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viernes, 31 de enero de 2014

¡"Forever Young" cumplió 400 funciones! + Pastillero-Homenaje

 Categoría: OBRA MUSICAL

ESPECIAL:
¡Forever Young cumplió 400 funciones!

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Metropolitan Citi).

Los actores festejaron con una torta al finalizar la función nº 400. De izq. a der.: Melania Lenoir, Walter Canella, Mariela Passeri, Germán Tripel, Andrea Lovera, Christian Giménez y Pablo Bronzini. En temporadas anteriores, participaron también Omar Calicchio, Gimena Riestra, Ivanna Rossi, Martín Ruiz y Carlos Casella.

El jueves 30 de enero de 2013, en su tercer año consecutivo en cartel, el musical Forever Young alcanzó las 400 funciones realizadas. Esta es una cifra poco frecuente para la cartelera argentina, restringida a pocos títulos, y no hay antecedentes cercanos de un musical que haya logrado lo mismo. El éxito se debe, en gran parte, a que la obra se vio favorecida por el boca a boca, más allá de que contó con el apoyo de la crítica.
Si bien algunos miembros del elenco fueron rotando a lo largo de estas tres temporadas, su calidad nunca decayó, y pudo sostener el muy buen timing que la caracteriza desde su estreno en El Picadero.
Esta no es una crítica de la obra (esta ya se encuentra publicada en blog hace algunos meses), sino un reconocimiento especial. Sí puedo decir que, habiendo visto una de las primeras funciones (no había pasado ni un mes del estreno) y la número 400, noté que su capacidad para entretener seguía intacta. En parte, gracias a que los intérpretes siguen siendo excelentes y su caracterización es hilarante (por la voz, los tics de cada personaje y el trabajo físico), pero también por la divertidísima adaptación local que se hizo del guión. No obstante, se agregaron o reemplazaron un par de chistes. El que empieza cuando Melania pregunta “¿Vos sos sietemesino?” es muy gracioso, y provocó un aplauso del público.
Como habrán visto, publiqué una foto con el programa y la entrada de la obra, tanto de la primera vez que fui a verla como de la última ocasión.

Por último (aunque, en realidad, es el motivo principal de esta nota), quería dejar un pequeño homenaje a Forever Young. Entonces, decidí armar un pastillero que transmitiera la alegría de los viejitos de la obra, considerando que, aunque los detesten y los escupan, ellos también necesitan tomar sus fármacos. Por eso, en esta maqueta, verán que coloqué una pastilla dentro de la urna funeraria donde descansa Francella (aunque, aún en 2050, siga en pantalla la repetición de Casados con Hijos). La urna está sostenida por Pablo (el pianista), y me verán sacar el fármaco para mostrar cómo se usa como depósito de píldoras. Así, como aconseja Walter al final de la obra, trato de no dejar que nada les "amargue la vida" a los protagonistas... ni siquiera los medicamentos.




Dirección: Daniel Casablanca
Teatro: Metropolitan Citi (Av. Corrientes 1343).
Duración: 1 hora y 35 minutos.
Precio de las entradas: desde $180 hasta $240.
Prensa: Agencia On Stage Development.
Funciones y promociones: consultar en https://www.plateanet.com/Obras/forever-young

facebook.com/foreveryoungarg
Twitter: @foreveryoungarg

viernes, 24 de enero de 2014

Crítica de "Pasos de Amor, el musical de la paz", de Rafael Jijena Sánchez y Gabriel Senanes

Categoría: OBRA MUSICAL

Crítica de Pasos de Amor, el musical de la paz

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (El Nacional).

Calificación: 8.5 /10 


¿De qué se trata?: En los años 40, cuatro jóvenes de distintos orígenes viajan por la India en un mismo vagón de tren. Todos tienen fuertes ideales y el amor es el motor de sus vidas. El día de mañana, llegarían a ser Juan Pablo II, Teresa de Calcuta, Martin Luther King y Mahatma Gandhi. Durante el viaje, vivirán algunas situaciones que irán forjando su futuro, y se expondrán sus convicciones y preocupaciones, ante la mirada atónita de Alex, un guarda en su último viaje, que se convertirá en el custodio de cuatro valiosas cartas.

Quiero empezar con de las mejores definiciones de amor que conozco:

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
(...)
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor”.
Corintios 13 (en la Biblia)

El punto fuerte de la obra: la dirección musical de Gabriel Senanes.
Pasos de Amor es una obra donde la música interviene constantemente, y no se limita a números musicales aislados. La gran obertura, al estilo de los musicales más clásicos, anticipa la importancia que tiene la orquesta de 12 músicos, que sonó perfecta durante toda la función. Ya se sabe que, hoy por hoy, no es frecuente que nos enfrentemos a una orquesta poblada, pero esta superproducción nos da esa posibilidad. Tiene un rol clave: interactuar emocionalmente con lo que estamos viendo, acompañando lo que atraviesan los personajes.
Por eso, a Senanes, encargado también de la música original, no le interesó ni componer canciones simples ni que se convirtieran en hits (para que el espectador las recordara al salir del teatro). Buscó que las canciones acentuaran la expresión. Leyendo sus palabras en el programa de mano, me encuentro con que él mismo deja esto en claro: “todos entregando cuerpo y alma a una música sincera, creada con la secreta ambición de que no tenga vacíos expresivos”.
En esa tarea, no le teme a los contrastes rotundos, incluso dentro de una misma canción (por ejemplo, un personaje está cantando y, de repente, emerge todo el coro con una melodía más potente). Además, la música atraviesa varios estilos, según el tono de la obra y el personaje. Eso es algo positivo, porque permite que no se estanque, y forma un collage atractivo. Para mí, las incursiones más logradas fueron las de carácter operístico, los corales y el número de jazz.
Senanes trata de que esta variedad no termine por sonar forzada, y por eso trabaja con sutileza durante las transiciones. Dosifica, por otra parte, el trabajo coral del ensamble, que le aporta estridencia, y en el que se nota la mano maestra de Gerardo Gardelín (director vocal). Entonces, coordinar a 12 músicos por un lado y a 18 miembros del ensamble por el otro, más la participación solista de los protagonistas, y lograr que todo esto suene bien y sincronizado en vivo es una tarea digna de reconocimiento.

Hay que decir que quienes integran este ensamble no tienen muchas oportunidades para destacarse individualmente, sino que tienen que funcionar como una multitud. No obstante, algunos tienen más de un rol, porque intervienen brevemente durante ciertas escenas, donde se vuelven esenciales.
La coreografía de Omar Saravia hace pasar por distintos estados de ánimo a este personaje colectivo, como durante la escena de la “bronca”. Entonces, el ensamble se convierte en un sostén importante, porque es en él, por ejemplo, donde los protagonistas ven reflejados los padecimientos del mundo.
El pintoresco y surtido vestuario de Mini Zuccheri, junto con el diseño de maquillaje y peinado de Néstor Pumar, logran que la muchedumbre sea heterogénea y que sume impacto visual a una puesta ya de por sí visualmente impresionante.

Con respecto a este punto, hay que aplaudir la imponente escenografía de Alberto Negrín, con una locomotora que se mueve en escena, hecha humo y baja por una plataforma como su pieza más importante. La estética grandilocuente, junto con el diseño de iluminación de Gonzalo Córdoba, le otorga a ciertos tramos de este viaje proporciones épicas, con un despliegue inusual para las obras de origen argentino en los últimos años. Córdoba sabe, también, que debe haber momentos más intimistas, como los de las revelaciones que tienen Inés y Lolek.
Sobre dos pantallas, se realiza un juego de proyecciones muy funcional a la trama, que a la vez escapa de ciertas convenciones. Por ejemplo, al mostrar en blanco y negro el paso de las hojas de los árboles para sugerir el movimiento del tren, en vez de un típico paisaje fluyendo en forma horizontal.

 En cuanto a lo vocal, debo decir que Paula Almerares (Anna, la mujer del guarda) tiene un desempeño arrollador, demostrando su condición de soprano de calidad con un par de notas impecables. Los mejores momentos vocales son los suyos, y hace gala de una técnica rigurosa.
Sin embargo, también me gustó el solo de Rodrigo Segura (Michael/Martin Luther King), con un final magnífico, y la voz de María Paula Ferrari (Inés/Madre Teresa). Además, desde lo actoral, es Ferrari quien brinda la interpretación más cálida. Según el programa, no realizó ningún otro musical profesional, así que considero que ella es el gran hallazgo de Pasos de Amor.
Rodrigo Pedreira, afianzado en el escenario, es un Lolek/Juan Pablo II convincente y con el carisma propio de su personaje. Una perlita de la función de estreno: cuando Pedreira estaba recitando parte del famoso soliloquio de Segismundo en “La vida es sueño”, la señora que tenía al lado le comentaba a su acompañante “Es de una obra de García Lorca”. Al escuchar esto, casi me agarra taquicardia (es de Calderón de la Barca).
Luego de hacer varias obras en el off, Lionel Arostegui pasó a un musical comercial sin que se lo note incómodo, y compone a un Mohandas/Mahatma Gandhi enigmático.
Juan Rodó (Alex, el guarda), en un bienvenido aire fresco a su carrera, se aleja de los personajes atormentados y sigue demostrando sus condiciones vocales.

El libro de Rafael Jijena Sánchez tiene como punto de partida una gran idea. Conviene aclarar que él no decidió encarar las biografías de cada una de las personalidades, sino centrarse en su encuentro ficticio en un tren, y por eso no hay que ir esperando muchos detalles de su vida. A partir de esto, los hace exponer sus ideales de forma simple y amena, incluyendo algunas de sus frases y datos interesantes sobre sus vidas. Es una imagen muy poderosa la de aquellas grandes personas compartiendo un mismo vagón. Me pareció, sin embargo, que la obra podría haber sido un más extensa, para profundizar un poco más, aunque entiendo que se hubiera corrido el riesgo de transformarla en un panfleto sin mérito teatral.
Fue una buena idea darle pinceladas oníricas y hasta secuencias propias de un musical conceptual, que rompen con las paredes del tren para poder explorar la mente de los personajes y rasgos de su pasado/futuro de una forma teatral, incluso, con la participación del ensamble. Es interesante que haya querido insertar algunos puntos de oscuridad en la narración. Una muestra de esto es la inclusión de las tres Parcas, a pesar de que no tengan un rol fijo.
Aunque Pasos de Amor se hubiera hecho con una puesta minimalista y un elenco chico, el concepto principal hubiera sido igual de bueno, y Jijena Sánchez sabe que es la esencia (las convicciones de los protagonistas) lo que lo hace poderoso.

Al director escénico Daniel Suárez Marzal y al director asociado Gabriel Rosas les tocó la tarea de lidiar con un montaje complejo, pero su trabajo se ve preciso. Le otorgaron dinamismo a la obra, aprovechando la forma en que está concebido el libro y el despliegue visual. Una buena resolución escénica es la que muestra, en paralelo, una celebración religiosa con coro góspel de la que participa Michael y a Mohandas en un juzgado.
Durante la escena final, me resultó conmovedor ver a todo el equipo entregado a una canción. Fernando Marín, el productor general, tuvo una idea descabellada al lanzarse a producir un espectáculo tan grande en los tiempos que corren (hasta el programa de mano tiene una calidad óptima), pero le agradezco que se haya jugado por contar esta historia.

Siempre conviene tener en cuenta a estos cuatro héroes, que arriesgaron todo porque confiaron en el poder del amor. Fueron verdaderos revolucionarios desde su actitud pacífica, y marcaron al mundo. Es impresionante pensar que sólo el amor les bastó para transformar la realidad, y que entregaron todo desinteresadamente para mejorar la vida de los demás. Hoy, son un ejemplo indiscutible. En efecto, sólo el amor construye, y este es un mensaje que nos viene bien hoy en día y en el contexto en el que estamos sumergidos, donde la tendencia no es dar pasos, sino estancarse en una zona de confort que no nos beneficia como sociedad. Madre Teresa, Martin Luther King, Juan Pablo II y Gandhi fueron en contra de la corriente, demostrando que no es el poder ni el dinero lo que lleva a un mundo mejor, sino un cambio de mentalidad.
Como muestra la obra, los protagonistas no se convirtieron en grandes personas de la noche a la mañana. Fueron dando pequeños pasos de amor. A eso estamos llamados nosotros; a tener pequeños gestos que hagan la vida del prójimo un poco mejor, y así crecer todos juntos. Si nos ayudamos entre todos, dando todos los pasos de amor que podamos aunque cueste, sosteniendo a aquellos que no pueden darlos por sí solos y dejándonos empujar para dar aquellos pasos que no nos animamos a dar, vamos poder salir de los pantanos donde nos metamos y recorrer mucho más. Tal vez no sea una forma de vivir muy cómoda, pero es la más plena y la que le da un sentido a nuestra existencia.

En resumen: Una producción colosal y dinámica para toda la familia, que presenta los valiosísimos ideales de cuatro héroes que dejaron infinitas huellas en nuestra historia, amaron al extremo y vivieron por los demás. Una gran apuesta por el teatro musical de origen argentino, con una orquesta impactante y la arrolladora participación de la soprano Paula Almerares.
-.-.-.El Espectador Crítico de Teatro Musical.-.-.-

Más información:
Dirección escénica: Daniel Suárez Marzal
Elenco: Juan Rodó, Paula Almerares, María Paula Ferrari, Rodrigo Segura, Rodrigo Pedreira, Lionel Arostegui, Anahí Core, Sergio Di Croce, Alejandro Zanga, Alexia Martinovich, Alfredo Martínez, Ana de Vicentis, Anabella Simoneti, Carlos Da Silva, Daiana Liporati, Ezequiel Fernanz, José Luis Bartolilla, Julio Irigoyen, Lucien Gilabert, Matías Prieto, Melina D'Angelo, Nicolás Serraiti, Sheila Saslavski y Sol Montero
Production stage manager: Florencia Falconi
Stage manager: Verónica Nijensohn
Director técnico: Matías Carbia
Comunicación y prensa: Alejandro Veroutis, Alejandro Andolfi y Sandra Beerbrayer
Diseño gráfico: Felicitas Calvo

Teatro: El Nacional (Av. Corrientes 960 - 4326-4218)
Duración: 1 hora y 35 minutos
Precio de las entradas: desde $160 a $280
Funciones: miércoles a sábado a las 21 hs. y domingo a las 20 hs.


 Para cerrar, les dejo imágenes de un tren de papel que armé para esta nota, inspirado en la obra.


sábado, 18 de enero de 2014

Crítica de "BULeBU in concert", de Diego Reinhold

Categoría: MUSIC HALL

Crítica de BULeBU in concert

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2014 (Sala Siranush) - 2015 (Teatro Bar de Villa Carlos Paz)

Calificación: 8.5 /10 


¿De qué se trata?: Un music hall humorístico con Diego Reinhold, Sebastián Codega, Déborah Turza y una banda de jazz, enmarcado en una transmisión radial ficticia a la que el público asiste, con reminiscencias de los años 50 y 60.

El punto fuerte de la obra: el guión de Diego Reinhold, Alejandro Zucchi, Sebastián Codega, Ivanna Rossi y Diego Betancor.
Como se puede notar, BULeBU in concert es el resultado de un trabajo en equipo. Si bien la idea inicial fue de Reinhold, él permitió que tanto los artistas que lo iban a acompañar como su stage manager y un colaborador creativo aportaran su visión... y no se equivocó, porque el resultado es más que favorable.
Aunque la dramaturgia fue confeccionada a varias manos, BULeBU in concert es un espectáculo perfectamente fluido e integrado, a pesar de desarrollarse en cuadros, como buen music hall. Esto se logra porque sigue una misma línea de humor blanco, que se aleja resueltamente de lo chabacano para brindar un entretenimiento franco, que puede ser disfrutado por tipos muy distintos de público (como pude observar en una Sala Siranush casi repleta). Proliferan los juegos de palabras ocurrentes, algo a lo que Reinhold ya nos tiene acostumbrados.
Hay varias escenas desopilantes. Por ejemplo, la del radioteatro “Historias del Corazón”, el monólogo de Reinhold utilizando apellidos de políticos para reemplazar palabras y la de “Alarm Parker” (lo escribo en código porque no conviene adelantarla).
Durante la función, Reinhold califica a su obra como “sofisticada”, y me parece un adjetivo adecuado. Sobre todo, si uno tiene en cuenta que, más allá de ser un espectáculo, BULeBU es una experiencia. Implica sumergirse en un ambiente especial, puesto que se propone rememorar una transmisión de radio (con interrupciones para publicidades y noticias). A la vez, permite recrear por momentos un club de jazz de las décadas de los 50 y 60. Todo esto, enmarcado en un lugar tan asombroso como la Sala Siranush (también detenida en el tiempo).

La dirección de arte y escenografía de Alejandro Goldstein y el diseño de video Lautaro Azcuy logran instalar una estética depurada. Tanto el diseño de luces de Reinhold y Zucchi como el vestuario (de la misma dupla más Héctor Ferreira) se mantienen en sintonía con esa propuesta. Incluso, hay un cuadro con pelucas de latex, con una estética más kitsch (que tiene un pasaje con un breve homenaje al "Club del Clan").
Hay números muy creativos. Me gustaría señalar dos que utilizan tecnología de períodos distintos: el del juego con las proyecciones/mapping para mostrar la historia de un pez y el del Theremín (un instrumento electrónico extraño, con una antena, inventado en 1919; en este video se puede ver a su creador tocándolo). En este último, Reinhold interpreta “Over the rainbow”, de El Mago de Oz.
Lautaro Azcuy fue también el encargado del citado mapping. En “La gata bajo la lluvia”, aporta nuevamente atractivo visual.
Por cierto, si bien lo que más se destaca del show es el humor, hay cuadros donde sobresale el desempeño vocal (algo esperable, dada la preparación integral de los intérpretes). En ese sentido, y sin lugar a dudas, las intervenciones de Déborah Turza son las más impactantes, sobre todo durante sus solos “Perdere l’amore” y “La gata bajo la lluvia”.


La confianza de Reinhold en el escenario, su gracia para dirigirse a la platea y su timing para llevar adelante un monólogo lo convierten en el anfitrión adecuado.
Por su parte, Sebastián Codega, que completa el trío de artistas, es carismático y un buen bailarín.

La interacción con el público se vuelve central para la obra. Fue acertada la idea de usar la pantalla de video para fomentar la respuesta de los espectadores, pidiéndoles, por ejemplo, “Aplausos”, como en un antiguo estudio de radio. Un momento muy divertido, que tiene que ver con esto, es el de “Esclerosis múltiple”. Además, quienes posean celulares con acceso a Twitter tienen la posibilidad de twittear durante la función, utilizando el hashtag #BULEBU. Algunos mensajes son leídos en pleno show.

Claramente, BULeBU no se podría haber hecho sin su impresionante banda de jazz/swing, que brinda el irremplazable placer de escuchar música agradable en vivo. Más allá del jazz, los músicos demuestran poder encarar canciones tan distintas como la cortina musical de “Almorzando con Mirtha Legrand”, “La Marcha de San Lorenzo”, “Aurora” (versión jazz), “Monta mi caballito”, “Despeinada” (de Palito Ortega) e “Il Ballo Del Mattone” (de Rita Pavone), por nombrar algunas. La dirección musical es de Nicolas Sorin.
Las coreografías son de Reinhold, Zucchi y Codega, y se ajustan al período que se retrata. El mejor número coreográfico es el de tap.

En resumen: Plagado de gags ocurrentes y juegos de palabras, este music hall es un gran entretenimiento para todo público. Sostenidos por una puesta sofisticada y una buena cuota de originalidad, Reinhold, Codega, Turza y una banda de jazz/swing convierten la salida al teatro en una experiencia especial. Una placentera combinación de humor y buena música.


Nota: La Sala Siranush brinda un servicio de cena, que es opcional (obviamente, no está incluido en el precio de la entrada).

Más información:
Dirección músical: Nicolas Sorin
Producción general: Diego Reinhold
Arreglos vocales: Gaby Goldman
Músicos: Mariano Gianni (piano), Milton Alonso (bajo), Mariano Sáenz Tejeira (batería), Leonardo Paganini (saxo tenor), Pablo Puntoriero (saxo alto y clarinete), Juan Suárez Smink (trompeta) y Nathan Lane (trombón).
Realización escenográfica: Carlos Junco
Peinados: Daniel Veiga
Jefe técnico: Ariel Pérez
Diseño de sonido: Mariano Luna
Fotografía: Alejandra Viviana Aranda
Prensa: Duche-Zarate (www.duchezarate.com.ar)

Teatro: Sala Siranush (Armenia 1353). Verano 2015: Teatro Bar (Gral. Paz 27, Villa Carlos Paz) - Teléfono: (03541) 42-2897. Elenco: Diego Reinhold, Déborah Turza y Federico Salles
Duración: 1 hora 25 minutos
Funciones: viernes a las 22 hs. (2013) Verano 2015: martes a domingos 22:30 hs. (sábado doble función: 22:30 y 00:15 hs.)
Entradas: $120 y $150. (2013)
Promociones: 2x1 con Club La Nación PREMIUM (límite de 20 cupos); descuento de Banco Supervielle (ver página web de Ticketek)
Informes y reservas: 4899-4101 / reservas@salasiranush.com.ar

O por Ticketek: 5237-7200 / http://www.ticketek.com.ar/newsite/bulebu

NOTA (2014): Ahora los sábados a las 20 hs. Entradas: $160 y $180.

Para cerrar la nota, decidí sacar una foto que siguiera el estilo de la obra, con algunos discos de vinilo y las figuras de los protagonistas asomando de uno de ellos. Abajo a la izquierda, se puede ver el programa de mano. A la derecha, una lapicera inspirada en BULeBU que improvisé.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Crítica del concierto de Vanesa Butera, Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett en la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI

Categoría: EVENTO ESPECIAL

Crítica del concierto acústico de Vanesa Butera, con Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett, en la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI 

Calificación: 8 /10 


El miércoles pasado (18 de diciembre) visité la Fábrica de Juguetes de la Fundación SI, ubicada en el barrio de Palermo, en la C.A.B.A. Hace ya unos días que Carranza 1962 se puebla con voluntarios, que con paciencia y amor se ocupan de fabricar juguetes artesanales para chicos en situación de calle. Además, ahora, se puede ir a cocinar para la “recorrida por el frío” especial que se va a hacer durante la noche del 24 de diciembre, para acercarle comida a los sectores más vulnerables de nuestra ciudad. Allí, se repartirán los juguetes que la gente puede seguir fabricando. Esta iniciativa es excelente, y nos hace reflexionar a todos sobre la diferencia que puede hacer un poco de nuestro tiempo.
Me sorprendió la habilidad manual de muchas de las personas que vi en la fundación, compenetradas para lograr que todo salga perfecto. La fundación provee materiales para hacer los juguetes, y uno puede instalarse en distintos sectores, según lo que quiera hacer (cada una de las divisiones tiene un encargado a quien recurrir en caso de ayuda o para pedir materiales). Se pueden fabricar muñecos a partir de medias que se rellenan; coser tomando como referencia moldes para hacer, por ejemplo, un títere; adornar accesorios como cuadernos o crear otros, como imanes, y pintar juegos de mesa o inventar juguetes con madera. Por supuesto, en la fundación están abiertos a la creatividad de cada uno, y se puede hacer lo que uno crea que le salga mejor.
En mi caso, me dediqué a hacer tarjetas de Navidad para acompañar los regalos durante las horas que estuve. Sí, es más fácil que cualquiera de las otras cosas, pero igual le puse entusiasmo, y las dibujé y pinté, además de escribirles un mensaje. Dibujé decenas de renos voladores, muchos Papá Noel, estrellas fugaces, un pesebre con Jesús, José y María y varios arbolitos de Navidad (al punto de terminar con las manos manchadas con plasticola verde por mi torpeza). Me divertí mucho y me sentí útil. Por eso, quiero agradecer a la Fundación SI por apostar por una causa tan noble.

Frente a este panorama, obviamente, el análisis del concierto que dieron Vanesa Butera, Emanuel Arias y Francisco Ruiz Barlett pasa a un segundo plano, si bien fue muy lindo. Por eso, es una crítica exprés. A la iniciativa solidaria le pongo un 10, pero al concierto lo califiqué con 8 (para ser justo, en comparación con otras calificaciones que di).
Debo decir que a los tres cantantes los vi haciendo juguetes, y que se esforzaron para que quedaran bien (así como Nicolás Maiques, que me sorprendió con el patrón psicodélico que le dibujó a un tablero de Ta-Te-Ti).
En fin, le puse estrellitas verdes a los momentos más destacados del repertorio (todas son canciones propias de los artistas), y estrellitas doradas a lo mejor de lo mejor.

Repertorio:

1. “Improbable” - Vanesa Butera 
  
2. “Besos” - Emanuel Arias

3. “De tu amor” - Francisco Ruiz Barlett

4. “No digas nada” - Vanesa Butera

5. “Camino”- Emanuel Arias

6. “Gusto de vos” - Vanesa Butera

7. “Alambraré” – Emanuel Arias (con Vanesa Butera)

8. “Pero” – Vanesa Butera

9. “Aunque descubras todo” – Francisco Ruiz Barlett

10. “Tu luz” – Emanuel Arias

11. “Al Don Pirulero” – Vanesa Butera

En apenas 45 minutos, pudieron revelarse como compositores atractivos.
Cabe destacar, más allá de la buena predisposición de los artistas, un sentimiento de camaradería entre ellos. “Es como un fogón con amigos”, dijo Butera, que fue quien brindó las interpretaciones más interesantes, gracias a sus entretenidas composiciones y a su buena voz. Además, introdujo la canción con el tema más original: “Improbable” (aunque debo decir que también me gustó la letra de “De tu amor”, de Fran Ruiz Barlett). Butera interactuó constantemente con el público, bromeando sobre sus canciones, que atacan a ciertos hombres. Ruiz Barlett le siguió el juego, retrucándole algunas cosas.
Las canciones de Butera presentaron algunas frases ingeniosas, como “Te quedás a un tiempo verbal de saber”.
Otro gesto de compañerismo se vio cuando Ruiz Barlett dejó de cantar “De tu amor”, porque se dio cuenta de que el tono sería complicado para que Butera se adecuara para hacer los coros, y decidió cambiarlo.
Emanuel Arias invitó a Butera a cantar “Alambraré” con él, y participó del cambio de roles que requirió la presentación. Por ejemplo, se sentó en el cajón peruano cuando Ruiz Barlett (quien lo usó la mayor parte del tiempo) debía tocar la guitarra.
Se dio, entonces, un agradable concierto intimista, con dos guitarras y un cajón peruano, y apoyo entre los cantantes, que intervenían en las canciones de los demás a través de coros.
Me sorprendió que el sonido fuera bueno, al no ser un lugar destinado exclusivamente a conciertos. No sé quién se encargó del tema, pero lo felicito.

Al margen, quiero decir que Franscio Ruiz Barlett donará la mitad de lo recaudado con su disco (Algo Más), interpretado por cantantes de musicales, a la Fundación SI. Tiene muy buena música (link a la crítica).

PARA SABER MÁS ACERCA DE LA “FUNDACIÓN SI” Y LA FÁBRICA DE JUGUETES:

Cel. (011) 15-5410-7309
Tel. (011) 4858-0154
Dirección de la Fábrica de Juguetes: Ángel Justiniano Carranza 1962

Mail de las “recorridas por el frío”: recorridas@fundacionsi.org.ar

Crítica de "Primeras Damas del Musical, Vol. 3", de Ricky Pashkus y Pablo Gorlero

Categoría: CONCIERTO

Crítica de Primeras Damas del Musical, Vol. 3 

Buenos Aires, Argentina.
Temporada 2013 (Teatro Gran Rex).

Calificación: 9.5 /10 

 En primer lugar, tengo que decir que gran parte del suceso de Primeras Damas se debe a su impresionante orquesta. Los 18 músicos se comprometieron con el proyecto y estuvieron brillantes. Así, cada instrumento se convertía en una “Primera Dama” más.
Esta gran calidad pudo ser alcanzada gracias a la ejemplar dirección musical del omnipresente Gaby Goldman. De todas formas, lo que más me llamó la atención fueron las orquestaciones que Goldman concibió junto con Edgar Ferrer. Este trabajo sumamente artesanal tuvo un resultado perfecto durante el concierto. Las orquestaciones dotaron al acompañamiento de matices, enriquecieron las canciones y se convirtieron en un soporte enorme donde las intérpretes se apoyaron para poder elevar cada actuación.
Además de Goldman, hubo otros directores musicales de lujo, invitados para intervenir en algunas piezas: el propio Edgar Ferrer, Gerardo Gardelín (que dirigió “Un nuevo camino”), Alberto Favero (durante el medley de Eva que interpretó Karina K) y Ángel Mahler (que participó de un medley de dos de sus musicales: David, el rey y Drácula). Los últimos dos se sentaron en el piano, que fue el único acompañamiento para sus respectivos números. Me fascinó verlos tocar esas canciones que tanto conocen con tanta pasión.

Otra de las grandes contribuciones que tiene Primeras Damas es la impecable adaptación de letras al castellano de Marcelo Kotliar. Destaco lo que hizo con “Love changes everything” y “Let’s do it, let’s fall in love”, dos canciones difíciles de traducir. Sin embargo, las adaptaciones que más me gustaron fueron las de “As if we never said goodbye” y “Gimme, gimme”, junto con la de “Don’t rain on my parade”, que fue hecha por Manuel Victoria.

Me encontré con una de las sorpresas apenas abrí el programa: el repertorio elegido (para determinarlo, Gaby Goldman y cada “Primera Dama” tienen mucho que ver).
La lista de canciones planteó un interesante recorrido por lindas melodías, combinando algunas conocidas pero no tan transitadas con otras más populares y un par de hits.
Reproduzco, a continuación, el listado de temas musicales, en el orden en que se cantaron en el show. Agrego, además, una estrellita verde para los grandes momentos de la noche y una dorada para lo mejor de lo mejor. Tengo que admitir que, cuando estaba viendo por primera vez a qué canciones le ponía estrellitas, seleccioné la mitad del concierto. Pero, para que no sea confuso, decidí restringir un poco las opciones. Sin embargo, soy consciente de que quedaron afuera muy buenos momentos, dado que todo el espectáculo tuvo un nivel altísimo. Por esto, no creo que quienes no recibieron estrellita hayan hecho algo mal. Por supuesto, influyó la elección de las canciones, si bien dejé afuera algunas que me gustan mucho (así como intérpretes que están entre mis favoritas). Son pocas las canciones que pasaron sin pena ni gloria.

Repertorio:
1. Obertura

2. “Palabras, palabras” (“Parole, parole”), de Mina... che cosa sei?Laura Oliva
3. “Sólo puedo pensar en vos” (“I only have eyes for you”), de Calle 42 – Déborah Turza
4. “Él es cruel” (“He’s not good”), de The LifeLaura Conforte
5. “Buenos tiempos” (“Hey there, good times!”), de Yo quiero a mi mujerAna Acosta
6. “El amor cambia” (“Love changes everything”), de Aspects of LoveLuna Pérez Lening
7. “Qué fácil será” (“Easy as life”), de AídaLaura Silva
8. “Vamos” (“Let’s do it, let’s fall in love”), de Paris y Wake Up and DreamMelania Lenoir
9. “Alguien por fin” (“Someone like you”), de Jekyll & HydeMarisol Otero
10. “Es como si jamás hubiera dicho adiós” (“As if we never said goodbye”), de Sunset BoulevardAlejandra Perlusky
11. “Quiero eso llamado amor” (“Gimme, gimme”), de Thoroughly Modern MillieNatalia Cociuffo
12. “Nadie va a arruinar mi festival” (“Don’t rain on my parade”), de Funny Girl Florencia Otero

13. “Canción de Mijal”, de David, el reyAlejandra Perlusky
14. “¿Tus sueños dónde han ido?”, de DráculaMarisol Otero
15. “Madre tan sólo una vez”, de DráculaLaura Silva

16. “De-Lovely”, de Vale Todo (Anything Goes) – Claribel Medina
17. “La historia de otra vida” (“Someone else’s story”), de ChessNatalie Pérez
18. “Un nuevo camino” (“Pulled”), de Los Locos AddamsLaura Esquivel

19. “Soy lo que soy”, de La jaula de las locas (La cage aux folles) – Julia Calvo

20. “La llegada a Buenos Aires”, de EvaKarina K
21. “No me pegue, señora, no me pegue”, de EvaKarina K
22. “Si yo fuera como ellas”, de EvaKarina K

23. “El pasto es más verde siempre en otro jardín” (“The grass is always greener”), de La mujer del añoClaribel Medina y Laura Oliva
24. “Urbanidad”, de ChicagoAlejandra Perlusky, Melania Lenoir y Julia Calvo
25. “Canción de la Commére”, de Houdini – María Concepción César

26. “Fuimos”, de Manzi, la vida en orsaiJulia Calvo
27. “¿Por qué si brilla el sol yo tengo frío?”, de Frankenstein, el musical de un alma perdida Florencia Otero
28. “¿Quién eres tú?”/“Alicia en realidad”, de Alicia en FrikilandLuna Pérez Pening
29. “Cuatro paredes”, de El hijo del fin del mundoKarina K
30. “Dime”, de Camila, nuestra historia de amorNatalie Pérez
31. “A vos, ciudad”, de Aquí no podemos hacerloAna Acosta

32. “Aceptame o dejame” (“Take me or leave me”), de RENT – Laura Conforte y Déborah Turza
33. “Déjenme triunfar” (“Let me be your star”), de la serie SmashFlorencia Otero, Laura Esquivel, Luna Pérez Lening y Natalie Pérez
34. “Io vivro senza te”, de Mina… che cosa sei?Elena Roger

35. “Primeras Damas” – Todas

Para mí, lo mejor de la noche fue el medley de Eva que interpretó Karina K, una artista integral enorme que transmite mucho y tiene un gran talento para manejar su voz. Con la intensidad de su interpretación, hizo emocionar a un gran porcentaje del teatro, que la ovacionó y aplaudió de pie. En mi fila, un desubicado gritó “¡Que vuela Nacha!”. Me parece una falta de respeto a alguien que puso todo en escena, y que hizo una versión dignísima de las canciones, acompañada por Favero, quien compuso esas fantásticas melodías. A lo que me refiero es que tanto la versión de Karina K como la de Nacha Guevara son más que respetables (sólo que Nacha no quiere estar en Primeras Damas por problemas de cartel, y Karina K sigue firme año tras año).
Considero que el otro mejor momento del show (la medalla de plata, podría decirse) fue cuando el dúo Conforte-Turza rememoró “Aceptame o dejame”, de RENT, una canción magistral, no sólo por su melodía, sino por cómo hace dialogar seriamente (o enfrentarse) a los dos personajes femeninos que la interpretan, y poner las cosas en claro. Las voces se acoplaron muy bien, y la canción tuvo toda la potencia necesaria. Conforte y Turza demostraron tener química (aún para pelearse en escena). Además, sus solos (después de la obertura) pusieron de manifiesto su talento interpretativo y su técnica, con dos baladas fabulosas, llenas de sentimiento. Si no se hubieran superado luego, les hubiera puesto estrellitas sin dudarlo a ambas canciones.

Por otro lado, quiero destacar la interpretación que Luna Pérez Lening hizo de “El amor cambia”. Originariamente compuesta para un hombre, esta pieza de Andrew Lloyd Webber ha sido cantada por grandes artistas. Es por esto que es un mérito mayor que Pérez Lening (nueva en el ciclo Primeras Damas y, junto con Laura Esquivel, la más joven) se haya animado a interpretarla, y que su versión no haya pasado desapercibida. Sostuvo mi atención todo el tiempo, y salió airosa cuando tuvo que enfrentar las notas altas que acercan la canción a lo lírico.
Con respecto a Laura Esquivel, fue otra grata incorporación. Aunque me hubiera gustado que cantara algo nuevo para su solo, “Un nuevo camino” es un número que le queda sensacionalmente bien. Como ya había comentado, junto con Dolores Ocampo, Esquivel era uno de los pilares de Los Locos Addams, y tenía el mejor momento musical de la obra, gracias a su dominio escénico y energía.
Otra que debutó en Primeras Damas fue la genial Laura Silva, que conmovió otra vez con “Madre tan sólo una vez”, además de una nueva canción (con un gran final).

Alejandra Perlusky pudo encarnar convincentemente a un personaje que es un ícono del musical: Norma Desmond. Natalia Cociuffo cantó con gracia el “11’ o clock number” (como dicen en Boradway a estos grandes números pegadizos) de la divertida Thoroughly Modern Millie. Florencia Otero recordó con simpatía un clásico de Funny Girl, popularizado nada más y nada menos que por Barbra Streisand. Estuvo a la altura de las exigencias de la partitura sobre el final.

Elena Roger mostró intacta su arrolladora presencia escénica. Marisol Otero fue tan efectiva como siempre, y se destacó con “Mis sueños dónde han ido”. Melania Lenoir entretuvo con un número dinámico (con una canción de Cole Porter que me encanta), y pudo cantar sin trabas, pese a los desplazamientos.

Julia Calvo fue una vez más reconocida como una actriz que puede cantar, y con su número de Manzi (recordando a la recientemente fallecida Nelly Omar) dejó en claro por qué ganó varios premios por ese papel. María Concepción César, una leyenda del teatro, recibió una respuesta favorable del público, y se mostró contenta por estar en escena. Cantó con fluidez.

Ana Acosta aportó una cuota de comicidad y bailó. Natalie Pérez pudo explorar un musical como Chess, distinto de lo que venía haciendo. Claribel Medina impostó la voz al cantar para buscar un mejor resultado, y buscó al público como cómplice.
Me hubiera gustado que la canción “Primeras Damas” se cantara entera, para escuchar todas las voces juntas por más tiempo.

Laura Oliva interpretó dos canciones, pero poniendo más acento en el humor que en trabajo vocal.
Como conductora, tiene oficio para sortear alguna equivocación, si bien quiero aclarar que “medley” se pronuncia “medli”, y no “midlei”. Es un error común, pero quería señalarlo, porque Oliva lo pronunció bien la primera vez, pero después optó por la pronunciación equivocada.
Luciano Cáceres (nuevo en la conducción del evento) sostuvo un papel de baboso durante todo el espectáculo, pero se mostró interesado en lo que sucedía.

El coro, dirigido por Santiago Otero Ramos, tuvo bastante menos personas que en las ediciones anteriores, pero no hizo falta más (eran 5 hombres y 5 mujeres). Me gusta que su papel no sea demasiado invasivo, y sus intervenciones reavivaron algunos tramos.
También fue correctamente dosificado el trabajo del experimentado cuerpo de baile (Milagros Michael, Daniela Pantano, Florencia Viterbo, Augusto Fraga y Pedro Velásquez), dirigido con elegancia por el coreógrafo Alejandro Ibarra.

Hablando de sutilezas, gracias a la labor de Ana Sans (encargada de la puesta en escena), esta entrega de Primeras Damas resultó ser la más prolija hasta la fecha. Además, las artistas tenían la posibilidad de transitar por una pasarela y una escalera, de manera que la puesta se pudo desestructurar un poco.
El diseño de luces de Tito Romero aseguró que las transiciones fueran armónicas, y se ajustó a la perfección a las flores blancas que se había ubicado para la puesta.
Entonces, una conjunción de diversos factores (la puesta, el coro, la coreografía y la iluminación), junto con la elección del repertorio, evitó que el show cayera en la monotonía y superara a la edición del año pasado.

Es muy difícil coordinar el sonido de tantos instrumentos y voces, pero Osvaldo Mahler se las arregló para que pudiéramos disfrutar del espectáculo sin inconvenientes.
Los peinados y el maquillaje estuvieron a cargo de Fabián Sigona y Pao Dessaner, respectivamente. Junto con el asesoramiento de vestuario de Pablo Battaglia, lograron salir un poco de los parámetros convencionales y darle un toque especial a la noche.
Ricky Pashkus y Pablo Gorlero, los directores generales, fueron quienes se ocuparon de ensamblar todas las piezas de este concierto.

En resumen: Imponente edición de Primeras Damas del Musical, que superó ampliamente a su predecesora. Perfecto trabajo de Gaby Goldman y Edgar Ferrer para las orquestaciones, que permitieron el lucimiento de la espectacular orquesta. El repertorio fue excelentemente elegido. Ana Sans, Alejandro Ibarra y Santiago Otero Ramos trabajaron desde la sutileza para amenizar el show.
Los mejores momentos: el medley de Eva, por Karina K, y “Aceptame o dejame”, por Laura Conforte y Déborah Turza.

Más información:
Idea y dirección general: Ricky Pashkus y Pablo Gorlero.
Dirección musical: Gaby Goldman.
Teatro: Gran Rex (Av. Corrientes 857).
Duración: 2 horas y 25 minutos. (Hubo 19 minutos de demora por un corte en la Av. 9 de julio).
Fecha de la función: 19 de diciembre de 2013.
Precio de las entradas: desde $120 a $380.