uno de mis musicales favoritos.
Por otra parte, hay momentos de desplazamiento individual y en grupo que estuvieron bien pautados. En relación a esto, la coreógrafa Milagros Polledo también supo ajustarse a las limitaciones espaciales, y su trabajo es central para decir lo que las palabras no dicen en “Vos y vos y yo/¿Qué es lo que haría sin vos?”.
Para montar Company, es importante trabajar con la atmósfera teatral. El texto es tan bueno que una escena puede parecer jubilosa, pero esconder un trasfondo más oscuro (véase el último número citado o “Las damas que van a almorzar”, entre varios ejemplos más). Es por esto que es una comedia dramática. En la versión local, no se le dio tanta relevancia al cambio de “atmósfera” pero, a veces, es sugerido por la iluminación de Magdalena Berretta Miguez.
 

El vestuario de Pablo Battaglia es, como siempre, muy atinado, y la sencilla escenografía de Hernán Salem permite situarnos en un contexto urbano.

Al margen de la versión local, yo creo firmemente que Company es una obra maestra del musical. Tiene tanto un texto (de George Furth) como letras (del gran Stephen Sondheim) inteligentes, y melodías increíblemente teatrales (también de Sondheim). Además de ir del humor al drama, hace pasar al espectador por muchos estados: lo emociona; lo hace sentirse mal, feliz, acompañado y solo, según la instancia; lo hace pensar (no lo subestima); lo hace reflexionar sobre el amor, la amistad, los vínculos y la vida misma. Es un musical humano, y su magia está en que logra la identificación y la empatía de quien lo ve, tenga la edad que tenga. Es un musical conceptual (una serie de situaciones que quieren transmitir una idea, que es mejor no adelantar), y por eso lo que vemos lo hacemos a través de los ojos de Bobby, y su subjetividad le da un tono sincero a la obra.

En resumen: Company es un rompecabezas, que necesita del aporte de un buen conjunto de piezas, que puedan funcionar en equipo, para lograr un buen resultado. Ahí, entra en juego un grupo de artistas talentosos y apasionados por la obra, entre los que se destacan Alejandro Paker y Magalí Sánchez Alleno. Es un musical muy generoso con los actores, porque les da un texto y letras inteligentes y una partitura asombrosa, y la posibilidad de que todos puedan lucirse. Es destacable la adaptación de Marcelo Kotliar, que mantuvo el espíritu del original, pese a lidiar con letras difíciles de traducir. La dirección de Nicolás Roberto se focaliza en lo actoral. La orquesta funciona en forma muy ajustada. Company es un musical humano, que logra una rápida identificación.

Fotos: Javier F. Fuentes y Nicolás Fernández (https://www.facebook.com/CompanyArgentina?fref=ts).

Más información (2013):
Dirección: Nicolás Roberto.
Elenco: Alejandro Paker, Cecilia Milone, Natalia Cociuffo, Magalí Sánchez Alleno, Vanesa Butera, Virginia Módica, Florencia Róvere, Walter Canella, Gustavo Guzmán, Hugo Queija, Fernanda Vallejo, Paul Jeannot, Marcelo Kotliar y Clara Daray.
Teatro: La Comedia (Rodríguez Peña 1062).
Duración: 2 horas y 25 minutos (incluyendo un intervalo de 10 minutos).
Funciones: martes a las 21 hs. (quedan sólo 4).
Precio de las entradas: $150.


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